
sábado, 29 de mayo de 2010
Ferias del Libro: lustre y susurro

viernes, 28 de mayo de 2010
Esperas, temores y sorpresa

jueves, 27 de mayo de 2010
El hombre menoscabado

domingo, 23 de mayo de 2010
Diez microrrelatos embrionarios y una imagen
1. El verdugo arrepentido me persiguió calle abajo para devolverme la cabeza.
2. Desde ayer por la tarde mi madre no respira, y a mí se me está acabando el aire aquí dentro.
3. Desperté sobresaltado: me habían robado el sueño violentamente.
4. Mi amante abrió la boca, sacó la lengua y pegó amorosamente mi último sello.
7. Ámame antes de que amanezca y la oficina se llene de nuevo.
9. En el desierto apenas quedaba arena. Me dieron algo de agua en el piso piloto.
La mosca vestida de café intentó esconderse en la taza. Desapercibido, desde la maceta, la hice presa de mi larga lengua. (Propuesta de M. Fabiana Calderari).
Oferta del día: CHOCOLATE CON MOSCA, TRECE EUROS (Gemma Pellicer).
Pantagruel, al ver la mosca haciendo ejercicios natatorios en medio del chocolate, le dijo: ¡Agárrate, que vas de vieje! (Juan Yanes).
¡Cielos, una mosca en la taza del chocolate! Dijo mosqueado el hombre mosca, espantándose así mismo. (Juan Yanes).
Hasta en mi desayuno apareces, !zorra! (Ángeles).
¿Para qué puñetas sirve un microrrelato?
viernes, 21 de mayo de 2010
Cruce de móviles
jueves, 20 de mayo de 2010
Hablemos de indecencias

Ha dicho
Me gustaría transmitirle a esta Sra. lo que considero indecente.
INDECENTE es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
INDECENTE es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
INDECENTE es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda.
INDECENTE es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar el cargo.
INDECENTE es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.
INDECENTE es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más cualificados.
INDECENTE es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
INDECENTE es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).
INDECENTE es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.
INDECENTE es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.
INDECENTE es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.
INDECENTE es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.
INDECENTE es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un coste para el bolsillo de los ciudadanos.
INDECENTE es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven.
¿Y mientras, hablan de política social y derechos sociales? ¡¡QUÉ INDECENTE!!
martes, 18 de mayo de 2010
Filosofía
lunes, 17 de mayo de 2010
Un microrrelato ferroviario
Sobre funcionarios y paletos
Texto de Gustavo Vidal Manzanares, jurista y escritor:
En 1956, Dolores Medio escribió "Funcionario público", novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer.
Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido. Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo.
Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de
Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes. ¿los funcionarios? Unos "pringaos, hombre, unos "pringaos". ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?...
"España va bien".
Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y "España va bien", miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes.
Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los "privilegiados funcionarios", precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis. Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías.
No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no, todo esto que lo paguen los funcionarios.
Sí, los funcionarios, aquellos "pringaos" durante los años del falso esplendor económico. Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos. ¡Resulta que estos han de pagar la crisis y son unos "privilegiados"!
viernes, 14 de mayo de 2010
Letras / Literatura

Escribió Erasmo de Rotterdam en su Banquete religioso que, mientras que la lectura de los clásicos griegos y latinos enriquecía su espíritu, los escritos de la escolástica medieval le dejaban frío para la auténtica virtud y más querencioso para las disputas. De forma semejante me siento cuando cae en mis manos (y esto ocurre a menudo en los últimos años) una novela o un poemario que llega avalado por sonoros aplausos y flashes de cámara; una de esas obras que críticos, editores y autores amigos presentan como "una voz nueva". Dice mi amiga Ángeles Prieto que hay mucho escritor cuyas dotes literarias se reducen a construir una frase con sujeto, verbo y complemento. También los hay, añado yo, que estiman que todo lo que producen, aunque sea un exabrupto, merece circular en letra impresa. Para colmo los premios literarios imprimen su marchamo de vanagloria y engordan la filautía, hasta el punto de que se ha convertido en locus communis presentar a un escritor desplegando su alfombra de laureles. He asistido a muchas presentaciones de libros, mesas redondas y encuentros con autores, pero qué pocas veces he visto que se hable de literatura. Cuatro anécdotas, dos tópicos y tres frases repetidas en algunos casos con facundia y simpatía bastan para colmar un acto. Y uno se marcha pensando en releer a algún clásico. Esto me ha ocurrido recientemente, y me ha salido al paso en mi biblioteca R. L. Stevenson. La navegación de la Hispaniola y las aventuras de Hawking y John Silver el Largo me han llevado del disfrute a las aspiraciones erasmianas de la auténtica virtud (literaria).
miércoles, 12 de mayo de 2010
Réquiem político por Zapatero

lunes, 10 de mayo de 2010
El escritor y cineasta Jorgito Mediacuartilla

domingo, 9 de mayo de 2010
El discurso silenciado de Gervasio Sánchez
miércoles, 5 de mayo de 2010
Un microrrelato sobre el menoscabo

ROMPER EN PARÍS
martes, 4 de mayo de 2010
Buzzati, Dante y la hipocondria

sábado, 1 de mayo de 2010
Semana de poesía: Centro Andaluz de las Letras e Isla de Siltolá

