miércoles, 1 de septiembre de 2010

Calendas de septiembre


La tarde se ha nublado en las Calendas de septiembre, como si el cielo quisiera, al menos por un rato, consentir con la grisura de este día de difícil retorno. A mí septiembre me ha parecido siempre el mes más calmoso de todos, el rellano de la escalera donde descansamos después de la sudorosa subida. Porque agosto es mes de inactividad estresante (nada estresa más que el gentío atropellado en plazas, arenas y restaurantes; nada desmitifica más el idílico descanso que el cuerpo empapado en indeseables sudores nocturnos), mientras que octubre es el mes laboral en plenitud. Así hay que tomarse septiembre, como un tren de vagones renqueantes, de trayecto aún indefinido, que este año empieza con nubes generosas y, quizás, con algún verso memorable.

3 comentarios:

Melo dijo...

No has podido definir mejos estos dos meses.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, sobrina. Te veo muy activa. Besos.

maile dijo...

Me gusto ese "su tren" de Septiembre que se abre camino entre los sueños.

Saludos mi señor Antonio.