viernes, 11 de noviembre de 2011

Las siete trompetas

Tiembla la tierra marina bajo la isla de Hierro, acaso como réplica a otros temblores de alcance continental. Aún no trae este otoño la caída de las hojas y ya van cayendo, uno tras otro, los zapateros que nos gobiernan a golpe de miedo y aviso de apocalipsis. En esta zozobra en que se ha convertido nuestra vida diaria en los últimos meses, me acuerdo a menudo de la tesis de la película Bowling for Columbine (2002) de Michel Moore: el poder político y económico mantiene vivo en EEUU el miedo a la inseguridad ciudadana, porque de esa manera el negocio de las armas sigue boyante y se contenta a los sectores de la ultraderecha norteamericana. En Europa y EEUU el Cordero ya ha roto los siete sellos, los siete ángeles ya han tocado sus trompetas (con la séptima se produjeron relámpagos, fragor de truenos, temblor de tierras...) y al final todos gritaremos aleluya por la salvación divina, que tendrá el rostro compungido y gemelos de oro cerrando la boca de las mangas.

Reproducción del Apocalipsis del Beato de El Escorial.
Fuente: http://www.arteguias.com/tablas-beato-escorial.htm

2 comentarios:

Un boli Vic sin capuchón dijo...

La constante pregunta de Michael Moore ("¿Por qué en Canadá no muere tanta gente por arma blanca si también está permitida su compra?") Se contestaba con esa evidencia del miedo que hay en la sociedad americana. En España (aunque unos menos que otros) los políticos tienen miedo de los ciudadanos, sin embargo en EEUU es justo lo contrario, el pueblo tiene miedo del Gobierno, y éste, sabiéndolo, lo aprovecha.
Cada uno seguirá a lo suyo, "que viene la derecha", "que viene la izquierda". Y lo más triste es que en nuestro país está muy generalizado el "yo paso".
Me ha encantado el final, supongo que muy acorde con la fecha del "fin del mundo". Seguiremos esperando a los ángeles salvadores.

¡Un saludo!

Rosana Alonso dijo...

Esto mismo que expresas le decía el otro dí a una amiga. Es como si hubiera un afán catastrofista,más de uno se va a llevar un disgusto si no llega el fin del mundo...


Un saludo cordial