Soles ya menguados éstos de agosto que se abrazan, resistentes, a los mástiles del verano. El mar, antes terso, se va quebrantando por Poniente. Dice un viejo pescador que el horizonte ha descendido varios palmos en pocos días y que, si elevamos la mirada, podremos ver cómo la cola del ocaso aún serpentea al otro lado.
(Fotografía de Silenos)
3 comentarios:
Veo comentarios tuyos por doquier y hoy me atrevo a entrar a tu blog, para sorprenderme con ese delicado poema que nos obsequias.
¡Hermoso!
Saludos cordialísimos
BB
Bellísimo el dibujo que haces de esta imagen.
"La cola del ocaso serpentea aún del otro lado". Certero y bello, sí.
Un abrazo
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