viernes, 30 de diciembre de 2011

Un poema para Año Nuevo

Para felicitaros el año no se me ocurre nada mejor que este poema, que cierra mi libro No quieras ver el páramo:

CARPE DIEM

Esta música, el sol, la poesía,

los amigos sedientos de palabras,

el amor siempre en busca de aposento,
las huellas venideras de algún viaje,

las flores de tu sexo en mis jardines,

esa risa, por dios, tan de mañana…


todo ello justifica la osadía
de vivir en la piel de lo primario,

de encarar el azote de los fríos

sin el abrigo tosco de la vida.

martes, 27 de diciembre de 2011

Incertidumbre y fotografía de Ramón Simón

Para justificar el título de mi último libro de relatos, Zona de incertidumbre, escribo: Es la zona de incertidumbre ese espacio fantasmal que rodea al ser en movimiento, allí donde sus ojos no alcanzan a ver porque están orientados siempre hacia delante y donde puede suceder cualquier cosa. No podía imaginar yo entonces que meses más tarde el amigo Ramón Simón, miembro sin par de la tertulia los Mercuriales y fotógrafo esmerado, pondría esta imagen a esas palabras. Qué bien hubieran quedado en compañía, pictura et verba, en el frontispicio del libro. Miedo da tanta incertidumbre en derredor.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Solsticio: en busca de la luz

Pasado el solsticio de invierno, ya la luz comienza su conquista paulatina de las sombras. Sobre la celebración de los cultos orientales del Sol Invicto y Mitra crearon los cristianos el natalicio de Jesucristo, otro Sol que venció la oscuridad. Mañana, por tanto, no se celebra sólo el renacimiento convencional de Jesucristo, sino también el renacimiento, no menos convencional y simbólico, del Sol Invicto sirio y el Mitra indoiranio. Nosotros, adoradores del Sol en cualquier caso, como fuente de luz y vida, seguiremos esperanzados en que, en efecto, poco a poco se retiren las tinieblas. Las de dentro y las de fuera.

FELIZ NAVIDAD
A TODOS LOS AMIGOS DE LOS SILENOS


(Imagen: Apolo radiante. Mosaico hallado en Túnez, s. II)

martes, 20 de diciembre de 2011

Un microrrelato boscoso


LA VENGANZA

.....
Un hombre toma el sendero, se adentra en el bosque sin luna, conoce el lugar exacto al que se dirige. Lo ha rondado muchas veces durante cinco décadas, sin atreverse a hacer lo que esta noche tiene decidido. Todos estos años desoyendo la voz que le exigía desenterrarla, temeroso de que aún pudiese encontrar en ella algo de vida, un olor familiar, el tacto de siempre, un destello inesperado.
.....Hunde la paleta, suda, le palpita el corazón enfermo. La pistola parece más pequeña que entonces, está templada y tiene el cañón repleto de tierra. Con una ramita hurga en la boca, deshace los pequeños grumos, la limpia hasta el fondo, liberándola de la muda complicidad que le ha permitido vivir impunemente hasta la vejez. Pero el arma, lejos de perdonar, emite un reproche que relampaguea en la espesura del bosque.

viernes, 16 de diciembre de 2011

La música no siempre amansa a las fieras

Tal vez Orfeo, el músico tracio, hubo de detenerse alguna vez para explicar las bondades de la música. No imagino, por más encantamiento que originaran sus melodías, a un ejército de plantas, animales y humanos arrobados sin más por efecto de sus acordes. Es posible que alguna vez penetrara en el sueño encriptado de un león o de una araña venenosa, o en el silencio anodino de una jirafa, y descubriese, con grave peligro de su integridad, que hay territorios en donde no cabe la música ajena. Uno de esos territorios, acaso ya existente desde los tiempos remotos del desconsolado Orfeo, cierra sus pesados portalones al piano que ahora suena detrás de mí, mientras su música hace florecer las buganvillas de la terraza y salpica de estremecimientos la luz cenicienta de esta tarde de diciembre.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Un prólogo para el libro "Cádiz oculto", de J. M. Serrano Cueto

El próximo viernes, día 16 de diciembre, presentaré el último libro de mi hermano, José Manuel Serrano Cueto, titulado Cádiz Oculto. Historias para no dormir. No se trata, como tantos otros publicados por él, de un libro de cine. Es una recopilación de historias "reales" acontecidas en Cádiz sobre apariciones, fantasmas, lugares malditos y otros escalofríos. Me pidió para el libro un escrito preliminar, que os dejo aquí.




LA OTRA CARA DE LA CIUDAD

.....Alguien dijo que a las ciudades hay que mirarlas de cintura para arriba. Es cierto, estimado lector, que la cotidianeidad nos atrapa y, en su pulso regular, apenas cabe el disfrute prolongado de la vista. Caminamos abrumados por las preocupaciones, barriendo las aceras en la búsqueda ilusoria de un golpe de suerte que flanquee nuestro camino con su estela de fuegos artificiales, o, en el mejor de los casos, levantando levemente el rostro para dar cuenta al convecino de que aún podemos blandir una sonrisa de cortesía.
.....Pero, como nos enseñó Italo Calvino, la ciudad es mucho más que edificios, jardines, calles y glorietas, mucho más que un sucio colmenar: es pura invisibilidad. El tiempo la ha convertido en depositaria de nuestro rastro y nuestra sombra, pues, del mismo modo que queda en el álbum de fotografías el rectángulo blanquecino de la foto una vez arrancada, orlado por la pátina amarillenta del papel envejecido alrededor, así permanecen en la ciudad los moradores invisibles. Porque, ¿acaso no somos, en proporción incierta, materia y espíritu, luz y sombra? Sin embargo, los ojos, esos incorregibles embusteros, solo ven el trazado laberíntico de las calles, la irregular silueta de las azoteas contra la luz crepuscular, el cruce presuroso de los cuerpos en terrazas y paseos, el guiño de un semáforo lejano en la madrugada desierta. Una visión parcial, ficticia, de la ciudad que nos acoge.
.....José Manuel siempre ha tenido la visión integral de los pájaros, ese don de percepción circular que admiraba el naturalista Antonio Azorín. Y ello le ha permitido ver simultáneamente cuanto acontece en los cuatro puntos cardinales, así como dentro y fuera, encima y debajo de nosotros, y traspasar con frecuencia el umbral que conduce al otro lado, el lado que tanto nos inquieta. Mas no nos engañemos, ese lado no es más que el envés del haz que habitamos, la umbría de esta que creemos permanente solana.
.....José Manuel, avezado en el misterio circundante, tiende su mano a los seres que han quedado cautivos en un relieve del aire que un día respiraron, en un pliegue de la claridad que un día bañó sus rostros, pero no para traerlos de la mano a este lado, sino para aliviar su pena o compartir su júbilo, convencido de que el miedo irrumpe porque desconocemos que son nuestros hijos, nuestros padres, nuestras esposas o maridos velados por el tul de tiempo y la humana condición de la intangibilidad postrera.
.....Sin embargo, no pienses, amigo lector, que aquí no hallarás asuntos de otra sustancia. La visión circular de José Manuel alcanza también la naturaleza deforme de los monstruos de la tierra y el mar, como ese homo marinus sobre el que ya fabularon el viajero Pausanias y Plinio el Viejo; el corazón de la milagrería gaditana, en vana pugna con Lourdes y Fátima; o esa otra suerte de vida de más allá: la supuesta existencia de seres alienígenas y la crónica de sus visitas a un Cádiz tan descreído como aprensivo.
.....Así pues, José Manuel rescata en este libro historias que brillan como fuegos fatuos en la noche gaditana. En gran medida es un desfile espectral, pero al mismo tiempo es el alma de la ciudad que sufre, palpita o goza en la penumbra de un callejón. Los muertos han manifestado siempre su malestar fastidiando con su presencia a los vivos. Ya el poeta Ovidio cuenta cómo los Manes abandonaron sus tumbas en cierta ocasión porque se había cometido negligencia en su culto ancestral. Sin embargo, en Cádiz oculto no asoman para asustarnos, sino para que sintamos más cercano su destino, que será, en definitiva, el tuyo y el mío, querido lector.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Mañana serrana

Amenaza lluvia en la sierra gaditana en la hora vespertina, mas será, según las previsiones, lluvia amable, de esa que hace crecer los ríos lentamente, sin rebelión en los márgenes. Para celebrar el día, una feria de arte, pintores locales, buenos muchos, estupendos otros, y algunos escritores (J. Manuel Benítez Ariza, Rosario Troncoso y servidor). Es mañana portentosa, la misma que, con sus sonidos tempraneros, se ha posado en Fuego con Nieve. La luz de diciembre que no empañan las bombillas navideñas.

(Imagen: Calzada romana entre Benaocaz y Ubrique)

martes, 6 de diciembre de 2011

Un artículo de opinión en defensa del funcionario

Hoy La voz de Cádiz trae esta tribuna de opinión mía:

El injusto descrédito del funcionario

Es sabido que toda crisis económica siembra el camino de amenazas y oscurece la razón. A los fantasmas personales que genera el subconsciente atribulado hay que añadir el peligro colectivo, alentado a menudo desde el poder con la música de las trompetas apocalípticas. Con recurrencia injusta se ha señalado al inmigrante como usurpador del salario patrio, no porque las sociedades modernas sean xenófobas o racistas, que lo son poco, sino porque son, y mucho, clasistas: despreciamos al inmigrante pobre, pero acogemos con alfombra y papel couché al inmigrante rico, sea negro, árabe o venido desde las estepas de Mongolia. Sin embargo, como los inmigrantes pobres sufren igualmente el azote de la crisis, el ojo censor ha clavado su mirada en otro colectivo de trabajadores, los funcionarios, esa raza de seres escogidos de dudosa humanidad. En tiempos de bonanza se vuelven invisibles, ocultos detrás del grato runrún que emiten los pistones bien engrasados del Estado. Sin embargo, cuando vienen mal dadas, se tornan cigarras estridentes y despreciables, indignas de convivir con las sufridas hormigas. Y quienes antes cabalgaban a lomos de la maquinaria del bienestar que médicos, profesores, policías, jueces, fiscales, administrativos, bomberos… engrasaban en silencio, ahora los titulan casta de desaprensivos. Si lamentable es que un pobre nacional criminalice a un inmigrante tanto o más pobre que él, no lo es menos que sean otros trabajadores los que desacrediten al funcionario con el mantra de que “tienen trabajo fijo, son intocables y egoístas”. Y mucho más triste oírlo en boca de allegados. Qué pronto se olvidaron estos, pese a la cercanía y el afecto, de que ese funcionario (fiscal, médico, profesor…) dedicó dos, tres, cinco o más años de su vida a preparar en la sombra unas durísimas oposiciones, mientras que ellos disfrutaban de soleadas fiestas y romerías, para luego emprender un camino laboral expedito en la empresa privada; o simplemente decidían no opositar a los cuerpos del Estado para no verse obligados a mudar casa a una ciudad lejana. Con qué facilidad se silencia u oculta esa cruz del funcionario de carrera, los años (diez, quince en algunos casos) en un destino alejado, muchas veces separado de la familia por decenas o cientos de kilómetros, sujeto a una movilidad que consume buena parte de ese sueldo fijo ahora tan ambicionado. Somos esclavos de nuestras elecciones, para bien o para mal. Pero tan simple axioma se enturbia en tiempos de crisis y en este río revuelto pescan los poderes político, empresarial y financiero, propiciando con sus declaraciones públicas una falsa oposición entre funcionario y parado, como si la desdicha de este fuese consecuencia de la estabilidad del aquel. Brutal ejercicio de demagogia, uno más de tantos con los que se pretende desviar la atención del enriquecimiento de banqueros y grandes empresarios y del despilfarro de la hacienda pública que han practicado los gobernantes: infraestructuras costosísimas e ineficaces, multiplicación de sedes oficiales, hinchazón de cargos de designación, subcontratas millonarias de empresas de amigos, políticas de subvención universal sin discriminación de rentas, dietas, viajes, coches oficiales de gama alta y un largo etcétera del que solo vislumbramos la punta. Los mismos gobernantes, por cierto, que ahora dan ruedas de prensa compungidos, arrugan el ceño y entonan la letanía de la solidaridad colectiva, con escandalosa exclusión de los más ricos y pasando de puntillas por los sueldos y prebendas de la clase política. ¿Por qué quienes sirven de voceros contra los supuestos privilegios del funcionariado no denuncian a voz en grito la costosa inutilidad del Senado, o el mantenimiento por años de esa legión de consejeros variopintos y asesores de agencias nacionales e internacionales que garantizan la jubilación política de tanto amigo del partido? ¿Por qué en España se guarda tan vergonzante mutismo sobre el hecho de que los dos últimos inquilinos de la Moncloa lleven vidas de ricos y sigan cobrando un sueldo vitalicio que pagan nuestros impuestos? Mientras que muchos de los responsables de esta crisis apenas han modificado sus hábitos de vida ni han visto mermados sus privilegios, los funcionarios sentimos continuamente la espada de Damocles sobre nuestras cabezas. Con la tristeza de ver que ya la empuñan otros trabajadores.

(La ilustración es de José Ibarrola)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Orlando Romano abandona el microrrelato

Orlando Romano (al que envío desde aquí mi abrazo) deja de escribir microrrelatos y se despide con una denuncia de la superpoblación de microrrelatistas, que se reproducen en todas partes como conejos. Interesa mucho su reflexión sobre si puede considerarse arte un "oficio" de masas. Podéis leerlo AQUÍ.

viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Para qué sirven las lecturas públicas?

A veces me pregunto si las lecturas públicas sirven para algo. Es de suponer que se hacen por alguno (o varios) de estos propósitos: a) estimular la lectura en quienes sufren alergia a los libros; b) deleitar al bienintencionado auditorio, c) dar publicidad a un título recién salido. Sin embargo, a tantos fines, tantas objecciones. Veamos. El propósito de a es quizás el más inalcanzable, pues los no-lectores (por esa misma naturaleza negativa) no acuden a actos literarios. Y cuando se les ha obligado a asistir, como ocurre con el plan de promoción de la lectura de, pongamos por caso, el Centro Andaluz de las Letras, no pocos (sobre todo si se trata de adolescentes) desconectan las neuronas y se instalan en el territorio de la ausencia-hastío, sabedores de que el martirio tiene pronto final. En el caso de que la lectura tenga como objetivo el deleite (b), estaremos de acuerdo en que ha de darse una premisa previa: que el lector público sea lector deleitoso. Mas esto rara vez sucede. El arte de leer en público es el arte menos común entre poetas y escritores, por limitarme ahora al noble y antiguo colectivo de los escribientes. No hace mucho asistí a la presentación de un libro de poesía en la que un lector "espontáneo", poeta también al parecer, declamaba con voz engolada y azotes del aire, ante un auditorio, me temo (a juzgar por los aplausos), que cifraba la hondura y calidad poéticas en el eco abovedado. En otros casos, en cambio, el resultado suele ser la misma ausencia-hastío susodicha al hablar de la adolescencia. Llegamos así al propósito c. He de decir que este siempre cumple su tarea: la publicidad de un libro recién horneado se garantiza con la sola presencia de una persona, familia o amigo. Si, además, se trata de un autor de renombre y cartelería, el público llena la sala y hace cola al final para llevarse el autógrafo, prenda inequívoca de que, aunque solo sea por un instante efímero, ha existido comunión tangible entre lector y escritor. Ahora bien, ¿ha servido tal acto realmente para publicitar el libro, si los asistentes son los incondicionales, cercanos o ajenos, de tan egregia pluma, quienes en cualquier caso acabarían comprando el libro? El símil con los mítines políticos, tan próximos en el tiempo, es inevitable. Sin embargo, no seamos ingenuos. En uno y otro tipo de acto se busca otro efecto, extraliterario y periférico si se quiere, pero de trascendencia: la noticia en la prensa, la foto reveladora que sigue recordando, como una letanía, que fulano o mengana escribe y, además, vende libros, vende libros, vende libros... Luego la pregunta habría que reformularla: ¿las lecturas públicas repercuten en la venta de libros? Tal vez Teresa, la excelente librera de QiQ (Cádiz), pueda responder a esto, porque, como veis en la fotografía, yo estaba concentrado en la lectura de un fragmento de La memoria amorosa de Carlos Edmundo de Ory. Sucedió el 24 de noviembre, Día de las Librerías.

(Foto: Armando Lara Narbona)

martes, 29 de noviembre de 2011

José Luis Sampedro, Premio Nacional

EXCELENTE NOTICIA: José Luis Sampedro, Premio Nacional de las Letras 2011. Más AQUÍ.












(Imagen: Óleo de Manolo Pardo)

lunes, 28 de noviembre de 2011

La ortografía, ese misterio insondable

Cada cierto tiempo me rondan desmanes ortográficos y gramaticales ajenos, como moscones querenciosos atraídos por algún extraño efluvio mío que ignoro. No sé si la causa de tal desazón está en las labores docentes o en una actitud de lector más atento a la letra que a la idea. Por otra parte, he de reconocer que ha de ir uno con pies de plomo al denunciar alguna de estas desviaciones, no sea que alguien esgrima cambios de la RAE a los que aún no me he acostumbrado, como el del célebre adverbio solo, ya despojado definitivamente de la tilde salvo en caso de segura ambigüedad (también llevó su tiempo asumir la misma regla para los pronombres demostrativos). Nadie ignora que la escritura en Internet propicia los errores. De una parte, porque cada cual escribe como sabe o le place; de otra, porque el exiguo teclado de iphones, blackberris y otros dispositivos de comunicación callejera, unido a las prisas de la era informática, ocasiona tanto los despistes de los más letrados, como los errores de los menos duchos en juntar derechamente letras y palabras. Ya lo he advertido en Facebook, donde abundan los "te hecho de menos", los valla (del verbo "ir") y los a parte (como adverbio). No tengo ninguna esperanza de que en tal medio, global para lo bueno y para lo malo, la cosa cambie; más bien irá a peor. Sin embargo, no todo es achacable a la red. En lecturas de los últimos meses, impresas en papel, he visto un uso excesivo de deber + infinitivo (que siempre es obligación) cuando se quería expresar probabilidad o suposición, en cuyo caso yo tenía entendido que siempre debía mediar la preposición de. Pero hete aquí que, vacilante ante tanto uso sin preposición, hago la pertinente consulta en el Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE y me llevo mayúscula sorpresa, pues, según tan docto libro,

deber de + infinitivo. Denota probabilidad o suposición: «No se oye nada de ruido en la casa. Los viejos deben de haber salido» (Mañas Kronen [Esp. 1994]). No obstante, con este sentido, la lengua culta admite también el uso sin preposición: «Marianita, su hija, debe tener unos veinte años» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]).


Ante esto, he mirado hacia atrás y revisado los títulos de los libros en los que se deslizaban lo que yo creía errores sintácticos y, ¡ah!, por ser letra impresa con cobertura de cartón y solapas, ya alcanzan el rango de lengua culta. Y claro, ante esto uno calla y piensa que aún le quedan los a parte, a cerca, te hecho de menos, valla con el niño y otras perlas semejantes, hasta que en un día tal vez no muy lejano la RAE dé otra vuelta de tuerca a la ortografía, ese misterio insondable.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cuentos fantásticos, ¿realidad oculta?

Leo en estos días La realidad oculta. Cuentos fantásticos españoles del siglo XX (Menoscuarto, 2008), la edición preparada por David Roas y Ana Casas. Sin pretenderlo, este título se hermana con mi Zona de incertidumbre. Si este podría ser trasunto del desvalimiento general que nos aflige (aunque ese no es el propósito del título), la antología de Roas y Casas bien podría ser una admonición de la ignorancia impuesta en la que vivimos respecto de los manejos ocultos de las finanzas en este año onceno tan apocalíptico (aunque tampoco ese sea el objetivo del título). Tengo para mí que estamos en una de esas épocas en la historia en la que los mismos que se afanan en advertirnos de la cercanía del abismo, se postulan de inmediato para salvarnos. Y en ese pintarnos negro el horizonte preparan la coartada para sus actuaciones. No dudo de la gravedad de la crisis, como hizo y ha pagado por ello ZP, pero me siento absolutamente desvalido, al arbitrio de personajes que no me merecen confianza, dentro y fuera de España.

* * *
..... Zona de incertidumbre contiene 38 relatos, de los cuales poco más de media docena son microrrelatos. Os dejo el índice y uno de los microrrelatos, que bien podría entenderse como la venganza de quien se sabe condenado al paro prematuramente.

El legado de los cíclopes / El poder de la fe / Amanece un bosque / El inventor de ciudades / Los peligros de la nieve / Trombas pluviales / Del agua mansa te libre Dios… / La habitación de las Musas / El informe / Fonseca, librero de viejo / La cremación / Mors interrumpta / Voces / Ercole en la encrucijada / Magister dixit / Conspiración en la red / Los fantasmas de internet / Presencias / Vecindad / Lisboa /La epidemia / Miradas insólitas / La herencia / El tiovivo / Tres trances con alas ("La estación de las nidadas", "Cita pajarera", "El último afilador") / Los peligros de la nieve / Esaú y los Gamboa / Preludio de otoño / La entrevista / Paulo el Zancudo / La tentación espera arriba / La experiencia / Alfa y Omega / El escritor y los fisgones / La partida / Prometeo el saboteador


EL ÚLTIMO AFILADOR

El último afilador de la historia viaja escoltado por una gran bandada de aves negras. Nadie hasta la fecha ha sobrevivido para contar el porqué de este aéreo y funesto cortejo. Por el camino polvoriento de pueblos y aldeas, o por la carretera asfaltada que penetra hasta el corazón de las ciudades, aparece de repente subido en su vieja motocicleta. El afilador elige espacios abiertos y amplios solares para facilitar la concurrencia total de los vecinos, pone en marcha el motor que hace girar la piedra amoladera y sopla la tramposa siringa. De las chozas, casas, alquerías, tiendas, talleres y hospitales salen personas de toda edad y condición, portando en las manos cuchillos, navajas, tijeras, machetes, hachas, cinceles y bisturíes. Cuando el afilador termina la faena, abandona el lugar y enfila hacia el próximo destino, mientras los buitres ennegrecen el cielo esperando a que la música surta su efecto.

sábado, 19 de noviembre de 2011

La mujer del arpa

Sobre la montera del patio golpean las gotas de una lluvia inconstante, a ratos airada, quizás porque no hay lugar para ella en el frío cubo de aire que descansa sobre las grandes baldosas de mármol. Público sobrado para una mañana de tanta grisura. Cristina Montes Mateo acaricia las cuerdas, le crecen las manos, se le alargan los dedos, teje la tela de acordes como una araña refinada. Detras de las notas, once mujeres, once compositoras, cómplices del prodigio, que asienten con la mirada dispuestas a participar del festín que ya acontece. Insectos atraídos por la música alada, vamos cayendo en las cuerdas, quedamos adheridos en los hilos de seda. Mientras tanto suenan, replicando al repiqueteo de la lluvia, Fantasía y recuerdos (María Luisa Ozaita), Luzeulo (Rosa Mª. Rodríguez Hernández), Maktub II (María José Arenas), Brume Grisâtre (Carme Fernández), L'Orfeo.zip (Diana Pérez Custodio), Siete piezas para Ángela (Marisa Manchado), Sobre el tapiz del arpa (Iluminada Pérez), Díptico: dos haikus: Nieve sobre nieve, Incesante nieve (Mercedes Zavala), Caminos rasgados (Dolores Serrano Cueto), Más allá de la noche que me cubre (Laura Vega) y Ser y tiempo (Consuelo Díez). Ha comenzado el IX Festival de Música Española de Cádiz.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El acto de ayer



Ayer presentamos Zona de incertidumbre.
A estas alturas los actos públicos no me imponen, quizás porque he logrado sacar partido al histrión que todos llevamos dentro (y que supongo que exhibo regularmente en la docencia universitaria), pero la afluencia de amigos, familiares y alumnos todavía me abruma. El afecto sí que tiene su efecto paralizador durante unos segundos. Antonio Rivero Taravillo vino desde Sevilla para estar no sólo a mi lado, sino también cerca de otros dos autores gaditanos que tienen su espacio en Paréntesis: Nieves Vázquez Recio y José Manuel Benítez Ariza. Nieves estuvo espléndida, pues trazó la geografía del libro con la pericia de un cartógrafo y con la finura de la gran lectora y escritora que es. El público agradeció que me abriera el camino para hablar de asuntos diversos: la arquitectura del libro, la importancia del título, la presencia de las miradas desde los cíclopes iniciales, la variedad temática y de registros, la literatura fantástica, el realismo, el cuento, el microrrelato, los espacios urbanos, etc. Me acosté con esa placidez que brinda una jornada feliz. Literatura entre amigos. Qué más puede pedirse.

(Fotos: Armando Lara Narbona)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Hoy, día de la presentación, Zona de incertidumbre en Diario de Cádiz y La voz de Cádiz.








(Foto: Jesús Marín)

sábado, 12 de noviembre de 2011

LA GOMA

Una goma de borrar nueva. Grande como una esponja. Una pena estrenarla. Y huele, huele a flores contra la nariz. Ese olor efímero, condenado a perderse con dos borraduras. Con el brazo estirado horizontalmente y la goma entre los dedos pulgar e índice, el niño cierra un ojo y con el otro afina la visión, hace cálculos, mide distancias. Una pena gastarla, pero urge borrar una línea difusa, cuyo trazo muestra roturas y brillos caducos. Comienza por el extremo izquierdo y, con un suave vaivén, va deslizando la goma hacia la derecha. Se anima con el resultado y aprieta, restriega, redondea los cantos perfilados. Al terminar la tarea, se la guarda en el bolsillo y se marcha satisfecho. El mar todavía permanece unos segundos contenido, sujeto por la costumbre y el pasmo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Las siete trompetas

Tiembla la tierra marina bajo la isla de Hierro, acaso como réplica a otros temblores de alcance continental. Aún no trae este otoño la caída de las hojas y ya van cayendo, uno tras otro, los zapateros que nos gobiernan a golpe de miedo y aviso de apocalipsis. En esta zozobra en que se ha convertido nuestra vida diaria en los últimos meses, me acuerdo a menudo de la tesis de la película Bowling for Columbine (2002) de Michel Moore: el poder político y económico mantiene vivo en EEUU el miedo a la inseguridad ciudadana, porque de esa manera el negocio de las armas sigue boyante y se contenta a los sectores de la ultraderecha norteamericana. En Europa y EEUU el Cordero ya ha roto los siete sellos, los siete ángeles ya han tocado sus trompetas (con la séptima se produjeron relámpagos, fragor de truenos, temblor de tierras...) y al final todos gritaremos aleluya por la salvación divina, que tendrá el rostro compungido y gemelos de oro cerrando la boca de las mangas.

Reproducción del Apocalipsis del Beato de El Escorial.
Fuente: http://www.arteguias.com/tablas-beato-escorial.htm

miércoles, 9 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

"Zona de incertidumbre" ya en las librerías

Desde ayer está a la venta mi nuevo libro de relatos, publicado por Paréntesis Editorial. Este es el texto que figura en la contracubierta:

En Zona de incertidumbre acontece lo fantástico, germina el misterio. Tres cíclopes bajan de la montaña y se instalan en la plaza de un pueblo tranquilo. Un bosque amanece en una calle que podría ser la suya, estimado lector. Un librero de viejo se traslada a Urbino para adquirir la biblioteca de un conde muerto en extrañas circunstancias. Una epidemia de cuerpos y deseo se extiende por una ciudad costera. Una nodriza amamanta a los hijos de una familia rica… Estas y otras historias surgen en ese espacio oscuro en el que fracasa el ojo humano, pero donde todo se esclarece y fructifica bajo la mirada de la imaginación.




Para la ficha completa, clik en la imagen.

Homenaje a Ory en la revista Caleta

La recientemente creada Fundación Carlos Edmundo de Ory, con la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación de Cádiz, celebra en estos días (2,3 y4) un homenaje a la persona y obra del poeta gaditano. Exposiciones, lecturas, mesas redondas, conciertos y otros actos cubren estas jornadas que quieren ser un hito en la memoria del poeta vanguardista y provocador que fue Ory ya desde los años grises de la posguerra española. Ayer tarde se presentó un número monográfico de la revista Caleta, que dirige con discreción y sabiduría el poeta José Manuel García Gil. El libro, cuya cubierta ha ilustrado admirablemente el pintor y escultor Luis Quintero (Finie la monotonie! es el lema), recoge un ramillete de impresiones, poemas, dibujos, fotografías y documentos varios aportados por numerosos amigos, escritores, artistas plásticos y cantautores. La nómina de participantes da una idea del interés del libro no sólo para los estudiosos de Ory, sino también para cualquier amante de la poesía: José Manuel García Gil, Solveig de Ory, Francisco Nieva, José Manuel Caballero Bonald, Pablo García Baena, Osías Stutman, Pilar Gómez Bedate, Francisca Aguirre, Pilar Paz Pasamar, Eduardo Tijeras, Arcadio Pardo, Andrés Sánchez Robayna, José Antonio de Ory, Miguel Sánchez-Ostiz, Andrés Sorel, Luis Antonio de Villena, José María Conget, Luis Eduardo Aute, Marco Fonz, Ricardo Cano Gaviria, Rosa Lentini, Rafael Adolfo Téllez, Felipe Benítez reyes, Guadalupe Grande, Alberto Porlan, Uberto Stábile, Amador Palacios, Juan José Téllez, Ángel Petisme, Jorge de Arco, Rafael Ramírez Escoto, Alejandro Luque, José Manuel Benítez Ariza, Manuel Ramos Ortega, José Jurado Morales, Carlos Manuel López Ramos, Fernando Valls, Javier Vela, Antonio Lucas, Antonio Puente, Juan Luis Calbarro, Nieves Vázquez Recio, Matías Ávalos, Antonio Serrano Cueto, Juan Gómez Macías, Jaume Pont, Rafael de Cózar, Jesús Fernández Palacios, José Ramón Ripoll, César Antonio Molina, Rafael Mesado, Félix Grande, Antonio Hernández, Juan Vicente Piqueras, José Fernández de la Sota, Ignacio Martínez-Castignani, Ana Sofía Pérez-Bustamante Mourier, Pablo Acevedo, Carmen Camacho, Mercedes Escolano, Luis Felipe Barrio, David Eloy Rodríguez, Alberto Lauro, Isabel Bono, Javier Barreiro, José Luis Rey, José María Gómez Valero, Miguel Ángel García Argüez, Raúl Quinto, Ana Rodríguez-Tenorio, José Jiménez y Laura Lachéroy, viuda del poeta.

Esta ha sido mi aportación:

Lo sabemos hace tiempo: cuando un poeta se va, se quedan los pájaros cantando sobre la luna negra de un pozo blanco. Ory fue -es- negro sobre blanco, peregrina noche fugaz errático bulto inmenso y sombrío, pero también leche blanca y heno. Ory es -fue- ausencia y canción, cuerpo de niño psíquico en el aire inexistente de un cajón vacío, mas también jinete audaz en los caballos raros del lenguaje. Ory fue -será- amor y disensión, amante corrompido de flores, preceptor de muchachas castas que besan con las puertas y los labios encendidos, pero también un loco con permiso divino que escribió sobre una hoja de papel con una mancha en su virginidad. Estos son los Ory que conozco, los que sobreviven al canto de los pájaros, voces del hombre Carlos Edmundo que se fue mitad soñando y otra mitad dormido.


lunes, 31 de octubre de 2011

El ojo del puente

El agua fluye muy deprisa si se la mira desde encima, pero demora su rodar sobre el lecho del fondo si la contemplamos con el ojo del puente. Porque el ojo es centro, lugar equidistante de las orillas, y se permite la licencia del arrobo, la indagación del misterio anegado. Tiene algo de Atlas, pues, si se fija uno bien, el ojo es hueco sostenedor de espacios comunicantes y sobre éstos descansa la bóveda celeste. Por eso en su seno el menesteroso se siente titán. El ojo del puente no se cierra nunca; ni siquiera parpadea. También de cíclope es su naturaleza.

(Imagen: Pont de la Concorde. París. Fuente: Silenos)

jueves, 27 de octubre de 2011

Stanislaw Lem y el lector inexistente

Empiezo la lectura de Doskonala Próznia de Stanislaw Lem, pero, dado mi nulo conocimiento del polaco, lo hago por la puerta falsa: en la traducción de Jadwiga Maurizio para la editorial Impedimenta (con introducción de Andrés Ibáñez): Vacío perfecto. Biblioteca del Siglo XXI. Me he topado con él por casualidad en mi biblioteca, en la sección de "En cola", esa suerte de andén en el que no todos esperan con el mismo ánimo paciente. Después de leer la crítica de Lem al Vacío perfecto de Lem, levantado a su vez sobre un edificio bibliográfico inexistente, y con la lectura reciente de La velocidad literaria, de Nieves Vázquez, me pregunto si esa biblioteca universal que nunca ha existido no tendrá efectos secundarios en el pobre lector, cada vez menos seguro de pisar el suelo de la existencia. Porque si inquietantes son los espectros, sombras de algo que fue, más lo son los nonnatos, cuyos mínimos perfiles no alcanzamos a imaginar. Lo tangible nos empuja contra la tierra y es gravedad que a menudo necesitamos. El libro de Lem, me temo nada más empezarlo, ha de llevarme a la desintegración como lector, dado que la ficción sólo sabe tratar con iguales. Y tal vez esto que escribo hoy sea lo último que escribo antes de convertirme en el lector inexistente, corifeo a la vez de un baile virtual que nunca ha existido.

sábado, 22 de octubre de 2011

Mi próximo libro de relatos



Queridos amigos, ya se está imprimiendo. En breve estará en las librerías.


viernes, 21 de octubre de 2011

Nieves Vázquez y la fórmula de la eficacia literaria

A Nieves Vázquez Recio, Profesora Titular de Filología Hispánica en la Universidad de Cádiz y buena amiga, se le ocurrió un buen día enviar un libro de cuentos al XXI Premio Tiflos. Antes lo había registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual, donde le advirtieron de que "todos los señores" que aparecen en el libro firmando relatos debían dar su consentimiento. Ahí descubrió Nieves que la ficción de su libro se había hecho carne, porque los susodichos autores son todos inventados, en una suerte de homenaje coral que se hace al profesor Alexander Evgénievich Vinográdov. Este Evgénievich, injustamente olvidado por su alergia al academicismo, tiene el mérito de haber descubierto la fórmula que sirve para medir la eficacia literaria, esto es: el resultado de nº de acciones dividido por el nº de páginas. Con este original planteamiento, Nieves ganó el Tiflos y el libro ha salido publicado en Castalia. Yo tuve la suerte de leerlo en verano y disfrute mucho. Los nueve primeros relatos son las aportaciones escritas con que diferentes autores homenajean a Evgénievich, y cuyos nombres y bibliografía son buena muestra del humor y la ironía de Nieves. Así, por ejemplo, Cora Mac es autora de La hecatombre de cien bueyes o el arte de redundar, Harriet Mur escribió El verso enconado, un catálogo de poemas no escritos y Lunita Laredo publicó Pelofilia... El último relato lo firma el propio Evgénievich y ahí muestra su descubrimiento literario. El miércoles pasado Nieves presentó su libro en Cádiz, en compañía de su colega de aulas universitarias, José Jurado. Se habló allí mucho de creación literaria y del tributo que rinde este libro a la literatura y a los lectores. En efecto, por sus páginas desfilan las sombras de Cortázar, Borges, Joyce, Lovecraft, Poe, Keats, Tolkien, Dante, Cervantes, Galdós, Balzac, Baudelaire... E incluso Walter Benjamin, al que Nieves dedica todo un relato. La velocidad literaria es esto y mucho más, y con ella Nieves Vázquez da un salto cualitativo en el camino literario que emprendió hace ya unos años. Porque este libro, que todo amante de la literatura debe leer, ha alcanzado, por ese misterio de la ficción, la eficacia literaria cuya fórmula matemática dice haber inventado su personaje principal.

domingo, 16 de octubre de 2011

Amistad y pintura en Benaocaz

Pasamos el fin de semana en Benaocaz, con J. M. Benítez Ariza y Mª. Ángeles, que nos acogen (a Carmen, Lourdes, Ángel y a mí) en su rincón serrano. Entre otras actividades, nuestros anfitriones nos proponen visitar el estudio de tres amigos pintores, todos ubriqueños: José Antonio Martel Guerrero, Antonio Rodríguez Agüera y José Luis Mancilla Angulo. Nos sorprende primero su hospitalidad, pues nos abren las puertas de su taller y nos explican, con admirable pasión, su trabajo cotidiano: las técnicas que emplean, los motivos que los seducen, la búsqueda de un acabado que devuelva a sus ojos la imagen que sus ojos atraparon. Y observamos no sólo que sus dibujos, paisajes y retratos son de gran calidad, sino también que en sus palabras no aflora la queja de la incomprensión tan habitual en muchos artistas. Todo lo contrario: entienden la tarea de pintar como una satisfaccion en sí misma, sin que haya de ser refrendada por la recepción pública y el encomio. Agüera, el más veterano de los tres, nos dice: "Hay que pasar todos los días un rato delante del caballete". Esa entrega lo justifica todo. Y, no obstante, tienen razones para quejarse de nuestro desconocimiento y abandono. Porque Ubrique, ese mismo pueblo que brilla en el mapa por el culebrón de los Janeiro y la manufactura de la piel, se nos ha revelado como cuna de numerosos pintores, excelentes muchos de ellos, cuyo trabajo apenas tiene eco en la provincia y mucho menos en la capital, Cádiz, tan cateta en tantos aspectos. José Manuel y M. A. ya hace varios años que disfrutan de su amistad y su arte y, en un gesto de generosidad que les agradecemos, han querido compartir ambas cosas con nosotros. Justo es que yo haga lo mismo con mis lectores.

Más sobre los pintores ubriqueños AQUÍ.

(Varios cuadros de J. L. Mancilla)

viernes, 14 de octubre de 2011

La mendacidad de octubre

Octubre es mendaz, pues proclama en el calendario rigores que a veces descuida. Vamos hacia los idus de octubre, día en el que hay convocadas manifestaciones del movimiento nacido en otros idus, allá por marzo, y quizás eso sea lo más parecido a un síntoma del mes declinante, de soles bajos y hojas rastreras, en que estamos. Pues la expansión geográfica del descontento y su floja presencia a los largo de los meses, en una suerte de piano piano cercano a la indolencia, se me antoja otoñal. Ojalá me equivoque.

domingo, 9 de octubre de 2011

Un microrrelato (con dedicatoria)


EL SUICIDIO

Para Norberto Luis Romero

.....La causa de la muerte de Rogelio Pastrana fue el suicidio, mas no porque él hubiera resuelto, en plena cuarentena, poner fin a su existencia, sino porque vino a caerle encima un suicida. Nada extraño en aquel barrio de extramuros, donde cada cierto tiempo la desesperación, no pocas veces instilada en el veneno de la droga, empujaba un cuerpo al vacío.
Rogelio había oído hablar de los suicidios de altura en los relatos de su madre, pero aquellas historias de perdedores no iban con él, que había logrado salir de allí, hacer carrera universitaria y vivir con holgura en un apartamento del centro aromado por jazmines.
.....
En los días festivos Rogelio solía almorzar en casa de sus padres y, entrada la sobremesa, bajaba a comprar pasteles para la merienda. Aquel día, 1 de noviembre, era costumbre desde su infancia elegir coloridos huesos de santos.
.....
Hacía calor, pese a la madurez del otoño, y una brisa racheada permitía barruntar levante antes de que acabara la jornada. Salió Rogelio a la calle y, al girar la esquina, se detuvo a contemplar el cartel de un comercio recién inaugurado. El suicida ya había dado el salto desde el noveno, dos pisos por encima de la casa natal de Rogelio.
.....
Ningún testigo a aquella hora asomado en las ventanas o las terrazas, ni transeúnte alguno en la calle desierta. Nadie pudo ver al suicida frustrado ponerse en pie, incrédulo, y correr a ocultar su bochorno. La policía cubrió el cuerpo estrellado de Rogelio, se dio aviso al juez, que ordenó con hastío el levantamiento del cadáver, y el vecindario supo por sus padres que no podía haber sido desde su casa en el séptimo piso porque Rogelio había cerrado la puerta detrás de sus pasos para ir a comprar pasteles. Tal vez subió a la azotea. Quién lo diría. Cómo se guardaba su pena.
.....
A Rogelio se le negó la tierra santa por suicida y dos meses más tarde, en mitad de un temporal de levante, vino a compartir su fosa profana el suicida vecino, que al fin había acertado de pleno.

viernes, 7 de octubre de 2011

Félix Romeo, ya en la memoria





Otro escritor (y muchas cosas más) que se marcha.


(Fotografía tomada de Antiguo blog de Zaragózame)

Nace una editorial en Cádiz

El nacimiento de una librería o una editorial ha de ser celebrado siempre por quienes vivimos entre libros. Más aún en este desfiladero empresarial en el que se ha convertido la crisis. Y más aún si la ciudad que acoge el parto es pequeña, provinciana, isleña y, además, la propia. En Cádiz, ciudad que se empina y busca el cielo a través de más de un centenar de torres miradores, antiguas atalayas para controlar el tráfico marítimo ultramar, nació en primavera Bablé Ediciones, un proyecto dirigido por el periodista Jesús Bablé pensado inicialmente para publicar libros turísticos y comerciales, pero que, apenas cinco meses después, se abre como flor otoñal a la literatura. Para ello se ha sumado a la empresa el poeta José A. Bablé, hermano del editor, que ya dirige la colección "Torre Mirador", creada para albergar obras (prosa y verso) de escritores gaditanos. La apuesta cultural ha echado a andar con un poemario, Domus Viridis, de la poeta Patrizia Marruffi. Es este libro, editado con primor e ilustrado por Patricio Carretié, un jardín doméstico de plantas mimadas por la mano de Marruffi, donde poesía y botánica se abrazan naturalmente, como la hiedra a un muro, en cuatro apartados que delimitan el hábitat: "Media sombra", "Luz parcial", "Luz directa" y "El jardín". Ayer tarde asistimos a la presentación del libro, encomendada a la también escritora Mª. Ángeles Robles Morales. Ya está en pie la primera "torre mirador" de los Bablé, un edificio más con el que esta familia enriquece desde hace años el patrimonio cultural de Cádiz. ¡Enhorabuena y mucha suerte!




Os dejo un poema del libro:


PETROSELINUM CRISPUM

Podría participar en todo aliño
-lustrosas hojas en tres gajos dentados partidas,
y nervudos, angulosos, ramificados tallos-.
Se cuentan de mar y de monte, el oreoselino.
Se afirma de adorno o compostura excesiva.
Y honra a San Pancracio... el discreto perejil.



(Fotografía: Jesús Bablé, Patricia Marruffi y Mª. Ángeles Robles)

jueves, 6 de octubre de 2011

Si hay que escribir, se escribe, pero escribir por escribir...

Vivir de lo que uno escribe tiene sus servidumbres, como las tiene la política para el político "profesional", ese que, ayuno de oficio (aunque no de beneficios), se devana los sesos para mantenerse porque en ello le va el puchero. Si ya tener un trabajo es tener un tesoro en estos tiempos, escribir con ese respaldo es una bendición. Porque así podemos sentarnos a escribir cuando las palabras se agolpan y solicitan salir al campo de batalla, no cuando acucia la necesidad. No sé la vuestra, pero mi escritura tiene algo de cambio climático: tan pronto llueve en tromba, como asfixia el calor extremo. Y entiendo que esos períodos de abundancia o carencia se corresponden con los niveles de presión verbal. He aprendido a no escribir cuando no siento la picazón, y a hacerlo justo cuando el prurito empieza a manifestarse. Por eso me cuesta entender a los escritores que siguen a rajatabla una disciplina, que muchos justifican, por ejemplo, por el largo aliento que requiere una novela. Y aquí me pregunto si esa férrea aplicación la impone el material de investigación que es sustrato de muchas novelas. Si es así, lo comprendo, pero ¿y el flujo literario, ese que hace que dos palabras bien juntadas no sean lo mismo que juntar palabras? Ya sé que una novela son más cosas: una historia, personajes bien perfilados, una trama... en definitiva, un edificio que se levanta sobre un andamiaje complejo. Sin embargo, cuando falla el lenguaje literario, en dicho edificio se abren grietas y con las primeras lluvias ya se observan los destrozos. En estos días leo La vieja sirena, de José Luis Sampedro, después de haber dejado por aburrida la novela de Isaac Rosa, El vano ayer. Con Sampedro hay un gozo estético; con Rosa, no. Cuestión de gustos, lo sé, pues no todo el mundo busca lo mismo en la lectura. Quizás por eso cuando me preguntan (a mí también, Rosana) cuándo escribiré una novela, suelo responder con la frase que titula esta entrada, parodia de un célebre gag de Cruz y Raya: "Si hay que escribir, se escribe, pero escribir por escribir..."

(San Miguel en plena acción. Esquina de un edificio
en la calle homónima. Cádiz. Fuente: Silenos
)

sábado, 1 de octubre de 2011

El delito de escribir un microrrelato


Siendo yo estudiante de Filología Clásica en la Universidad de Sevilla, me preguntó un familiar lejano qué cosa estaba estudiando. Temiendo que lo de "filología" solo le sonara al afilador de cuchillos y que el adjetivo "clásica" ni siquiera le sonara a música, le respondí: "latín y griego". Se quedó pensativo un instante y añadió: ¿Y para qué estudias una cosa que se habla tan lejos? Algo parecido sucede cuando se te acerca un conocido alérgico a la literatura y le dices que, de vez en cuando, escribes microrrelatos. ¿Microqué...? No censuro tal desconocimiento en el profano; lo que sí es un despropósito es que el amigo, conocido o colega ducho en letras te espete: "¿Microrrelatos? ¡Ah! Es una forma de perder el tiempo como cualquier otra." Mas a este mismo interlocutor no se le ocurriría pensar que escribir novelas es una forma de perder el tiempo como cualquier otra. Ya lo he dicho algunas veces: en la brevedad del microrrelato está su cruz. Quienes escribimos microrrelatos somos unos escritores vagos, que nos dedicamos a esos "primorcicos" porque somos incapaces de emprender aventuras literarias de más calado y peso. Curiosamente no he tenido esta impresión cuando mi respuesta a la pregunta de qué escribo ha sido "poesía". Ahí la gente suele guardar silencio, quizás respetuoso, no sé, como cuando el sacristán de Divinas palabras soltó la frase final en latín y los vecinos enmudecieron y cesaron en el acoso a la despendolada Mari-Gaila. Pese a que hay estudiosos, como Valls, Lagmanovich, Noguerol y Andres-Suárez que insisten en que grandes de la literatura como Kafka, Cortázar, Borges, Juan Ramón Jiménez, José María Merino, Mateo Díez... han escrito microrrelatos, ello no conlleva ni mucho menos un marchamo de prestigio para esta forma narrativa breve. Lo contrario le ocurrió al género paremiológico: fue tenido por "cosa baxa", impropia del buen cultivador de la literatura, hasta que Erasmo de Rotterdam publicó sus Adagios y dio timbre de nobleza a toda forma paremiológica. La autoridad del "Príncipe de los humanistas" fue determinante. Las cosas han cambiado mucho. Quizás hoy tendría que salir a escena un Pérez Reverte o una Rowling afirmando que escribe microrrelatos para que se disipara la sombra de sospecha que recae sobre nosotros.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un poema mañanero


EN LA MAÑANA

te sientas en una terraza
pides el desayuno

lees la prensa
esperas que cada ser

permanezca estable

en su sede

bajo el mismo cielo

que en la víspera

pero el mundo se alborota

al vuelo callado de las páginas

los mares
se empellejan
ahogando las espumas

la tierra se licúa

y vierte sus humores

ruedan ojos brazos y piernas

pendiente abajo

tan cerca de casa

los hijos de los hijos de mis hijos

aún no existen

y ya son cuerpos del asombro

su café señor

todas la mañanas

el mismo vórtice humeante

bajo la misma cucharilla

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un microrrelato de hora punta


EL METRO

Cuando subo al vagón, huele a excrementos de aves y parece respirarse un aire de plumas. Siempre a la misma hora, justo cuando dejo el andén y mi cuerpo se abandona a la suerte del convoy, se repiten los síntomas del brote alérgico. Duran poco, apenas un par de minutos, pero en ese intervalo los viajeros interrumpen su garrulería, clavan sus ojos inquietos en mí, me examinan de arriba abajo y sacuden sus picos en señal de aprobación. Mientras el tren avanza hacia la Casa de Campo, noto cómo la pituitaria desagua sutilmente y me siento orgulloso de haber aprendido a manejar el pañuelo con la punta de mis rémiges.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Vídeo de J. M. Merino en Cádiz

Durante la presentación y entrevista que hice a José María Merino en Cádiz en la pasada primavera, se rodó un vídeo que ya está disponible en la red. Aquí tenéis el enlace por si queréis verlo. Son siete partes, cuyo orden es inverso: va de abajo a arriba. Click sobre la foto.

(Tened paciencia con el cámara)

viernes, 16 de septiembre de 2011

El dragón y los sanjorges de Ediciones Ambulantes



El dragón de la crisis arroja llamas a diario y echamos a correr en todas direcciones, campo a través, en busca de refugio en la floresta. Sin embargo, y contra todo pronóstico, sigue habiendo sanjorges que blanden su espada y se enfrentan a la bestia flamígera en la llanura. Ahora los padres de la palabrería política los llaman
emprendedores, pero dejémenos de zarandajas: son los valientes de toda la vida. Como Aline Pereira y Víctor López, dos jóvenes que se ha embarcado en la aventura de montar una editorial, Ediciones Ambulantes, dedicada a la literatura brasileña de ayer y hoy. De momento tienen tres líneas abiertas: la colección Saudade, dedicada a clásicos brasileños traducidos al castellano; la colección 4000 millas, donde tendrán cabida los jóvenes valores de la literatura brasileña; y la colección Equipaje de mano, que posiblemente sea digital, abierta otros autores de otras nacionalidades. Traductores y editores, Aline y Víctor estuvieron ayer en Cádiz, en la librería Quorum Libros, para presentar las primicias de su catálogo, en este caso de la colección Saudade: El alma encantadora de las calles, de Joao do Rio (Paulo Barreto era su nombre original: 1881-1921), un conjunto de escritos que el periodista consagró a las calles de su ciudad, Río de Janeiro:



Trabajos clandestinos, mendicidad, drogas, prostitución, robos, miseria, huelgas, cárceles, etc. Lo más increíble, además de comprobar con qué clase relata todas sus vivencias el autor, es darse cuenta de que, aunque todas las crónicas se publicaran en la prensa brasileña hace más de un siglo, están tan vigentes como el primer día.

Después del acto, durante la cena, los editores hicieron gala de un entusiasmo envidiable, que justificaba sobradamente no solo la aventura empresarial, sino también esa apuesta, que a muchos lectores españoles podrá parecer extraña y arriesgada, de difundir aquí la literatura en lengua portuguesa de ultramar.

¡Mucha suerte!

martes, 13 de septiembre de 2011

El grito

A Carmen, que detesta el grito (incluso el mío)

El grito como marca de casta, de grupo e incluso de familia. El grito como instrumento de poder ilusorio, como castración del recíproco placer de la conversación, ese toma y daca respetuoso y necesario para no caer en el abismo del uno. El grito no como estallido ocasional de rabia, sino como sustancia del ser y del estar. El grito, en fin, como bandera de españolidad (y no solo).


("El grito", de Edvard Munch, 1893)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Brochazos, Erasmo y una suerte de narcisismo

No, no me he ido a ningún sitio lejano sin internet, ni he abandonado a estos Silenos. Sencillamente ando atareado con labores domésticas de largo alcance, que me roban el tiempo y me joroban cada vez más (en sentido literal). Las Musas no solo residen en lo etéreo; en un cubo de pintura de caucho y una espátula se divierte Melpómene, o quizás su hermana Talía. Hay que saber mirar atentamente, aunque sin llegar a marearse.

* * *

La Editorial Gredos ha publicado, dentro de la Colección de Grandes Pensadores, el volumen dedicado a Erasmo de Rotterdam. Son 874 páginas de textos escogidos del gran humanista, prologados y seleccionados por Jordi Bayod y Joaquín Parellada. Me cabe el honor de haber traducido del latín la Querela Pacis ("Lamentación de la Paz"). Y creedme, la queja de Erasmo ante una Europa asolada por guerras tiene plena vigencia en este mundo de hoy.

* * *

Las etiquetas de este blog se han multiplicado velozmente. Por no haberlo previsto al principio, ahora me veo revisando entrada a entrada y reuniéndolas bajo un corpus de etiquetas más o menos fijo. Lleva trabajo la cosa y, sorpresa, cada vez que vuelvo a visitar una de esas entradas antiguas el contador de visitas se activa. Es como si yo mismo me reprochara la insistencia con la que me miro al espejo.