martes, 14 de septiembre de 2010

Lecturas pre-otoñales


Debo confesar que, leídas unas cuarenta páginas, he perdido el interés por la novela de Neuman, El viajero del siglo. Mi mujer me lo advirtió ("Hay demasiadas frases hechas y muchos loci communes"), y, aún así, quise probar suerte. Pero al poco de empezar me topé con perlas como: Todo estaba tan quieto que parecía que alguien los espiaba conteniendo la respiración; o, al cargar con un baúl pesado: ¿Qué llevas aquí, un muerto? Más adelante leo frases tan poco agraciadas como estas: Se levantó tarde con un hueco en el estómago... La noche había caído como una tabla... Hans se escuchó pensar. No dudo de que el libro tenga sus méritos, que quizás asomen más adelante, pero, por ahora, lo he cambiado por las Historias de amor de Bioy Casares, que alterno con Anatomía de un instante de Cercas, mientras espera turno el soldado Chonkin de Voinóvich. En el ínterin leo poemas sueltos, que es como deben leerse los poemas, huyendo del atracón: Colinas, Spenser, JRJ... Hay escritores que presumen de que sus obras se hayan traducido a este o aquel idioma. Pero, a ver, ¿cuántos españoles pueden presumir de haber sido traducidos al guaraní? Lo del Platero y yo sí que es mérito.

(Traducción guaraní de Platero y yo en la Casa-Museo del poeta en Moguer. Fuente: Silenos)

7 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Ya que me das pie yo estoy leyendo, los voy alternando, "Los líquenes del sueño" de Olgoso y "El momento del unicornio" de Norberto Luis Romero. El último es fantástico en todas las acepciones del término, el primero me encanta pero no me atrevería a recomendarlo sin saber a quien, Olgoso es un tipo peculiar, como escritor digo. Poesía no suelo leer pero espero un libro que sale enseguida que, tal vez, me aficione.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Interesante confesión, la de abandonar un libro. Lo primero que abandoné yo fue "La historia interminable", más tarde "Carta de una desconocida", y el último (no lo abandoné, sino que lo arrojé tras comprometerme a leer la mitad más uno de sus páginas) fue "Villa Diamante", que me sumió una temporada en el oscuro mundo del "qué estaría yo pensando".
Ahora alterno felizmente a Saki con Shua y el koala de Cutillas, a la espera de recibir a Murakami y algo más de Mrozek.
Saludos.
Propílogo

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo no estamos obligados como lectores a terminar un libro (por mucho que la crítica lo haya puesto por las nubes)si no nos gusta. Conozco a otro bloguero que no ha podido con él, kao por aburrimiento mortal.

Muy buenas tus recomendaciones y las de los compañeros. La poesía es como los microrrelatos no se debe uno empachar.

Un saludo cordial

Rosana A.

Francesc Cornadó dijo...

Hay que abandonar muchas lecturas. Ya tenemos a Dante y Homero, o Virgilio y Cervantes, lo demás, virutas que queman enseguida y desaparecen.

Salud

Francesc Cornadó

Hansel en Baviera dijo...

Antonio, no se me ha olvidado lo que te prometí, pero en lugar de enviártelo por mail lo haré en forma de plaquette (je je), de modo que todavía tardará un poco (las editoriales vamos muy lento con la crisis).
¿Y de gerundios que tal está esa novela llena de lugares comunes?
Un abrazo pora. (esto último es guaraní, para que veas)

Fernando Valls dijo...

Antonio, yo de ti hubiera tenido un poco más de paciencia. La novela de Neuman es excelente. Saludos.

Antonio Serrano Cueto dijo...

No lo dudo, Fernando. De hecho, no descarto volver sobre ella. Un abrazo.