sábado, 21 de mayo de 2011

¿Para qué una jornada de reflexión?

En la jornada reflexiva que se supone que es hoy, ando reflexionando sobre la inutilidad de una jornada para tal menester, en un país donde al 80% de la población la política se la trae floja y buena parte de los votantes tienen el voto decidido desde las vísperas de la democracia. En todo caso, hay motivos para la reflexión en lo que ocurre en la Villa y Corte y en otras plazas del reino español. Porque el llamado 15M (manía estúpida de titularlo todo con números y abreviaturas, muy en consonancia con la merma de neuronas que vamos padeciendo) trae consigo algo de aire freco, aunque sea a rebufo de las movilizaciones de los países árabes africanos. ¿En qué acabará esta rebelión pacífica, apolítica, indignada, cabreada por las desigualdades del sistema capitalista y combativa contra los nubarrones que ennegrecen su futuro? No lo sé, pero ya era hora, ya era hora de que en la España de los sindicatos impresentables, el bipartidismo mediocre, la corrupción política apoltronada y premiada se oyesen en las calles voces nuevas, de jóvenes y no tan jóvenes, voces de hartura que no creen que haya que idolatrar ese ídolo vano que es la jornada de reflexión. Porque, insisto, hoy la reflexión está en ellos. Ellos son el motor de la reflexión. Ojalá la aventura que ha empezado no acabe sepultada una vez que se sepan los resultados de las elecciones y se repartan los sillones aquí y allá.

("El pensador", de A. Rodin, en una exposición temporal de CaixaForum en Madrid)

1 comentario:

marcovaleriocorvo@gmail.com dijo...

Nada es apolítico. El hombre es político por definición. No interesarse por la política es otra forma de hacerla. Igual que no votar es también una toma de postura .... Tan legítima como su opuesta .... Otra cosa es que no comulguen con ninguno de los partidos que se presentan .....

En fin, ya era hora.