viernes, 3 de junio de 2011

Un microrrelato de vértigo


VENGANZA MICÉNICA

Clitemnestra viola las leyes de la física con esa ridícula postura aérea: la cabeza, cubierta por el revuelo del ligerísimo camisón, apunta a la calle; las piernas, implorantes, se dirigen al cielo. Justo antes de la caída —diez pisos de vertical espanto— ofrece una pierna a su hija Electra y la otra, a su hijo Orestes, con la esperanza de que la sujeten. Electra abre un ojo, valora la situación y vuelve a dormirse. Orestes abre un ojo y, vista la valoración de su hermana Electra, vuelve a dormirse. Entonces Clitemnestra, sintiendo irremediable la gravedad de la pesadilla, lamenta no haber dedicado más tiempo a los niños.

(Tripas de la Torre Eiffel. Fuente: Silenos)

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