sábado, 12 de junio de 2010

Un paseo acompasado


LA CAMPANA

Al pasar por la calle de las acacias, tam… tam, de repente una campana palmea el aire con revuelo de palomas. Es un tañido doble tan pausado, con tan perfectos intervalos, que parece bombear la sangre de la tarde. Fermín no recuerda haber oído nunca ese sonido tan brillante, de tan celeste clamor, aunque hace más de cincuenta años que la calle de las acacias forma parte del itinerario de sus paseos. Esa iglesia tan cercana, de tan noble voz, ¿cómo es posible que no la conozca? La calle es larga, con repecho adoquinado, y el ayuntamiento retiró los bancos hace tiempo porque en una ciudad tan marinera, tan húmeda, el óxido devora hierros y huesos. Cegado por el relumbre de cristales en los balcones, Fermín sube tan precavido, tan despacio, que la campana ya le pesa en el pecho.



(Imagen: campana de iglesia en Valdemoro, 1950.
Procede de la Asociación Cultural Fuentes de la Villa)

2 comentarios:

Enrique Baltanás dijo...

Precioso.

Gemma dijo...

Que le pese la campana en el pecho como si bombease sangre por sus venas me parece una imagen TAN acertada como TANgente. ;-)
Otro abrazo