viernes, 28 de enero de 2011

Medardo Fraile y la docencia

Leo en estos días Antes del futuro imperfecto, de Medardo Fraile. Hay en estas historias un elenco de maestros y profesores que se ganan el afecto del lector en pocas líneas: la jovencísima Oria, que enseña la primera declinación latina con ilustración florida; don Eloy Millán, cuyo nombre se desdobla según los alumnos que lo invoquen; el padre Ciriaco, con "nombre de futbolista y olorcillo a incienso"; o Senén Pérez, a ratos bedel pelotero, a ratos sustituto en las clases de historia medieval. Son sólo algunos de los docentes que sirven a Fraile para reconstruir escenas de clase, de un tiempo que podría ser el de hoy, porque estas historias no rinden pleitesía a la corriente de cuéntame que hastía en la televisión y en una porción casposa de la literatura, sino que parten de pequeños encuentros en las clases para desplegar ante los ojos del lector algunas aristas de la vida que ya se abre ante sus bulliciosos alumnos. Baste como ejemplo "El cabezota", donde un alumno se queja de que su compañero de delante no le deja ver con su gran cabeza y don Luis, el maestro, reflexiona sobre las cabezotas peligrosas de verdad, "cabezotas con autoridad, prestigio, títulos". Leo este libro mientras en Túnez, Egipto, Yemen... parece haberse perdido el miedo a exigir públicamente una vida mejor, y pienso que esa es, en gran medida, la tarea del maestro: inculcar en sus alumnos ese estímulo, ensanchando las cuatro paredes decoradas del aula donde huele a bocadillo y colonia maternal.

1 comentario:

J. G. dijo...

buena editorial y libro claro

y anónimo soy

saludos