martes, 20 de abril de 2010

Nula visibilidad


Hoy casi no puedo escribir. Entre mis ojos y la pantalla del ordenador se ha instalado una pertinaz columna de humo y ceniza. Soplo y soplo pero no logro alejarla. Contra mí nuca se han estrellado ya tres avioncitos y he oído cómo los pasajeros reprochaban con un grito postrero la osadía del piloto y la aerolínea. Me siento tan culpable por haber vuelto a fumar.

2 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Calla, no me lo recuerdes. Qué tiempos aquéllos, en los que se podía fumar a bordo de un avión y las bebidas eran servidas sin cargo alguno. Ahora, ni siquiera la cancelación de un vuelo permite que enciendas un cigarro en la terminal, para que se te pasen los nervios. Aunque un escritor como tú siempre puede quemar todo ese material en un buen microrrelato, y fumárselo lentamente.

Marco Valerio Corvo dijo...

Yo el humo en los aviones no lo echo de menos, era horrible. Cuando te molesta el humo en un bar te puedes largar a la calle. En los centros de trabajo o estudio no debiera haber dejado fumar nunca jamas..... En casa con los amigos, claro que s´i y en los bares, para mi gusto, debiera no prohibirse nunca. Es un lugar de ocio que puede entrar quien le venga en gana. Pero en el avión ?Como se arregla? En cualquier caso: El humito que inspira a Antonio me trajo de cabeza algunos d´ias, amenazaba con echarme los planes abajo: Saludos y Abrazos desde Tartu, Estonia.