lunes, 2 de agosto de 2010

De escribir, borrar y los espacios intermedios


Si algo tengo en estos días, es tiempo para escribir. Pero el tiempo no basta. Ni siquiera basta una idea, por muchas bondades que regale en el saludo. Lo preciso, lo imprescindible es la satisfacción de lo escrito, un pájaro extraño que cambia de plumaje según el clima, la luz o la hospitalidad de la rama en que se pose. Por culpa de este pájaro hoy he desechado, roto o tirado al sumidero del PC cuanto ayer me pareció decente (en el sentido etimológico del término: "apropiado"), y me temo que parte de lo que hoy he estimado digno, mañana será hoja caduca, pasto de las llamas de agosto. Lo mismo que un cirujano no abre dos veces el mismo cuerpo, tampoco un juez juzga dos veces el mismo caso. ¡Qué poco valor damos a los espacios intermedios, al entretanto, al interludio, al ínterin..., pero ahí es donde siempre nos jugamos el tipo!

3 comentarios:

Gemma dijo...

De acuerdo contigo. ¿A qué se deberá que lo que juzgamos una tarde bueno y hasta digno, se revela al otro día falto de la más mínima gracia? Cuando eso me ocurre, borro la entrada sin más. Y, claro, me chincho.

Un abrazo

PS: Por cierto, qué buena foto, Antonio.

maile dijo...

Lei parte de su ultima entrada... borrada... para usted caduca... una imagen para el recuerdo y el recuerdo de unas lineas. No todo lo que termina siendo "pasto de las llamas de agosto" debiera se olvidado.

Saludos mi señor

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo. Qué dura esa fase en la que se decide si merece la pena pulir o si se desecha sin más contemplaciones.
Le pasa incluso a los escritores con libro ya publicado que prefieren no leerlo porque puede dejar de parecerles un buen libro o perfecto en su totalidad(de relatos o novela).


Un saludo

Rosana A.