jueves, 25 de febrero de 2010

Un microrrelatos de agua


TARDES DE DOMINGO

Cada tarde de domingo la niña baja a la playa, se introduce en el mar con sus gafas de buzo y espera que cese el vaivén de las aguas. Y como cada tarde de domingo, también hoy es día de fiesta, pues luces de colores engalanan la ciudad sumergida. Por sus calles van y vienen coches relucientes y en sus andenes descansan trenes repletos de viajeros. Hay un lucir general de trajes de estreno en el paso alegre del mujerío. La niña escucha músicas de organillos y acordeones, y cantos que le suenan venideros. Pero, como otras veces, el flujo del mar no tarda en enturbiar la fiesta, y los trenes y los coches quedan desvencijados en el fondo, junto a jirones de ropa que aún tiene prendido el olor de las colonias. Por más que la niña anhela que se recomponga la escena, ya nada recobra su primitiva compostura. Se acerca la noche y la niña regresa a su casa saltando sobre la arena de la playa. La próxima semana volverá, y, con un poco de suerte, quizás logre ver por fin el rostro de la mujer hermosa que cada tarde de domingo la besa amorosamente en el andén.

lunes, 22 de febrero de 2010

Si no es por quejarse...


"Bajo este caparazón la vida transcurre tan despaciosamente," se quejó la tortuga a la polvareda levantada por la liebre.

sábado, 20 de febrero de 2010

Post nubila Phoebus?


Después de tantos días, semanas ya, de lluvia, anegados el cuerpo y el alma, miro hacia los días primaverales que han de venir para reconducir el ciclo alocado de las aguas. Escribí la estampa que sigue en una tarde abrileña lejana, que bien podría ser la que pronto nos sonría. La dedico a los muchos que ya padecen, padecemos, la melancolía del cielo.

Sonando agitan prestas las campanas la luz desceñida de la tarde, cuyos flecos azules rompen los niños bajo la grácil sombra de la torre. Turistas en revuelo miran al campanil y atrapan con sus cámaras el zureo encendido que aletea por los angostos miradores. En embozos del cielo transparentes se ocultan las nubes, mientras con el son ambulante de los músicos flirtean levantiscos aires de azahares. Por la calle, quedamente, los sueños se miran en el espejo cóncavo del tiempo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ramillete lingüístico (1)


Recojo aquí algunas perlas del castellano dignas de memoria, sea porque hacen tambalearse el edificio idiomático, sea porque lo enriquecen con sus matices.

1. "Un hombre se ha suicidado lanzándose desde el onceavo piso". De un noticiario que no recuerdo, hace algún tiempo. Antes del suicidio, alguien troceó en once partes el edificio.

2. "Es condición sinecúanime..." En boca de una conocida mía, poco ducha en latines...

4. "Quiero dirigirme a los señores de la mesa y, valga la redundancia, al público". Perla de un espectador en un debate televisivo, hace años. Aún busco la redundancia.

5. "Eso es lo peor". Frase habitual en las mujeres de mi infancia cuando pasaba una ambulancia. Había algo de carpe diem contenido en sus rostros.

6. "Vaya crimen". Oída esta mañana a una señora que lamentaba que la lluvia persistente no permitiera trabajar a los feriantes del Carnaval. De este modo reprendía a la lluvia, que aquí crimen significa "acto merecedor de reprensión".

7. "Ya es mayor". Mi padre pronunció esta frase, que se haría célebre en casa, cuando descubrió, en los albores de la televisión española, que el tiempo cinematográfico no casaba con el real.

8. "Hay ropa tendida". Magnífica metáfora para advertir de que hay espías o indiscretos al acecho de nuestra conversación.

9. "Por decirlo de algún modo". Expresión habitual, pleonástica (aquí sí: redundante), que no aporta nada (porque si se habla, de algún modo hay que decir lo que se va a decir).

10. "Como muy". ¿Qué decir, si está como muy de moda?

(Imagen: Gárgolas de Notre Dame, París. Fuente: Silenos)

martes, 16 de febrero de 2010

Un microrrelato para estos tiempos de penuria


TRAPICHEO

...Me parece un robo. Vale mucho más. Llevo con él toda la vida, siempre en el lado izquierdo, y jamás se ha estropeado. Fíjese en la esfera, puro cristal bruñido, y cómo conserva todavía intacto el color verde del día del estreno. Tolera perfectamente el agua, es ligero y silencioso. Acepto porque estoy necesitado, pero me parece un robo.
...El hombre se aleja dubitativo. No está seguro de haber hecho un buen negocio, sobre todo al ver cómo pierde vistosidad depositado en la manta en el suelo, junto a una dentadura postiza y un lóbulo de oreja con argolla. De algo está seguro: el comprador maldecirá su nombre cuando la catarata del ojo que le ha vendido empiece a soltar agua.

lunes, 15 de febrero de 2010

Leer para criticar


Emitir un juicio justo sobre un libro siempre es tarea difícil. Por muy especialista que se sea, por mucha honestidad que se esgrima. Tal dificultad es eludida con frecuencia por quienes se limitan a hacer una síntesis descriptiva que apenas araña las tripas del escrito. Esta fórmula es idónea cuando se recibe un encargo y acucian las prisas; basta una lectura "epidérmica" para cubrir el expediente. En los suplementos culturales se hallan buenos ejemplos, pero también entre las reseñas universitarias. Sin embargo, el crítico honesto se lee el libro entero con los cinco sentidos, aunque sea un mamotreto que sobrepasa las cuatrocientas páginas, y, si además de honesto es justo, busca el difícil equilibro entre laus y vituperio. En pocos críticos he visto ese maridaje: escribir elogiosamente sobre lo acertado y provechoso censurando a la vez con elegancia lo erróneo e inútil. Porque lo primero se desliza fácilmente hacia el aplauso vano y amical; lo segundo, hacia el menosprecio y el ataque enemigo. Por todo ello me ha parecido rara avis la crítica que Rafael Reig publicó el pasado sábado en ABDC sobre el libro Aire nuestro de Manuel Vilas. Por lo que dice y por lo que calla.

viernes, 12 de febrero de 2010

Un microrrelato para la decepción


LA CONVOCATORIA

Me lo repitieron durante años. Me dijeron que estaríamos todas, que ninguna sería excluida de esta reunión planetaria. Millones de almas responderían a la convocatoria desde los lugares más distantes de la Tierra y, congregadas en una planicie infinita bajo un sol de justicia, esperaríamos pacientemente nuestro turno. El mayor enjambre jamás conocido en el cielo. El más gigantesco y vistoso traje multicolor de la historia de la Humanidad. Ignorantes, nerviosas, asustadas, resignadas a un porvenir ignoto, la trompa del heraldo esparciría sobre las nubes nuestro nombre. Aflorarían los mejores sentimientos y la conciencia de un destino común insoslayable obraría el milagro de un hermanamiento perpetuo. Bonhomía de última hora. Besos y abrazos de encuentro y despedida. Me lo dijeron. No recuerdo quiénes. Pero ya no importa. Estoy sola en este oscuro y frío banquillo y me temo que ni siquiera va a presentarse el Juez Supremo.

(Juicio Final, de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina)

jueves, 11 de febrero de 2010

Augurios de entonces


César, el palomo de la Muda, madrugó porque esa mañana amaneció más temprano que de costumbre. Voló en espiral desde el patio hacia el cuadro del cielo, que empezaba a clarear y a regar con luz tímida las tejas salientes del segundo piso, y se perdió entre la cordería de las azoteas en dirección al este. Siempre que presentía acontecimientos, César salía al encuentro del alba dibujando espiras con su cuerpo menudo de pichón blanco. Si presagiaba sucesos funestos, las espiras dejaban destellos de color bermellón; si se trataba de feliz augurio, las vueltas irradiaban hilos de luz violácea que se tornaba malva y luego anaranjada a medida que el pájaro ascendía. En aquella ocasión César tiñó el cielo de sentimientos encontrados, porque primero supimos que por fin se hablaba de casamiento en la casa del zapatero; después, que el niño Juanito, que había venido al mundo contrahecho, se había muerto con una sonrisa perfecta.


Éste y otros Papeles Secundarios
que ya han aparecido en los Silenos son extractos de una novela inédita, fruto de recuerdos de mi infancia en un patio de vecinos. Por fortuna la acabé antes de que la televisión destrozara con el eterno Cuéntame la memoria de mi generación.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Pumuki. ¿Quién da más?


Leo en La nave de los locos una entrada que no tiene desperdicio: "Semana fantástica de Lucía Etxebarria". Como quiera que me han sorprendido nuevamente las prendas literarias de Etxebarria, que ha creado a un Pumuki (remedo homónimo de Ellis Kaut) en la ficción literaria y en el ciberespacio, os dejo el enlace de la entrevista a la que se refiere Fernando Valls. Léase con gozo y valórese el papelón de El País como orientador de tendencias literarias.

martes, 9 de febrero de 2010

Dos enlaces con microrrelatos


En El heraldo del Henares se publica hoy Iris, un microrrelato de Ángel Olgoso.

En el Blog Cultural de Educación vial de la DGT se publica hoy, por gentileza de Ángeles Prieto, mi microrrelato El semáforo, que muchos de vosotros ya conocéis.

domingo, 7 de febrero de 2010

Un microrrelato en la espesura


PARENTESCO SOBREVENIDO

Entre Patro y Carmela, vecinas de patio y corredor, se había establecido un vínculo de consanguinidad ficticio, forjado en las incontables horas de ocio que dedicaban a indagar en los entresijos de una y otra parentela. A fuerza de tanto evocar nombres, en un desfile interminable de primas, tíos, abuelos y cuñadas, alcanzaron ambas un conocimiento tan cabal de la otra familia, que acabaron atrapadas en la espesura de un mismo árbol genealógico. Desde entonces viven semiocultas en el dédalo sombrío de las ramas, que no abandonan ni siquiera al reclamo de los cacahuetes. Los visitantes del zoológico han difundido el rumor de que con ellas habita, rampante, un barón italiano.

viernes, 5 de febrero de 2010

Rumore rumore rumore


La diosa Fama (portento volador y emplumado provisto debajo de cada pluma de una oreja, un ojo y una lengua, según Virgilio; joven seductora con trompas en la iconografía pictórica) anda divulgando por los mentideros políticos internacionales que en el Parlamento Europeo, cada vez que interviene un representante del PSOE, varios eurodiputados, bien duchos en el arte de hacer turismo en la España del ange, lo jalean con un coral Qué arte, qué guasa, ojuuú. Y luego hacen la ola sin despeinarse ni salpicar a nadie. La cosa, que empezó como un incocente entretenimiento para sobrellevar las sesudas sesiones de trabajo, va camino de convertirse en el grito de guerra de una nueva formación política marcada por un claro propósito anti-buenismo. Para colmo, hay quienes dicen que el asunto acabará poniendo en peligro (o aplazando sine die) la conjunción planetaria que pronosticó la Sibila Pajín, merecedora de ocupar un lugar de honor en la Capilla Sixtina junto a la Sibila de Cumas, que ya quisiera para sí tanta presciencia oracular. Cuentan también que los diputados del PP español se dedican a tomar fotografías con los móviles, para luego pasárselas a Aznar y que el ex se relaje, no sea que se hernie con tanta flexión. El panorama, como ven, es preocupante y está teniendo sus consecuencias: la mitad de los ministros del Gobierno se han escondido en la Cueva de Montesinos, con la esperanza de ver al viejo sabio barbudo, mientras que el resto sale al ruedo ibérico repitiendo el mismo ritornelo: Si los ciudadanos creyeron alguna vez que con Aznar España iba bien, con nosotros, no lo duden, España va requetebién. Tanto, que ya no la reconoce ese otro ojo oracular que fue Guerra.
...Dicen también, y la fuente merece crédito, que el Presidente pasa las noches contemplando las estrellas con un telescopio que llegó a la Moncloa en un paquete con lazo rojo y sin remitente, aunque con membrete oficial de Venezuela. Y que en una de esas contemplaciones celestes le fue revelado que un socialista ateo puede compartir el petit-déjeneur con la ultraderecha yanqui y leer en la lengua del Plus ultra un pasaje del Deuteronomio sobre el jornal debido a los obreros, indígenas y arribados, aunque en el país que preside se expanda la pandemia del paro, contra la que no existe, aunque ya esté en ello la industria farmacéutica, ningún tamiflú.

(Escultura de la Fama, obra de Cayetano da Costa (1755),
en la fachada del edificio principal de la Universidad de Sevilla)



martes, 2 de febrero de 2010

El misterio del alumbramiento (poético)



En la entrada anterior mostraba algunos por qués que me atosigan, con la esperanza de que mis doctos lectores me iluminaran. Gracias a vuestras observaciones y consejos, ya voy mejor encaminado, aunque aún hay misterios que se me escapan. El alumbramiento poético es uno de ellos.


EL NACIMIENTO DE UN VERSO

Trémulo y prematuro
eclosiona, y con pronta medrosía

amaga primerizo y vacilante

un torpe andar de estreno.

Trastabilla con falsa derechura,
sacudiéndose el velo chorreante

que acoraza su tránsito

desde las sombras.

..................................
No tarda en henchir

sus pulmones con soplo inaugural de vida,

ni demora tender su largura esplendente

en el surco preciso del poema.

Pero apenas las fuerzas
recibe del cumplido alumbramiento,

ya sombrea su ser congénito misterio.

Porque el verso ya nace silabeando su enigma.