domingo, 9 de octubre de 2011

Un microrrelato (con dedicatoria)


EL SUICIDIO

Para Norberto Luis Romero

.....La causa de la muerte de Rogelio Pastrana fue el suicidio, mas no porque él hubiera resuelto, en plena cuarentena, poner fin a su existencia, sino porque vino a caerle encima un suicida. Nada extraño en aquel barrio de extramuros, donde cada cierto tiempo la desesperación, no pocas veces instilada en el veneno de la droga, empujaba un cuerpo al vacío.
Rogelio había oído hablar de los suicidios de altura en los relatos de su madre, pero aquellas historias de perdedores no iban con él, que había logrado salir de allí, hacer carrera universitaria y vivir con holgura en un apartamento del centro aromado por jazmines.
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En los días festivos Rogelio solía almorzar en casa de sus padres y, entrada la sobremesa, bajaba a comprar pasteles para la merienda. Aquel día, 1 de noviembre, era costumbre desde su infancia elegir coloridos huesos de santos.
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Hacía calor, pese a la madurez del otoño, y una brisa racheada permitía barruntar levante antes de que acabara la jornada. Salió Rogelio a la calle y, al girar la esquina, se detuvo a contemplar el cartel de un comercio recién inaugurado. El suicida ya había dado el salto desde el noveno, dos pisos por encima de la casa natal de Rogelio.
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Ningún testigo a aquella hora asomado en las ventanas o las terrazas, ni transeúnte alguno en la calle desierta. Nadie pudo ver al suicida frustrado ponerse en pie, incrédulo, y correr a ocultar su bochorno. La policía cubrió el cuerpo estrellado de Rogelio, se dio aviso al juez, que ordenó con hastío el levantamiento del cadáver, y el vecindario supo por sus padres que no podía haber sido desde su casa en el séptimo piso porque Rogelio había cerrado la puerta detrás de sus pasos para ir a comprar pasteles. Tal vez subió a la azotea. Quién lo diría. Cómo se guardaba su pena.
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A Rogelio se le negó la tierra santa por suicida y dos meses más tarde, en mitad de un temporal de levante, vino a compartir su fosa profana el suicida vecino, que al fin había acertado de pleno.

11 comentarios:

Hansel en Baviera dijo...

Gracias, Antonio, por tan hermoso y doloroso regalo. Tengo muchas posiblilidades de acabar del mismo modo, siendo tan lambón, vendiendo mi alma al diablo por el chocolate y todo lo que lleve cremas y azúcar.Tú me has mostrado el final que me tiene reservado el altísimo...si le da por tirarse.
Un fuerte abrazo

Araceli Esteves dijo...

Pues aunque no lo creas, hace unos años leí que algo muy parecido a lo que cuentas había ocurrido creo que en Madrid. Alguien había intentado suicidarse tirándose de un 5º piso y había caído sobre una mujer que al final acabó muriendo. No así el suicida que sobrevivió a la caída.

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Araceli, no conocía esa historia, pero sospecho que ha sucedido más de una vez. Mi "suicida" no hace otra cosa que atraerse a Rogelio, liberado de ese barrio,a las miserias de la desesperación. Un beso.

Elías dijo...

Estupendo relato, Antonio: una sorprendente vuelta de tuerca.
Y un suicida terco.
Y ese detalle del 1 de noviembre.

Abrazo.

hugo dijo...

Hola Antonio:

Hay un tango argentino,Desencuentro,(Cátulo Castillo y A.TRoylo) que sus versos finales rezan: "Por eso en tu total/ fracaso de vivir/ ni el tiro del final/ te va a salir. Pienso que algo así le pasa a tu suicida, que no a tu suicidado. Ese suicida avergonzado que corre "a ocultar su bochorno" me parece de un excelente humor negro-muynegro.

Ahora bien, hay una tensión interesante entre el espacio y Rogelio: él se cambia de barrio, pero sus padres no. Ello le significa vivir con un pie en "el centro aromado de jazmines" y otro pie en el barrio vil que le vio nacer y crecer. Esa tensión se salda, primero, a través de la rutina festiva de "la compra de pasteles" y, víctima de ello, a Rogelio se lo lleva la dinámica canalla de aquel barrio. ¡Y todo sucede un 1 de noviembre, nada menos!
Otra aspecto que me parece interesante es el asunto de la muerte entre uno que la busca y no lo consigue y el otro que sale a buscar los "coloridos huesos de santos" y se encuentra con una muerte ni buscada ni querida.
El detalle de la fosa común es casi, casi una "mejicanada rulfiana". Lo digo por ese sarcasmo que continúa más allá de la muerte física.

Finalmente, la anécdota del suicida que cae sobre el paseante. La más reciente que yo conozco sucedió el 2 de septiembre de 2009 en Viladecans, una ciudad que cae relativmente cerca del sitio en que yo vivo. Una pareja de ucranianos paseaba tan tranquilamente cuando una mujer, que ya lo había intentado otras veces, se arrojó de un quinto y cayó encima del hombre. La suicida murió en el acto y el hombre en el Hospital Clínico de Barcelona. La mujer, la ucraniana, salió ilesa.

Y hasta aquí llego.

salut,
hugo

Jordi Masó Rahola dijo...

Uno de los mejores micros que he leído últimamente, una maravilla. Sorprendente el lirismo que respira el texto desde el principio, y magnífica la ironía del último párrafo. ¡Felicidades!

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Gracias, amigos. Y en especial a ti, Jordi, por tus amables palabras.

Paloma Hidalgo dijo...

Esa forma cuidada de ir desgranando los acontecimientos, esos detalles sutiles, esa manera de convencer a quien te lee es lo que encuentro más llamativo, el ritmo, que no se rompe nunca y la coherencia. Fantástico.

Saludos

Un boli Vic sin capuchón dijo...

Me ha recordado a la película de Amélie, justo el principio, que sucede una escena parecida. La verdad es que me ha gustado el toque de humor dentro de tanta tragedia.
¡Saludos!

Arte Pun dijo...

Me gustó mucho el relato, a pesar de la tragedia, contado con su punto de humor.
Gracias. Saludos

Anita Dinamita dijo...

Me gusta mucho como has añadido los detalles que hacen de la anécdota una verdadera historia. Todo un descubrimiento!
Un abrazo