martes, 13 de julio de 2010

Un microrrelato de Ángeles Prieto


Ambición del insecto

Una antena, luego la otra, estirando el tórax apenas puedo aferrarme a estas sinuosas y redondeadas formas que dejan entre sí algunas oquedades amables, aquellas en las que reposar y mover las patas. Pero asciendo sin descanso porque Dios es benéfico y con sus dedos me auxilia recortando la cima, acercándome al éxito. Y quiero llegar a él, ser suya.
Cuatro tramos más arriba, tal vez tres, se verá cumplido mi destino. Aunque con seguridad el futuro que me espera, como a tantas compañeras, no tenga otro fin que ser arrojada de un manotazo y pisoteada luego. Sólo cuento con la posibilidad de esconderme, introduciéndome en la próxima pieza para, una vez en su boca, explotar por fin con el sabroso jugo de uvas que corra fresco por su garganta divina.


Autobiografía. Aprendiz de escritora. Alegre gaditana bendecida con el privilegio de haber estudiado vida, andanzas y literatura con Daniel Moyano, se esfuerza en mejorar y publicar antes de alcanzar la vejez, ahora llamada edad terciaria. Licenciada en Historia por la Universidad de Cádiz, doctoranda en infumables sermones del siglo XVIII, ejerce actualmente de profesora de educación vial recitando sermones, igual de infumables, a fin de que los motorizados adolescentes de su provincia usen casco de protección, respeten las normas y no atropellen a nadie. Últimamente ha conseguido publicar en la prestigiosa revista Clarín de Oviedo, quedar segunda en el concurso de cuentos “Ciudad de Huesca” y disfrutar de la amistad literaria de los mejores poetas y cuentistas del país.

7 comentarios:

Pablo Gonz dijo...

Estimado:
Sólo quería comunicarte que incluí un enlace de tu blog desde el mío para poder llegar aquí con más facilidad.
Un cordial saludo,
PABLO GONZ

Gemma dijo...

También los insectos tienen su corazoncito; pobre animalillo...

Un abrazo a ambos con un pie en Barcelona y el otro en Berlín

Hansel en Baviera dijo...

Esta Gregoria es terrible, mira que intenciones más malvadas tiene.
Es muy bueno, Angelita.
Abrazos a todos los insectos que viven en los libros.
Nor

Miguel A. Zapata dijo...

Fantástica Ángeles. Sus artículos gaditanos son deliciosos, y me sorprende ahora también con este cuento de envidiable factura sobre la naturaleza perversa de las aspiraciones vitales. Enhorabuena.

angelicamorales dijo...

No conocía yo esa faceta tuya de naturaleza insaciable. Me ha encantado, una delicia.

Saludos de oruga.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Bienvenido, Pablo. Angélica, el bichito es de Ángeles Prieto, no mío. Ya quisiera yo para mí un insecto tan seductor. Abrazos.

Julio Carmona dijo...

No sé si haber quedado segunda en un único premio de cuentos será un gran mérito, y cuando tardará esta alegre aprendiz de escritora en llamarse a sí misma escritora (los que escriben son muy dados a llamarse escritores, una cuestión de ego mal resuelta), pero siento decir que a mí el texto no me parece tan bueno. Creo que le falta visibilidad en la primera parte, y gracia y equilibrio en la estructura en general. Siendo tan breve, se hace un poco largo.