lunes, 22 de febrero de 2010

Si no es por quejarse...


"Bajo este caparazón la vida transcurre tan despaciosamente," se quejó la tortuga a la polvareda levantada por la liebre.

3 comentarios:

Gemma dijo...

El recogimiento ha de ser apacible y tranquilo por naturaleza. A la tortuga, de todos modos, su lentitud la hizo volar. ;-)
Un beso

Olga B. dijo...

Pero a la liebre puede morderle el lobo y a la tortuga no, tal vez por eso no le queda más remedio que saber correr. Más vale no quejarse. Hay una especie de parábola india sobre esto. Es bonita y, sobre todo, es cierta.
Saludos.

Cele dijo...

Nadie esta contento con lo que tiene, lo ajeno parece mejor.
Pero las apariencias engañan.
Todo tiene sus pros y sus contras
Un abrazo