miércoles, 28 de julio de 2010

Qué cosa sea microrrelato


......Muchas personas que conozco, algunas de ellas cultas, no saben o no tienen claro qué cosa sea un microrrelato. No porque no hayan leído ninguno, que quizás sí, sino porque, al leerlo, no tuvieron conciencia de que lo fuera y, por tanto, no les quedó la constancia. Con brevedad, como cuadra a su esencial naturaleza, les explico qué creo yo que puede ser, pero luego, en privado, advierto que a mí también me asaltan dudas, por más que lleve muchos leídos y algunos escritos.
......Se ha dicho que la red propicia el menudeo de los microrrelatos y contribuye de manera escandalosa (en especial los blogs) a la autoedición, sin más filtro que el propio. Advierten estas voces censoras de que ello está animando a mucho ocioso a convertirse en escritor, editor y hasta crítico de "su obra", lo cual genera enorme literatura de postal navideña y carpeta de instituto. No es momento de detenerse en este debate continuo, al que ya he dedicado otras entradas.
......VVolvamos al microrrelato. Voces más autorizadas que la mía, como F. Valls (entre otros muchos escritos dedicados al tema, véase el reciente prólogo a su libro Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos), Ana Mª. Shua (léase, por ejemplo, su ingenioso undecálogo en el blog Puerta Falsa), D. Lagmanovich, R. Brasca, A. Olgoso, J. Mª. Merino, etc., han teorizado o conformado en la práctica algunas características que parecen indudables, como que ha de ser, obviamente:
......1) Un relato brevísimo. No es forzoso que se atenga al esquema introducción-nudo-desenlace, pues bastaría una parte desgajada de una de esas partes, a condición de que "ocurra algo" (y no simplemente "se exponga o describa algo").
......2) Esta breuitas narrativa ha de sustentarse en una breuitas lingüística, es decir, en la medida justa de las palabras (de ahí el uso general de la parataxis y una reducida adjetivación), sin que sobre ni falte nada, aunque hay que reconocer que este exceso o defecto es, sobre todo, un elemento de valoración subjetiva del lector.
......3) Un relato sugerente. Este aspecto es el más complejo, el que requiere mayor oficio, ya que, elevado a grado máximo, puede mermar las posibilidades narrativas. De hecho, en el célebre microrrelato (¿lo es?) del dinosaurio de Monterroso apenas hay narración (de ser fábula greco-latina se diría que es fábula "de posición", contraria, pues, a la fábula de acción o agonal), pero sus posibilidades de evocación son muchas. Ahí reside, entiendo, su éxito.
.......Con esto el guiso está cocinado en lo primordial. Ahora bien, hay otros ingredientes que aderezan el plato. Por ejemplo, un final sorpresivo (aguijoneador incluso, como en el epigrama), que trastoca la lectura que se venía haciendo y, en consecuencia, invita a una inmediata relectura. Igualmente son gustoso condimento las alusiones metaliterarias, históricas, culturales o de cualquier otro tipo, que no pocas veces agradecen los lectores más exigentes. Pero hay que procurar que sean sutiles, como un finísimo trazo en un dibujo. Por otra parte, el autor de microrrelatos (de relatos en general) ha de huir de un trato exagerado con difuntos, resucitados, espectros, caserones misteriosos, sueños, saltos temporales y otros recursos de la literatura fantástica, ya que estas historias se vuelven sustancialmente más previsibles en tan corto espacio. De hecho, un buen microrrelato puede tocar un sencillo hecho cotidiano y devolverlo matizado, abierto a otras miradas. Añádase a todo esto, como colofón, que al microrrelato debe exigírsele calidad literaria, como a un poema o a un relato mayor. Esto es tan esencial, que marcará la diferencia y acallará (o debería) las voces que tachan el microrrelato de nadería o vacuo entretenimiento. Ahora bien, a menor extensión, mayor la dificultad de imprimir un tono literario. ¿Puede hablarse de calidad literaria en las dos frases del dinosaurio de Monterroso? Esto es posible en poesía, mas difícil en tan menguada prosa. Dicho todo lo cual, nos topamos con la receptividad del lector: sus gustos literarios, su bagaje cultural, su conocimiento-valoración del uso del lenguaje, etc.
......Ilustremos todo con algún ejercicio práctico. Escribimos, por ejemplo:

Vine antes acá porque me dijeron que debía familiarizarme con esto y ser yo el que te esperara. Pero yo voy a cumplir treinta años y tú aún no has nacido.

......Cabe preguntarse: ¿es esto un microrrelato? Hay algo de narración, es brevísimo (en fondo y forma) y presenta un final, cuando menos, poco esperado, donde reside la apuesta sugerente. Además añade un alusión literaria, que no desvelo para invitar a mis lectores a encontrarla. ¿Tiene calidad literaria? No, simplemente está escrito con corrección.

......O este otro, variación del primero:

Vine antes acá porque me dijeron que yo debía crearte y no tú a mí. Te juro, Dios, que he puesto en ello todo mi ser y sigo dudando del resultado.

......Algo de narración, más breve aún y con un final menos logrado. Pero, gracias a ese vocativo (palabra clave), el conjunto se muestra más sugerente que el anterior, de mayor recorrido (filósofico-religioso). ¿Tiene calidad literaria? No, simplemente está escrito con corrección.
......Termino ya. No es fácil lograr un microrrelato cerrado, que el lector concluya asistiendo a un movimiento de explosión y expansión literarias. Requiere mucho trabajo de taller y no poco dominio del lenguaje. Pero a esto debe añadirse, en la medida de cada cual, sal literaria, porque, si no es así, el microrrelato corre el riesgo de convertirse en un paria, en un molesto e insulso vecino en la casa común de la narrativa.

(Imagen: gárgola de la Tour St. Jacques, París. Fuente: Silenos)

9 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

No puedo estar más de acuerdo con lo que dices en esta entrada, Antonio, y lo digo casi pidíendo disculpas porque seguramente soy culpable de banalización microrrelataria. Y es que es verdad; si hacemos símil con el atletismo nos encontramos con que una maratón no está al alcance de cualquiera, digamos una novela de 400 páginas, porque, hasta mal, escribir cuatrocientas páginas lleva mucho trabajo. Pero un micro de 100-200 palabras es como correr 100 metros lisos. Lo hace cualquiera, claro que habría que tener claro que correrlos en un minuto no tiene mucho mérito que se diga, y aquí es donde entra la responsabilidad, el compromiso y el amor por la literatura en general y el microrrelato en particular, que ha de demostrar cada uno. Si quiere, vaya, que tampoco diré yo a nadie lo que debe hacer.


Un abrazo

Antonio Serrano Cueto dijo...

No pidas disculpas por nada. Hablo en voz alta de algunos aspectos del microrrelato que me interesan, pero nada más. Y uno de ellos, pensando sin duda más en la publicación definitiva, es el cuidado literario. Pero en esto, como en todo, cada cual tiene su opinión. Lo bueno es que las contrastemos. Un abrazo.

Gotzon dijo...

Buena perspectiva, estoy de acuerdo con tu reflexión, saludos de un aprendiz.

Fernando Valls dijo...

Antonio, en lo fundamental estoy de acuerdo, y lo secundario es optativo. Tu entrada es clarificadora.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Bienvenido, Gotzon. Fernando, viniendo de una autoridad en la materia, me alegra doblemente. Un abrazo que llegue hasta ese añorado Berlín.

Pablo Gonz dijo...

Me ha resultado muy interesante la lectura de esta entrada porque habitualmente, cuando se aborda un género desde su perspectiva teórica, se tiende a proponer imágenes cerradas. En este caso, yo encuentro que se respira la libertad necesaria para la creación (requisito: "que ocurra algo"), aunque no coincido en la distinción entre "calidad literaria" y "escrito con corrección". Para mí el primer requisito de la calidad literaria (preferiría hablar de las calidades literarias) es que el texto esté escrito con corrección.
Un cordial saludo y gracias.
PABLO GONZ

Antonio Serrano Cueto dijo...

Pablo, creo que decimos lo mismo. Si las distingo es porque pueden darse por separado. La corrección a la que me refiero es lingüística, pero un texto puede estar bien escrito "normativamente" y no tener valor literario. Por ejemplo, un artículo de investigación universitaria. Sin embargo, como dices, no cabe "lo literario" al margen de la escritura correcta. Hablo más como lector, y por ello cautivo de mis gustos. A veces echo en falta en textos publicados (las librerías están llenas) el fulgor de lo literario, de esa agitación que uno experimenta cuando las palabras y las imágenes van de la mano. Un abrazo.

Victor Manuel Jiménez Andrada dijo...

Me ha gustado tu artículo. Me sirve para matizar algunos detalles que no siempre se tienen claro respecto al microrrelato (que en mi modesta opinión, considero género literario). Saludos desde www.papirowebxia.com

Pablo Gonz dijo...

De nuevo yo, Antonio:
En efecto, tenemos formas distintas de ver el asunto. Yo no creo que haya una frontera a partir de la cual comience "lo literario". En el texto de un billete de metro encuentro calidad literaria (no demasiada). Quizás porque para mí la "calidad literaria" es algo subjetivo, que depende de la relación que establecen texto y lector. Yo he encontrado malísima y buenísima una misma novela al afrontar su lectura desde dos estados de ánimo muy diferentes. Hablaría por tanto de lecturas satisfactorias e insatisfactorias. En resumen, no creo en los valores objetivos referidos a las manifestaciones artísticas; tampoco en lo que se refiere a las llamadas ciencias duras. Pero me encanta poder conversar de estos asuntos. Muchas gracias por este debate, que considero de calidad (de mucha calidad).
Un cordial saludo,
PABLO GONZ