sábado, 3 de diciembre de 2011

Orlando Romano abandona el microrrelato

Orlando Romano (al que envío desde aquí mi abrazo) deja de escribir microrrelatos y se despide con una denuncia de la superpoblación de microrrelatistas, que se reproducen en todas partes como conejos. Interesa mucho su reflexión sobre si puede considerarse arte un "oficio" de masas. Podéis leerlo AQUÍ.

13 comentarios:

gatoflauta dijo...

Creo sinceramente que Orlando se equivoca. Por muchos que sean los microrrelatistas, más deben ser los novelistas, y no digamos los poetas. En los saraos más o menos sociales puede haber masificación; cuando uno está solo frente al folio en blanco, en cambio, no hay ninguna. Y es esto, no aquello, lo que de veras importa.

Sebastián Navarro dijo...

Me parece más una pose teatral que un acto ético o estético. Tan ridículo es considerarse microrrelatista como llamarse novelista histórico o romántico o distópico. Y que la razón sea la proliferación de textos breves auspiciada por internet es lamentable. Cuántas novelas no habrá en cajones de gente con o sin talento que no ven la luz porque la falta de espacio en red lo impide y su publicación no permite antologías colectivas por razones obvias. No me imagino a Brasca o Shua diciendo una boutade semejante, o a Gamoneda gritando a los cuatro vientos que abandona el hexámetro o el verso libre o la rima asonante porque mucha gente abusa de dichos modos poéticos. Hay a quien le molesta que puedan hacerla la competencia hasta en la cola del súper. Lo dicho: ridículo.

PD: ¿creerá este hombre que ha cambiado la historia de la literatura y que ya puede cortarse la coleta para no ensuciarse más con los advenedizos?, ¿quién es el tal Orlando Romano?

Rosana Alonso dijo...

A mí al igual que a Sebastián Navarro, pero sin entrar a degüello que conste, me parece un poco ridícula la actitud y consigue que sospeche un poco de sus motivos. Más que una preocupación por el género del microrrelato parece una preocupación por su ego que se siente, por la razón que sea, menoscabado.
Y mentar a los géneros más largos como de más mérito y escritores de verdad a los que los practican, me recuerda a los comentarios despectivos que siempre criticamos, los comentarios tipo: ¿ y cuándo vas a escribir una novela? o ¿cuándo vas a escribir algo serio?

En su anterior entrada también sobre el tema del microrrelato y el flaco favor que le hacen algunos concursos y actitudes, sí que estaba de acuerdo en algunos puntos pero la entrada de ayer tiene tufillo a pataleta y no me acaba de convencer.
Un saludo cordial

Rosana Alonso dijo...

También he añadido lo siguiente en un segundo comentario a la entrada de Orlando Romano, pero lo añado aquí también.
Creo que, a los del lado español del charco, nos suena raro lo de "se publican muchos libros de microrrelato"(en Argentina seguro), porque en España eso no es cierto. Publica Páginas de Espuma, publica Menoscuarto, pero de autores con uno o dos libros ya publicados y con cierto nombre ya en el mundillo.
A escritores inéditos de microrrelato en España les publican 2 o a lo sumo 3 locos maravillosos
y pare usted de contar. Y sigue siendo un género rara avis.
Otro cantar es la autoedición, en ese plan seguro que el que puede y tiene dinero edita libros de micros.

Otro saludo cordial

Sebastián Navarro dijo...

De acuerdo con Rosana. Parece la pataleta típica del cultivador del género que empieza a despegar, que en su tierra ya es canónico (el género, digo) y al que se dedican tesis, jornadas, simposios y ensayos, el cultivador sin excesiva suerte editorial, digo, que ve la competencia siempre como algo desleal, temeroso de que las pocas oportunidades de publicar se las lleven otros. Es cierto que Páginas de Espuma o Menoscuarto son editoriales especialistas en género breve inalcanzables para el 90% del común de los mortales (la competencia es feroz, claro, y fichan a los cracks), pero sí que sacan a gente joven de talento, al menos dos o tres cada año, creando una cantera de escritores magnífica. Pensar que el micro es un género menor que el cuento, como insinúa Romano y algún que otro iluminado, es despreciar "Historias de cronopios y famas" de Cortázar, o muchos de los textos de "Historia universal de la infamia" de Borges, sin ir más lejos, o gran parte de la obra de Monterroso, casi toda Shua y todo Brasca y parte de Tomeo o de Fernández Molina. Escritores menores, vamos, lejos de los horizontes dorados a los que aspira Romano.

Rosana Alonso dijo...

Es cierto lo que dice Sebastián y aprovecho para corregir, hay autores que se han dado a conocer gracias a las editoriales mencionadas y sobre todo con las antologías (que obvié mencionar) de nuevos escritores (unidos a los ya conocidos) los lectores tienen la oportunidad de leer qué se escribe en este siglo.


Saludo cordial

lúa dijo...

Bueno, maticemos: Menoscuarto no falla nunca (todo lo que publica es de primera calidad literaria), Páginas de Espuma patina con frecuencia (le interesa más, parece, un producto facilito de masticar).

Rosana Alonso dijo...

También Lúa también, patina más últimamente sí...en algunos casos.

Elena Casero dijo...

Yo también creo que es una pataleta. En mi casa se decía un refrán: para que se joda el coronel, hoy no como rancho.

Se publican muchas novelas, de todo tipo, pero eso no es un impedimento para seguir escribiendo e intentar publicarlas.

Ramón Puig dijo...

Si los buenos pintores dejasen de pintar porque hay muchos que pintan, si los atletas dejasen de correr porque hay muchos que corren, si los cantantes dejasen de cantar porque hay muchos que cantan...

Pienso que lo importante es hacer lo que te sale de dentro, y hacerlo lo mejor posible; si es o no arte, el tiempo lo dirá.

Entiendo que el deseo de originalidad es muy fuerte entre los creadores ¿pero es de verdad el microrrelato un invento de nuestro tiempo? El término sí lo es, pero me parece que no la substancia. Estudiar la historia de la literatura, incluida la más antigua, puede dar sorpresas.

Creo que el "microrrelatista", como cualquier otro creador necesita un poco de "microrrelativismo".

No Comments dijo...

Ya he dejado mi opinión al respecto en los blogs de Orlando y de Elisa.

Aquí resumo, que respeto todas las opciones, cada uno es libre de querer o no continuar.
Lo de Orlando me suena a postura un tanto elitista.
Sí me quejo de algunos jurados y sus fallos y de los medios de comunicación y algunas editoriales.
Y estoy convencido de que la decadencia o no del género no tiene que ver con el mayor o menor número de seguidores.
Está claro que de todos, muchos lo haremos mal, otros un poco mejor, y unos elegidos, serán los que tengan la calidad suficiente para deslumbrar al mundo.

Abandonar no es el camino, al menos para mí.

Un saludo indio

Orlando Romano dijo...

Mis amigos de verdad saben qué me impulsó a escribir el artículo. La intención única era incomodar a un grupo de personas (todas de Argentina)que no se dieron por aludidas. Lo escribí bajo el dolor, la tristeza y la impotencia, pues por estas latitudes se viene utilizando el nombre de David Lagmanovich (casi un padre para mí)para fines deplorables. El tiro salió mal. Y no se enfaden, por favor, que Orlando Romano no es nadie.

Rosana Alonso dijo...

Bueno Orlando entonces acerté, había algo de pataleta (contra algo o alguien claro) y un matiz que se me escapaba (al no expresar con claridad esperando que se dieran por aludidos los destinatarios de tu entrada).

Saludo