jueves, 2 de diciembre de 2010

Un microrrelato con rúbrica


LA FIRMA DEFINITIVA

No es el notario marbellí persona que se inquiete fácilmente. A lo largo de treinta años de profesión ha estampado su rúbrica en cientos de documentos de transacciones importantes: apartamentos de lujo adquiridos por empresarios adúlteros, chalés exclusivos con helipuerto e hipódromo domésticos, yates de eslora inabarcable con grifería áurea, créditos hipotecarios millonarios para promotoras prometedoras… Pero la venta de hoy es diferente, porque hoy el notario va a obtener la contrapartida de su vida. Por eso hoy el notario está inquieto. A la hora en punto, el Diablo acude a la cita con su pluma de oro.

(La imagen está tomada de www.todocolección.net)

2 comentarios:

Los pretendientes de Ligeia dijo...

Toda la vida firmando el mal, y cuando va a venir el diablo se amohina. Enhorabuena por tu blog. Saludos

Francesc Cornadó dijo...

Muy buen texto, buenísimo.

Casi siemprre el diablo se encuentra sentado en las mesas de las notarías.
Las transacciones tienen un punto de perversidad diabólica. Si es el alma lo que se vende, debería preguntarse a qué lado de la mesa se encuentra el diablo.


Salud

Francesc Cornadó