lunes, 17 de mayo de 2010

Un microrrelato ferroviario


OFICIO ENTRE VENTANAS

Para Ángeles Prieto

El interventor jubilado viaja en avión por vez primera. Lo ha invitado su hija a pasar unas semanas con ella en Barcelona. Cuarenta años viendo fluir árboles, postes, puentes, túneles y andenes con la maestría del equilibrio sobre el traqueteo musical de los vagones. Ha visto ensancharse ciudades, agostarse pantanos y resucitar poblados con el impulso del turismo rural. Caritas de bebé salpicadas por el acné de la pubertad, rostros de hombres ajados por decenios en el tajo, sombras de ancianas que ocuparon un asiento en segunda, poetas melancólicos entregados al paso veloz de la vida a través de los cristales. El interventor abre la pequeña maleta que atesora el oficio, se cala la gorra y blande el taladro solicitando los billetes, mientras las nubes cubren con su telón blancuzco el ruido ensordecedor de los motores.

11 comentarios:

Angeles dijo...

Como que no importa donde estemos en el escalafón de la vida, ya sea arriba, ya abajo, en activo o en reposo, entre las nubes o sobre la tierra, sólo somos lo que somos. ¡Un gran micro filosófico!. Muchas gracias, Antonio.

Norberto dijo...

Enternecedor micro, lleno de sabiduría y también doloroso. Y buen ejemplo del género.
Un abrazo,
Nor

Gemma dijo...

"Caritas de bebé salpicadas por el acné de la pubertad", qué estupenda metáfora para el tiempo veloz, y nuestro paso de puntillas por él.
Felicidades a ambos, y también abrazos

Antonio Serrano Cueto dijo...

No dejamos de ser lo que somos, Ángeles, ni siquiera cuando cae el telón del olvido. Gracias, Norberto, por tus palabras. Gemma, el tren se oscurece en el túnel de montaña y, cuando sale a la luz, el bebé tiene ardores de adolescencia. Abrazos a los tres.

Olga B. dijo...

Muy bueno, el rápido paso del tiempo y la vida junto a la permanencia de lo que uno es ya para siempre. Y en poquísimas líneas. Muy bueno.
Un beso.

Pedro Herrero dijo...

Creo que trazas un retrato de la integridad humana, plasmado en el gesto de no saber desprenderse de las propias obligaciones, ni siquiera cuando parece haber llegado el turno de dejar que la vida siga su curso. Tu personaje vivirá mientras se sienta útil, y el mensaje que transmite es, por tanto, altamente educativo.

angelicamorales dijo...

Me sumo a la algarabía general . Me encantan los trenes y su marcha nostálgica. Estupendo micro, sin duda. !Y qué gusto que te lo hayan dedicado, Ángeles!

Saludos de bebé con cara de banquero.

norberto Luis Romero dijo...

Y no creas que me he olvidado de lo prometido, sólo que estoy dejando respirar al personal.
Abrazos
Norberto

Araceli Esteves dijo...

¡Qué bueno, Antonio!. Es de esos micros que invitan a la relectura.

Isabel González dijo...

Evidentemente, un acto mecánico. A fin de cuentas, nada es distinto, todos ellos siguen intentando ser felices como todos, como siempre. El ruído, sólo el ruído es diferente. ¿Y las nubes? Bueno, las nubes siempre estuvieron ahí.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Fantástico, Antonio. En el fondo no cambiamos, seguimos siendo lo que elegimos ser en otro tiempo, a pesar de lo dislocado de la situación en la que la vida pueda ponernos. Esa figura del revisor en el cielo, estremece.
Un abrazo, Javier.