domingo, 28 de noviembre de 2010

Josep María Castellet y la libertad creadora


Leo en El País de hoy la entrevista que Juan Cruz hizo a Josep María Castellet, el visionario de antaño y fracasado de ahora -según sus propias palabras-, una semana antes de que le concedieran el Premio Nacional de las Letras. Entre la hojarasca política española, el calentón coreano y otras noticias nada amables, la entrevista a Castellet es lo único impreso que merece la pena en esta mañana de domingo azul y fría. Porque siempre es grata la memoria, "que permite evitar la nostalgia", de los amigos (Manuel Sacristán, Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, Joan Fuster, Terenci Moix...), cuyas voces han reclamado in absentia ser reunidas en un libro: Seductores, ilustrados y visionarios. Ahí luce "el esplendor del fracaso" faulkneriano, consecuencia, entre otras cosas, de una entrega de los amigos a la política que rebajó su pulso intelectual. Ahora Castellet relee a José Ángel Valente, a Ángel González y reconoce que equivocó el rumbo cuando hizo su prólogo, con exigencias de poesía socialrealista, a Veinte años de poesía española. Este otro Castellet, rodeado de la danza espectral de los amigos, morador de una isla que ya es octogenaria, sabe ahora que la creación literaria debe ser "completamente libre, y el crítico también tiene que ser libre. Es el gozo de la libertad..." En esta mañana de domingo azul y fría, la conversión de Castellet me trae al recuerdo la larga discusión, a ratos agria, que se produjo hace días a bordo de La nave de locos, la bitácora de Fernando Valls, sobre el dogmatismo y la libertad creadora en el cuento, discusión que, sospecho, aún arrastra su estela.

(Fotografía: Josep María Castellet, de Consuelo Bautista, El País (6/01/2007)

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