miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un microrrelato sobre la tierna infancia

AMPUTACIÓN SIN CIRUGÍA

Primero me ha amputado las dos piernas y luego, los dos brazos. Sin miramiento, con la violencia propia de quienes no padecen con el dolor ajeno. Ahora intenta desenroscarme la cabeza, pero le está costando un poco porque no se esperaba que mi cuello fuese tan resistente. Si lo consigue, ¿a qué me enfrentaré después? ¿Qué me tiene reservado esta niña diabólica, cuya lengua viperina le asoma por la comisura de los labios? Con lo contenta que me puse cuando entró en el cuarto con los vestiditos nuevos.

2 comentarios:

Araceli Esteves dijo...

Pobres muñecas torturadas.Sí, yo también torturé a unas cuantas.
Pero es que ellas también se lo buscan, tan quietas y mirando con esos ojos vidriosos...

Gemma dijo...

Jajaja. Tendrías que rehacer el micro y llamar a tu protagonista Araceli, ahora que ella misma en persona nos ha confesado sus aficiones...
Besos