martes, 28 de diciembre de 2010

Adiós de los Silenos

Queridos amigos, después de mucho pensarlo (que si sí, que si no, que si sí...), el corifeo de estos Silenos ha decidido retirarles la licencia de baile o, lo que es lo mismo, a partir de hoy dejarán de bailar. La razón es bien simple: están cansandos de una danza que ya no despierta el interés de muchos de vosotros (ya apenas dejáis comentarios), como si hubieseis decicido emigrar a otras latitudes más amables. Como digo, lo he pensado mucho, porque sé que hay lectores incondicionales que (esos sí) nos echarán de menos. Pero es hora de cambios, de empezar una nueva andadura sin las cadenas de internet. Quizás alguien piense que, si no tienes una ventana en la red, no existes; sin embargo, todos existíamos antes y, si las Parcas lo permiten, seguiremos existiendo después de echar la persiana.
.....Ahora bien, que mis Silenos no bailen no significa que yo, corifeo en segundo plano, abandone la grata tarea de visitaros. Mientras la presbicia no lo impida, seguiré subiendo a la nave de los locos que navega por los mares literarios y convive en cada singladura con la tormenta en un vaso de agua; contemplaré esa columna de humo que asoma por el horizonte de la bahía gaditana, cercana al taller de los oficios del diletante, al sur de ese territorio mágico que es trópico de la Mancha; buscaré a los amigos por estos andurriales, aunque ello suponga el peligroso juego de poner la vida en el filo de una espada; haré nueva carrera con un máster en nubes y hurgaré en el subconciente de la memoria métrica, sin que ello signifique el abandono de los sueños en la memoria. Sé que alguien dirá ah de la vida, o tal vez atribuya esta despedida al humor mío, pero ha de saber que todo lo que nos rodea es un mero mercado de espejismos, menos grato que el Café Arcadia donde se sirve, en copas exquisitas, fuego con nieve. Como veis, las cosas no cambiarán mucho, porque, al margen de los días, seguirá habiendo antojos ultramar y una puerta falsa por la que seguiré sintiendo caricias perplejas o viajaré hasta la isla de Elca, el reino de Hansel en Baviera o el recién descubierto Japón de los libros. En definitiva, con una lágrima en el ojo izquierdo, que es el de las emociones inmediatas, me despido de todos vosotros para vivir los días de mis noches, tal vez con la imaginaria del alma. En cualquier caso, ha llegado la hora de dedicar el pasado que me espera a mi afición callada: una caña de pescar y el mar por montera.

Feliz Año 2011.


9 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

No sé, no sé. Hoy, día 28 de diciembre, no es el mejor momento para noticias como ésta...

José Miguel Ridao dijo...

Al principio me he sorprendido; luego me he apenado; luego, al leer a Mr. Romano, me ha entrado la esperanza, y no me he atrevido a reír, que sería el colofón a tal secuencia. En fin, te animo a seguir en cualquier caso. Además, sé que nos veremos.

Un fuerte abrazo.

Rosana Alonso dijo...

Que conste que yo entro a menudo aunque no siempre me atrevo a dejar huella.

Si es o no es, en cualquier caso una cosa es cierta, hay vida más allá de la blogosfera. Eso seguro.

Un saludo cordial, hasta cuando sea.

Aurora Pimentel dijo...

No sé qué ha pasado con el anterior comentario, si entró o no. Decía que aunque no se comente a veces por falta de tiempo o lo que sea, timidez también, es variado esto, se puede leer. Y que es una pena. Pero bueno, si la alternativa es la caña y el mar, me das mucha envidia, Antonio. Espero conocerte.

LUISA M. dijo...

Espero que esta decisión de dejar a tus Silenos en silencio no sea definitiva, Antonio, creo que sería una gran pérdida. Es verdad que en la actualidad han bajado mucho el número de comentarios en los blogs y muchos dedican más tiempo a otros menesteres en la red.
¡Huy, yo no había caído en qué día es hoy! Ojalá sea eso, una broma.
Saludos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Me gustaría que esto fuera una inocentada, Antonio. Decía el maestro Ridao que el número de lectores es inversamente proporcional al de comentarios, y a ti aquellos no te faltan.
Un abrazo, y felices fiestas.

maile dijo...

Vale. Esto de "la red" debe ser una parte de, no el todo de, una vida. Si esta su etapa finalizo, espero que haya sido tan gratificante para usted como lo fue para nosotros al compartirla, con voz o en silencio.
Por mi parte, y por si acaso, gracias.
Si solo es la consecuencia nefasta de la tradicion de gastar una broma en este dia... creo que esperare para reir aliviada a leer una nueva entrada.

Feliz año don Antonio.

Sara dijo...

Una gran pérdida, sí señor.... Echaré de menos sobre todo tus estampas y microrrelatos. Mucha suerte en esa nueva andadura y feliz año nuevo.

Manuel dijo...

Ya sabes Antonio que soy asiduo y casi nunca dejo un comentario, pero conociéndote como te conozco no te veo con la caña de pescar. Espero que acierten los que dicen que que hoy es el día de los inocentes