miércoles, 21 de julio de 2010

Estampas de Cabo de Palos: Lo que no ven los ojos dormidos


Así amanece cada día en la costa de Cabo de Palos (Murcia). Recién abiertos por el calor, invocando la brisa tempranera que ya empieza a enredarse en las pitas del acantilado, los ojos humanos se asoman al Mediterráneo y, sin esperarlo, se encuentran con este espectáculo portentoso e irrepetible, por más que suceda cada jornada. Entonces viene al recuerdo la creencia antigua según la cual, durante la noche, el carro del sol recorre un camino de bóvedas secretas por el interior de la tierra, para volver a salir y hacerse visible a la hora mágica del alba. De esa tierra interior y submarina emerge ahora, apaciguados sus rayos aún por este baño matutino que queda prendido en sus pies, como quedan prendidas las horas felices que se resisten, chorreantes, a caer en el olvido.

9 comentarios:

Gemma dijo...

No parece mal destino...
Un abrazo

Araceli Esteves dijo...

Qué suerte tienes de poder verlo y escribirlo.

Anónimo dijo...

He visto amanecer en ese mismo sitio y es inenarrable, no, miento leo que tú si puedes describirlo

Sara dijo...

Quién pudiera estar allí y ver esos amaneceres! Yo hace tres semanas que apenas veo el sol, pero esta entrada me ha hecho recordar... Gracias

Antonio Serrano Cueto dijo...

Anónimo, tengo por norma no publicar anónimos, aunque entiendo que muchas veces ello está provocado por no tener cuenta en blogger. La próxima vez, si la hay, te sugiero que añadas tu nombre al final del comentario.

Sara dijo...

Me gusta mucho la imagen de ese sol mojado de la mañana que emerge- perezoso y manso aún- del universo secreto de la noche submarina. Una maravilla.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, Sara, por tus visitas, más valiosas al venir de tan lejos. Un abrazo.

Manuel dijo...

A mi me ha despertado esa vista durmiendo en el balcón. Saludos

Antonio Serrano Cueto dijo...

Si eres el Manuel de Híspalis que sospecho, bien creo lo que dices. Un abrazo.