domingo, 7 de febrero de 2010

Un microrrelato en la espesura


PARENTESCO SOBREVENIDO

Entre Patro y Carmela, vecinas de patio y corredor, se había establecido un vínculo de consanguinidad ficticio, forjado en las incontables horas de ocio que dedicaban a indagar en los entresijos de una y otra parentela. A fuerza de tanto evocar nombres, en un desfile interminable de primas, tíos, abuelos y cuñadas, alcanzaron ambas un conocimiento tan cabal de la otra familia, que acabaron atrapadas en la espesura de un mismo árbol genealógico. Desde entonces viven semiocultas en el dédalo sombrío de las ramas, que no abandonan ni siquiera al reclamo de los cacahuetes. Los visitantes del zoológico han difundido el rumor de que con ellas habita, rampante, un barón italiano.

6 comentarios:

Olga B. dijo...

Dios mío, ¿lograron encontrar el eslabón perdido y mucho más? No hay nada que los trabajos de investigación de dos vecinas de patio no consigan averiguar...
Que sean felices en su árbol con su barón rampante, italiano y genial. Lo merecen;-)
Estupendo, Antonio.
Un beso.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Felicidades Antonio.

Pedro Herrero dijo...

Se me antoja un bello homenaje a una especie en extinción. Porque supongo que, tras la invención del portero automático y el diseño moderno de los bloques de pisos sin espacio común para el comadreo, aquellos corralillos entre vecinas van de capa caída. Y las tertulias televisivas ya no tienen ese encanto de los secretos a voces. En cuanto al barón rampante (Calviniano o no), qué duda cabe que será una excelente compañía. Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muy logrado el final, Antonio, uniendo árboles genealógicos y árboles literarios. Un abrazo.

Mery dijo...

Y para remate, un barón italiano.
Eso es alegría de vivir.
Me ha gustado mucho.
Besos

Angeles dijo...

Buen menage, Antonio. Y como antesala del Carnaval, he leído en facebook que está convocada una tomatina salvaje ante la gala de los Goya. Lo digo por los escritores chuflas que pedían para ellos una gran gala anual Galdós, televisada y con desfile, como si no tuvieran bastante con el Nadal y el Planeta.