DOS EXTRAÑOS SE MIRAN
....De su primer viaje a París, Alberto Guzmán se trajo un pensamiento que creía propio y singular. Sentado en un banco de Las Tullerías, lamiendo las excrecencias de un helado de turrón, cruzó la mirada con una joven que caminaba con una carpeta, y se dijo: Esa mujer pasa por delante de mi vida sólo en este instante, y al punto desaparece para siempre. Como pasó para siempre aquella que esperaba el metro en el andén, o el joven que ocupó un asiento cercano al mío en el autobús, o el hombre al que pregunté, en la desorientación de la ciudad recién descubierta, por la dirección de un restaurante. Son rostros aislados, objeto de una visión única y perecedera, eslabones sueltos que se pierden porque carecen de vínculo con otros instantes de la memoria.
......Más o menos articulado así, Alberto Guzmán fue exponiendo su pensamiento a cuantos amigos y conocidos se encontraba, y todos, admirándose de su tan repentina incursión en la filosofía de lo efímero, aplaudieron que supiera fijar con palabras la percepción que, de un modo u otro, ellos también habían tenido en situaciones semejantes. Sucedió entonces que Alberto Guzmán dejó de ser el padre de la criatura y el pensamiento, que canalizaba la inquietud de la gente por la fugacidad de los encuentros entre desconocidos, circuló de boca en boca, de calle en calle, de ciudad en ciudad y hasta de país en país. Y hoy, cuando dos extraños se miran por primera vez, de inmediato se acercan, se saludan y hablan un buen rato.
(Museo del Louvre. Fuente: Silenos)
(Museo del Louvre. Fuente: Silenos)
7 comentarios:
Genial. Gracias a este blog, estoy descubriendo el maravilloso universo del microrrelato, tan lleno de sorpresas, tan divertido. Es un género que me era casi desconocido, pero me encanta!
Me alegro de ser yo el que lo facilite, Sara. Y gracias a ti por tus visitas y comentarios.
Muy bueno, Antonio. La imagen final es espectacular.
-Bueno, adiós, encantado. Le dejo, que tengo aquí setenta y ocho desconocidos para saludar.
Saludos, de hecho.
...acerca del bueno de Alberto Guzmán. ;-)
Abrazos
Buen ejercicio de engranajes, que se acoplan y transmiten la fuerza de la idea inicial. Ninguno de ellos chirría lo más mínimo, merced a ese cuidado lenguaje de que haces gala. Sería el colmo, que un relato así envolviera un helado de turrón. Verías entonces cómo el lector se quedaba con los dedos pringados, incapaz de manchar tu historia. Un abrazo.
Bonito texto con un final que lo hace crecer más. Saludos desde www.papirowebxia.com
Gracias, Propílogo, Gemma y Pedro. Con lectores como vosotros da gusto.Y Víctor, bienvenido.
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