miércoles, 17 de agosto de 2011

La poética de lo menudo y el legado de Pedro


He de confesar que no esperaba tanta respuesta, en pleno agosto, a la entrada anterior sobre el microrrelato, porque no solo se ha producido debate aquí, sino también en Facebook, propiciado por un enlace de Jesús Esnaola a estos Silenos. Incluso ha intervenido uno de los participantes en el mentado concurso del Suplemento. Constato que hay interés al respecto y preocupación (o cabreo) ante el abuso de la etiqueta "microrrelato". Otro día hablaremos por extenso de los autores de opera magna que miran con ojos displicentes esta escritura condensada y escurridiza, pues entienden que son "primorcicos" de escritorzuelos, ocio de diletantes. El asunto recuerda a las críticas que recibieron los poetas neotéricos latinos, con Catulo a la cabeza, cuando empezaron a escribir poemas sobre asuntos menores, menudencias a veces, frente a la tradición sagrada y pomposa de la épica. Catulo y los suyos seguían un mandato poético del gran Calímaco, según el cual un "libro grande es un gran mal" (méga biblíon, méga kakón), y se entregaban por ello a volúmenes breves que daban cobertura a esa "poética de lo menudo". ¿Sería buena estrategia esgrimir estas auctoritates para dignificar el microrrelato, si los nombres de Aub, Arreola, Moyano, Monterroso, Merino, Mateos y otros tantos ya no bastan? No sé, no sé. Me temo que antes habría que explicar a muchos de estos autores de lo sagrado quién fue el gran Calímaco?


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Sobre la llegada del Papa se habla mucho en la red. Hay quien ha expresado la paradoja de que el líder de la juventud católica sea un anciano de 84 años, lo cual, bien mirado, no es paradoja tal, si tenemos en cuenta que dicha juventud blande por bandera una doctrina que arrastra una vejez de siglos. Lo que me sigue causando estupor (y pánico) es que, en el siglo XXI, la mitra del que llaman heredero del trono de Pedro sea capaz de movilizar a tantos leales en todo el mundo, en una suerte de tour turístico global, con destino Madrid, que se asemeja a las grandes concentraciones políticas del siglo XX. Y lo peor de todo es que el heredero de Pedro hace mucho que no tiene nada ni de Pedro ni de cristiano, si por tal entendemos la observancia de la doctrina del Evangelio, y sí, en cambio, reproduce los modos de la casta sacerdotal judía censurados por Jesucristo. Sería bueno saber cuántos jóvenes proclamarían que esa JMJ no va con ellos, que ese no es su líder. Pero sin banderines de colores nadie existe, nadie es nada.

(Gárgola en la iglesia de St. Gervais, París. Fuente: Silenos)

2 comentarios:

Rosana dijo...

Leí ayer en las páginas diversas del movimiento 15M, que habían tenido un asamblea a la que estaban invitados peregrinos del DMJ o como se diga. Algunos habían asistido, y se había dialogado en paz.
Lo ùnico que les piden los indignados a esta gente es que se cuestionen las ideas que viene impuestas, que piensen por sí mismos, que tengan criterio...En fin espero que hay mentes libres, entre el batiburrillo general.

Y la iniciativa de Jesus muy buena. Como no soy Facebookera me pasó una copia de la conversación, cosa que le agradezco.
Un abrazo

Propílogo dijo...

Gracias, Antonio -tarde-, por la entrada sobre el microrrelato. Siempre generan expectación pues somos muchos los que respetamos al microrrelato como tal.
Ojeé el otro día los textos del país, consternado ante el error de concepto, y apenado, porque probablemente lo han hecho sin tener ni idea de lo que hacían, lo cual es prueba de que se puede tener buena voluntad y cagarla igualmente.
Y del Papa, en fin. También sorprendido por tanto hilo de oro.

Saludos.
Gabriel

PD: Tal vez pase un día de éstos por El Cabo de Palos, rodeando el Mar Menor.