VISIÓN INSÓLITACuando de niño se miraba en el espejo, su rostro se descomponía en infinidad de partículas inquietas, bailarinas, que se aglutinaban a intervalos regulares formando extrañas simetrías de colores. Si fijaba la atención en un objeto, éste giraba y giraba transformándose en una familia de tréboles cambiantes, de floridas corolas luminiscentes. Al cerrar los ojos para conciliar el sueño, rosetones encendidos lo sumían en un mar de geometrías admirables. Como nunca se quejó de esta deficiencia congénita (o don, según se mire), no visitó al médico hasta que, ya cumplidos los catorce años, comenzó a padecer mareos y trastornos digestivos que cursaban con vómitos de acuarelas. Un equipo internacional de oftalmólogos, digestivos y neurofisiólogos diagnosticó el primer caso de visión caleidoscópica conocido en el mundo. Pero, lejos de suponerle una merma en su desarrollo personal y profesional, hizo carrera como observador en la NASA, donde actualmente dirige el Departamento de Decodificación de Nudos Estelares.
4 comentarios:
Una maravilla ver el mundo así, fraccionado en miles de colores y siempre hermoso. Saludos cordiales.
Seguro que eso de cursar vómitos de acuarelas no resulta al final tan grave... En casa de uno de mis personajes cuelga, sin ir más lejos, el espejo calidoscópico por excelencia; lo comento por si tu personaje necesita un poco de compañía.
Un abrazo, Antonio
Algo parecido veo yo cuando me duele la cabeza y cierro los ojos... pero no he aprendido a sacarle partido alguno;-)
Al menos la ficción ajusta cuentas con los extraños diagnósticos. Justicia poética, creo que se llama.
Un beso.
Me produce ternura el personaje y el micro y creo que envidio, a ratos claro,su actual profesión.
Tiene aliento poético este micro, no podía ser menos dada tu otra pasión.
Un saludo cordial.
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