miércoles, 1 de diciembre de 2010

De vez en cuando, un anónimo


La red tiene esas cosas: que hay muchos necios parapetados detrás del anonimato. De vez en cuando recibo algún comentario sin firma que rezuma mala leche, y lo tiro directamente a la papelera, no sin antes responderle con algún dardo. Me pregunto por qué hay gente que pierde el tiempo con estas majaderías. Salvo un par de personas, creo no haber alimentado enemistades. ¿Proceden de este ínclito par? Es posible, pero no es justo atribuir la ponzoña sin pruebas. En caso de que no sea así, menos entiendo que alguien, acaso al otro lado del país o del planeta, sienta placer escribiendo mamarrachadas contra un perfecto desconocido. Acepto cualquier crítica sobre lo que escribo en este blog, y las publicaré siempre que se adornen con esa extraña prenda en estos días que es el respeto y vengan rubricadas. La basura, en cambio, sólo cabe en la papelera.

(Gárgola del Museo de Cluny, París. Fuente: Silenos)

6 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Me parece que haces muy bien, Antonio. Yo tampoco acepto anónimos.
Saludos.

Jesus Esnaola dijo...

Sí que es difícil de entender. Yo creo que la red es tan grande, con todo lo bueno y malo que eso tiene, que al final hay de todo, hasta de lo incomprensible.
No les des importancia, al final es lo que quieren.

Un abrazo, Antonio.

Isabel Romana dijo...

Comparto tu opinión. Yo también tiro a la basura, sin contemplaciones, a quienes insultan. Besos.

Gemma dijo...

Sabia decisión.
Un abrazo fuerte, Antonio

Torrepalma dijo...

A palabras necias oídos sordo, que dice el refrán.
Un abrazo

Francesc Cornadó dijo...

El anonimato esconde necedad y bajeza. Habrá que hacer las papeleras más grandes.

Salud
Francesc Cornadó