A la memoria de David Lagmanovich
LA LECCIÓN
Aunque la tarima es exigua y resbaladiza, el profesor pasea de un lado a otro su enésima lección. Gesticula solemne ante tan callado auditorio y diríase que acompasa la elevación del puntero con un cierto timbre de barítono. A intervalos regulares se detiene en el centro del entablado, mira circunspecto a los alumnos y grita señalando con el puntero: ¡tú!. El profesor hace preguntas que el viento sabiondo se lleva. Ante la vastedad ondulada del silencio, amenaza con suspensos y partes de indolencia y desacato. Ama su oficio y podría seguir impartiendo su lección toda la tarde, pero una voz insolente le recuerda que la cubierta del pesquero debe estar baldeada antes de anochecer.
Del capítulo "Oficios son amores", de Fuera pijamas.
8 comentarios:
Oye, Antonio, es magnífico, de plasticidad pictórica (perdona por la pedantería)
No es malo soñar despierto, Antonio, como muestra tu micro. Gran dedicatoria para otro "profesor" que impartirá clases de minificción allá donde esté.
Un abrazo. Y a ver cuándo consigo un "Fuera pijamas".
No haces más que publicar últimamente, lo que debe ser muy satisfactorio para tí y un placer para tus admiradores. ¿Se comercializará "Fuera pijamas"? Un abrazo y enhorabuena.
Claro que se comercializa, Isabel. Tu librería no tiene más que buscar en la web de la editorial (Debarris) la distribuidora que le corresponde por zona geográfica, y pedirlo. Un abrazo.
Esa "vastedad ondulada del silencio" me ha llegado al alma y más allá.
Antonio, me gusta la cadencia, independientemente de las imágenes. Me gusta el ritmo. Las palabras.
Abrazo entarimado
Sergio Astorga
Le mando un breve saludo desde acá (no tienen cerveza, sólo agua maldita). Me gustó su texto.
Supongo que Lagmanovich se reiría al leer este comentario venido del Más Allá. Lo subo en homenaje al maestro.
Publicar un comentario en la entrada