miércoles, 14 de abril de 2010

Lo uno y lo otro (a propósito del Garzongate)


Del mismo modo que he manifestado aquí mi estupor por el hecho de que Garzón pueda ser juzgado por prevaricación (con una más que posible pena de apartamiento de la carrera judicial) por una interpretación de la ley que comparten muchos juristas; del mismo modo que no puedo poner peros, sino todo lo contrario, a la valentía del rector de la Complutense al organizar un acto con los sindicatos para expresarle públicamente su apoyo; del mismo modo, repito, me parecen un completo desatino las palabras del ex-fiscal jefe anticorrupción Jiménez Villarejo; y, del mismo modo, un alarde de irresponsabilidad que representantes institucionales del PSOE (Zarrías, Zerolo) aplaudieran su intervención. No se trata de hacer aquí un canto a lo políticamente correcto (que me repugna de entrada), ni de quitar al fiscal jubilado su derecho a la libertad de expresión, sino de manifestar ahora mi estupor por los desvaríos que está propiciando el Garzongate. Que un ex-fiscal jefe arrastre por el lodo al Tribunal Supremo (con la sonrisa complaciente de los susodichos socialistas) llamando fascistas a sus miembros, por más que algunos procedan de la España negra del TOP, es el colmo de la insensatez. Porque la razón, si la hay, se pierde en estos fangos. A Garzón hay que defenderlo con argumentos jurídicos, y apoyarlo socialmente por lo que representa este proceso contra la memoria histórica (por cierto, también defendí aquí que la memoria ha de ser completa, no sólo de una parte; ha de ser de todas las víctimas de la guerra y la represión posterior, y nunca de los asesinos, sea cual sea su bando) y en favor de la ultraderecha responsable de muchos de aquellos crímenes. Este asunto debería servir para debatir si un partido como Falange debe ser legal, o si el Derecho Internacional está sometido a una Ley de Amnistía (el punto final con el que se impone el olvido de las dictaduras: Argentina, Chile...), pero nunca para que unos y otros esgrimamos las sangrientas banderías de otro tiempo. Lo de Jiménez Villarejo me ha recordado a un supuesto progre que conozco que, con la boca caliente, llama fascista a todo aquel que en asuntos de enjundia no piensa como él. Lo mismo que hace la ultraderecha con los discrepantes, los rojos y comunistas que se comían a los niños. Para colmo, el Tribunal Supremo convoca a la prensa internacional para explicarle "las cuestiones técnicas" del proceso. Aparte de que se les pueda espetar aquella máxima jurídica que tan bien conocen sus señorías, Excusatio non petita, accusatio manifesta, esta decisión es sonrojante, porque la justicia (¡y mucho menos el máximo tribunal!) no debería jamás mover un paso motivada por titulares del prensa.

(No encuentro mejor imagen. Discúlpenme los delicados de estómago)

4 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Por desgracia, treinta y cinco años después, seguimos sin tener muy claro eso de la democracia, la libertad de expresión, etc. Porque al final, como casi todo, la democracia sólo es un medio. Y en esas nos vemos.

Suscribo todo lo que dices. Lástima.

Marco Valerio Corvo dijo...

Hay que tener cuidado con que no se nos vaya la cinta. ¿Que poeta fuese ese que cantaba? "¡Yo maldigo la poesía del que no toma partido .... partido hasta mancharse ..."

Esa "equidistancia" tan prudente al final favorece a los injustos .... Desmanes y crímenes se produjeron en los dos bandos: solo que ....¡¡El Gobierno republicano persiguió los de los suyos !!! ¡mientras que las consignas de los nazi-fascistas era imponerse por el terror a toda costa !. No es lo mismo el Estado de Israel que la Resistencia Palestina. Ni los sitiadores de Sarajevo eran equiparables a los sitiados .... Con tanta "neutralidad" .... ¿a donde llegamos? A donde estamos, ni mas ni menos ....

Antonio Serrano Cueto dijo...

No confundas "equidistancia" con tener una idea propia y ser crítico con quien haya que serlo, sea del bando que sea. Los crímenes del Franquismo fueron infinitamente más numerosos y más crueles, y merecedores de ser perseguidos incluso ahora, pero los asesinatos perpetrados por el otro bando, si los hubo, para mí son igual de execrables. Porque yo no distingo entre "mis muertos" y los "muertos del otro". Claro que no es lo mismo el Estado de Israel que el pueblo palestino, pero para mí (espero que quede claro por fin) un tiro en la nuca es un tiro en la nuca, empuñe quien empuñe la pistola. En cuanto a las palabras de Villarejo (que no sé a ti qué te parecerán), insisto en que están fuera de lugar. Porque es lo mismo que si ahora, aprovechando el caso Garzón, en el Congreso, en el senado, en los parlamentos autonómicos, en las universidades, en los ayuntamientos y en un sinfín de instituciones quienes tienen responsabilidades políticas, educativas o judiciales empiezan a defender sus posturas llamando fascista, rojo o criminal al adversario. A lo mejor a ti te parece que eso es "mojarse". Yo no soy anti-sistema (por cierto, todos los anti-sistema viven del sistema), pero soy todo lo crítico que puedo (lo he sido en artículos de prensa, en este blog en mis clases, en actos públicos...) con el sistema. Un abrazo.

Marco Valerio Corvo dijo...

Estoy de acuerdo, amigo Antonio. Los insultos gratuitos desarman cualquier argumento. Evidentemente todos los "anti-sistema" viven del "Sistema". ¡Es lo único que hay!. Otra cosa es que algunos luchen por cambiarlo. Igualmente todos los vascos debieran poder votar en las elecciones "españolas", ¡no existen otras! Me temo que el problema del "garzongate" es más de fondo, que unos meros insultos, que tal como dices, solo descalifican a quienes los profieren .... El nazi-fascismo español, ¡jamás ha sido condenado! en ningún sentido. Sus víctimas jamás han sido rehabilitadas. De ahí el esperpento de que se condene a un juez por su intento de condenar a esa parte tan execrable de nuestra Historia .... Es cierto que esos "jueces" tienen miga. Entre 1933 y 1945 los jueces alemanes "condenaban" expresamente y prohibian cualquier matrimonio entre un judio - cuanto todavía los había - y un no-judío ... Pero yo no me ensuciaría la boca tampoco insultandolos. Estoy de acuerdo contigo.
un abrazo