sábado, 20 de marzo de 2010

Recetario de antaño


A Pastora Valderas,
in memoriam

Preocupada por el estado de preñez continuo de su joven convecina, Gertrudis anduvo en contactos. Unos días antes de que la joven rompiera aguas, se entrevistó a escondidas con una puta en El Palmeral y le preguntó por sus secretos para eludir el embarazo. No debió de parecerle un remedio digno, porque el mismo día del parto visitó a una muy reputada echadora de cartas que decía conocer como nadie los entresijos del mundo. Le pidió consejo y escuchó atenta la receta de la vieja. Durante la cuarentena, la joven debía tomarse una sopa entera de pichón diariamente, pero con un pichón diferente cada día. La joven preguntó a Gertrudis si sus hijos podían también tomar la sopa, y ésta, henchida de magisterio, respondió afirmativamente. Sin embargo, no tardó la joven en anunciar una nueva preñez, para pasmo de Gertrudis, que corrió a casa de la echadora de cartas en busca de explicaciones. La vieja, que en ese momento bruñía la bola de cristal, le preguntó si había seguido al pie de la letra sus instrucciones. Gertrudis se marchó de allí con la esperanza de que, al menos, la sopa hiciera efecto algún día en la hija mayor, que ya por entonces empezaba a florecer.

(Extracto del libro inédito La mengua de los cuartos)

(Imagen tomada de www.mercadolibre.cl)

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