domingo, 7 de agosto de 2011

Madrid, capital del bochorno ibérico


Regreso de un viaje de tres noches a Madrid, capital del bochorno ibérico. Nos llevan razones familiares, pero encontramos tiempo para algunas citas. Merece la pena visitar la exposición Roma. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650 que alberga el Museo del Prado. Frente al arroyo donde se afanan las lavanderas de Domenichino, junto el templo fantástico de la Sibila en Tívoli de Jan Brueghel, entre el amor imposible de Venus y Adonis de Francesco Albani y la pobre Ariadna abandonada de Carlo Saraceni, tomo notas para el tema "El paisaje ideal" de mis clases de Tradición Clásica. Del frescor ilusorio de los cuadros, al aire rastrero de la Puerta de Alcalá, por donde buscamos el Cheese Bar de la calle José Abascal. Un descubrimiento para los amantes del queso de verdad, una buena selección de los cuales puede apreciarse, a temperatura que ya quisiéramos en estas fechas, en una gran vitrina en mitad del salón. En Chueca, cervezas al aire y pinchos variados en las tiendas-bares del mercado de San Antón. Las Tres rosas amarillas no han soportado el desamparo de agosto y se han marchado de vacaciones, con José Luis, el jardinero fiel, hasta el día de la Virgen. A ratos hemos estado cerca de los indignados. Sol en estado de sitio varias jornadas. Molestan porque viene el Papa, molestan porque hacen ruido, molestan porque se empeñan en que la "gracia" inicial dure y dure y dure. El delegado del Gobierno y Gallardón, entre Sol y el Papa. Triste país este, que asfixia en agosto las flores de marzo. En Lorca tiembla de nuevo la tierra esta mañana, tímidamente. Los indignados eran eso: la tierra temblando bajo los pies de ZP, R&R (en liza por sustituirlo) y los banqueros-mercaderes, una amenaza de tsunami social. Pero ahora toca siesta en España, y eso es cosa sagrada. Cuando despertemos, se habrán jubilado, más ricos por supuesto, ZP, R&R, Zarkozy, Berlusconi, Merkel, Obama, los banqueros, el Papa y el resto largo de la peña. También los hijos de la duquesa de Alba, herencia ya en mano. Y tal vez sigamos llorando todavía a Amy Winehouse. Ay.

(Vitrina de quesos en Cheese Bar. Madrid)

2 comentarios:

Sara dijo...

De toda esa patulea, solamente Amy permanecerá. Inmortal.

Rosana Alonso dijo...

Me ha gusstado mucho la crónica madrileña.
Sí ahora los que parecían simpáticos y hasta caína en gracia empiezan a caer gordos porque van en serio y no son fruto de temporada.

País !

Un abrazo