miércoles, 7 de abril de 2010

La escritura, las dudas y un microrrelato


Aunque a menudo me las veo con manuscritos e impresos latinos del siglo XVI y a menudo tomo decisiones sobre tal o cual artículo universitario, he de reconocer que me he descubierto torpe, lento y dubitativo a la hora de decidir sobre algunos aspectos de los dos libros míos que este año, crisis mediante, verán la luz: uno de microrrelatos en Montcada (Barcelona) y otro de poemas en Ediciones de la Isla de Siltolá (Sevilla). Me refiero, en el fondo, a menudencias, pero importantes a poco que me detuviera en ellas: qué piezas incluir y cuáles desechar, qué título poner a los libros, qué título a los relatos y poemas. Imagino que son cosas propias del novato en estas lides. Eso sí, lo bueno que tiene retener en la recámara piezas no incluidas en los libros es que luego pueden venir a este blog libres de todo compromiso. El microrrelato que os dejo ha quedado fuera del libro, simplemente porque cuando uno lee muchas veces (demasiadas) lo que ha escrito, al final todo acaba por parecerle pésimo. Este pobre relato ha sido víctima de este excesivo celo.

LA PLAZA Y EL ÁRBOL

Quietud inmensa en la plaza anchurosa y soleada. No hay columpios, ni farolas, ni quioscos, ni papeleras, ni pichones que alboroten la luz de la mañana. Ni siquiera el aire, envejecido, logra remontar el vuelo. Y aunque parecería obra sin terminar, es plaza ya vieja. Casi tanto como su único árbol, un olivo centenario y central bajo cuya sombra vetusta se arraciman a diario numerosos ancianos. De repente, un joven cruza la plaza corriendo, acosado por un voraz enjambre de horas cumplidas. Los ancianos lo miran indiferentes, hartos de ver la misma escena cada día. El joven se detiene exhausto y, antes de que caiga deshorado, el viejo que oficia de jefe manda que alguien preste un bastón al novato.

(Plaza en Usero. Foto de luisleon para Google Earth, tomada de Panoramio)

2 comentarios:

Gemma dijo...

Pues el relato está muy bien. Lo que confirma que, en ocasiones, la duda actúa con un excesivo celo.
Besos

Herman dijo...

Coincido con Mega. Creo que deberías incluirlo en ese libro, porque tiene calidad de sobra.
Un abrazo