miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un poema mañanero


EN LA MAÑANA

te sientas en una terraza
pides el desayuno

lees la prensa
esperas que cada ser

permanezca estable

en su sede

bajo el mismo cielo

que en la víspera

pero el mundo se alborota

al vuelo callado de las páginas

los mares
se empellejan
ahogando las espumas

la tierra se licúa

y vierte sus humores

ruedan ojos brazos y piernas

pendiente abajo

tan cerca de casa

los hijos de los hijos de mis hijos

aún no existen

y ya son cuerpos del asombro

su café señor

todas la mañanas

el mismo vórtice humeante

bajo la misma cucharilla

1 comentario:

Gemma dijo...

Ese café solo es, ciertamente, como el sumidero de un agujero negro.
Abrazos