martes, 16 de febrero de 2010

Un microrrelato para estos tiempos de penuria


TRAPICHEO

...Me parece un robo. Vale mucho más. Llevo con él toda la vida, siempre en el lado izquierdo, y jamás se ha estropeado. Fíjese en la esfera, puro cristal bruñido, y cómo conserva todavía intacto el color verde del día del estreno. Tolera perfectamente el agua, es ligero y silencioso. Acepto porque estoy necesitado, pero me parece un robo.
...El hombre se aleja dubitativo. No está seguro de haber hecho un buen negocio, sobre todo al ver cómo pierde vistosidad depositado en la manta en el suelo, junto a una dentadura postiza y un lóbulo de oreja con argolla. De algo está seguro: el comprador maldecirá su nombre cuando la catarata del ojo que le ha vendido empiece a soltar agua.

5 comentarios:

Cele dijo...

Pues si que ha trapicheado! ja, ja
Realmente no se aleja mucho de la realidad que tenemos hoy, aunque muchos, miren para otro lado. Un cordial saludo

Olga B. dijo...

Jo. Y cuando le ponga el puesto perdido de miradas con rabia.
A veces vivir cuesta un ojo de la cara.
Saludos.

Isabel Romana dijo...

Ese ojo de segunda mano con catarata puede ser muy útil para la gente que no sabe llorar. Genial, querido amigo.

Gemma dijo...

Muy buena (y conseguida) la confusión inducida en el lector entre reloj y un ojo de la cara, (como si estuviera desarrollada a partir de la frase hecha de valer algo un ojo de la cara...)
Un abrazo

Citopensis dijo...

Magnífico.