jueves, 29 de julio de 2010

Deseos estivales


ESPEJISMO (UNISEX) DE VERANO

Estaba en su sitio, junto a la roca de arenisca desprendida del pequeño acantilado. De espaldas al sol, de cara sobre la toalla, los ojos cerrados delante de una revista estival. Los deseos, cuando vienen, nunca vienen solos, y suelen venir revueltos. Como cada día, deseé acariciar su cuerpo: subir el promontorio de los talones, ascender por la larga pendiente de las piernas, escalar sin prisas las dos cumbres hermanas de su culo, descender a la llanura de la espalda y descansar al fin en la umbría de su cabello negro y salino. Pero, ante estos espejismos de verano, lo mejor es conformarse con bajar la mirada y hundir la mano en la arena, buscando, como en la inocente niñez, el frescor en lo profundo. Y si las ganas arrecian, intentar el asalto por túneles bajo tierra.

4 comentarios:

Non poena dijo...

Los deseos son de verano, de invierno y de entretiempo. Con los deseos sólo acabala muerte, mea Lesbia.

Sit felix.

Gemma dijo...

"Los deseos, cuando vienen, nunca vienen solos, y suelen venir revueltos", sin duda.

Me ha gustado mucho que ese deseo sea unisex; intercambiable si tomamos al protagonista como un hombre o bien como una mujer, y lo mismo sucede con respecto al objeto de deseo. Un micro plural que contempla en pocas líneas una enorme variedad de personas.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, Hipólito, por tu visita y tus siempre cariñosos latines. Un abrazo.
En efecto, Gemma, el deseo no tiene sexo (o tiene todas las combinaciones posible). Otra cosa: yo no planteé esta entrada como micro, porque me pareció que se movía en la frontera entre mis Estampas sin par y los Microrrelatos. Un abrazo.

Gemma dijo...

En cualquier caso, aun cuando no lo concibieras como tal, es evidente que contiene elementos narrativos suficientes como para ser considerado 'micro'. Lo cual no significa que no pueda ser al mismo tiempo 'estampa'...
Un abrazo