sábado, 24 de julio de 2010

Un microrrelato para mirarse desde arriba


UNA COSTUMBRE ANCESTRAL


... Desde hace algún tiempo, todos los días, tan pronto me despierto, y poco antes de que lo hagan mi mujer y los niños, me elevo un palmo sin hacer ruido, asciendo despacio y sobrevuelo mi dormitorio varias veces en círculos silenciosos. Esta costumbre familiar, que heredé de mi padre, quien a su vez la recibió de mi abuelo y éste, de mi bisabuelo el inglés, el primero y único de la saga que fue piloto de aviación, empezó en circunstancias heroicas, allá por la primavera de 1918.
. ..Mi bisabuelo acababa de despegar del suelo londinense en su Sopwith Camel, un pájaro portentoso y único en la contienda, y en el aire recibió instrucciones para cruzar el Canal de la Mancha y unirse a un escuadrón que perseguía al temible Barón Rojo, cuyo Albatros D. II había sido avistado en el cielo de Normandía. Mi bisabuelo se atusó el bigote hirsuto y, pensando en la jornada que tenía por delante, sobrevoló su casa de Whitehall varias veces antes de enfilar rumbo al continente. Podría pensarse que se despedía así de la familia, temiendo ser abatido en acto de servicio en aires extranjeros. Sin embargo, mi abuelo siempre mantuvo que su padre era un hombre dado a la reflexión de altura, un halcón que solía otear, calibrando objetivos y éxitos, los territorios conquistados de su vida.

(Imagen del Sopwith Camel británico)

3 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Un hombre de altos vuelos, sin duda. Me gusta que fuera hereditario, a veces uno cree que sólo lo malo se pega.
Un abrazo, Antonio, siempre es un placer leerte.

Pedro Herrero dijo...

Me recuerda al microrrelato “En el mar”, de Luís Mateo Díez. Tu texto deja también en el aire (aquí nunca mejor dicho) una reflexión sobre lo inmediato, por encima de otras consideraciones. Estoy de acuerdo en que hay que mirarlo desde el aire, porque es allí a donde te transporta. Un abrazo veraniego.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, Jesús, por tu generosa lectura. Y sí, Pedro, sobre lo inmediato y también sobre los pequeños logros de la vida, que suelen pasarnos desapercibidos. Un abrazo.