Corrijo pruebas de No quieras ver el páramo, el poemario que en pocas semanas estará en las librerías, editado por Ediciones La isla de Siltolá (Sevilla). Leo versos que no reconozco míos, veo palabras que me parecen ajenas y, si hago el intento de elevar la voz, el recitado deja en mi habitación una estela de extrañamiento. Temo que cuando el libro cobre cuerpo, yo habré perdido definitivamente el alma de autor.
6 comentarios:
Me parece que es normal un cierto extrañamiento que cada cual vive a su manera. Recuerdo que justo antes de publicar las Caricias a mí me dio por estar triste, como cuando tuve que dejar a mis hijos en el cole;-)
De todas formas, la noticia es muy buena y me alegro muchísimo por ti, ya lo sabes.
¡Ya tengo ganas de tenerlo en las manos!
Un fuerte abrazo.
Enhorabuena, Antonio. Ya lo leeremos.
Un abrazo.
Felicidades, querido Antonio.
Eso que les pasa a tus versos es cosa del tiempo, que todo lo transforma. :-)
Estoy ya impaciente por leerlo de cuerpo entero, tocayo. ¡Enhorabuena!
Pues tendrán que volver a tí, Antonio, porque en cuanto salgan a la calle deberás hablarnos de ellos.
Enhorabuena por ese libro, Antonio. Ya te llegará el momento de la reconciliación con lo que es tuyo. Un abrazo.
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