En la entrada anterior mostraba algunos por qués que me atosigan, con la esperanza de que mis doctos lectores me iluminaran. Gracias a vuestras observaciones y consejos, ya voy mejor encaminado, aunque aún hay misterios que se me escapan. El alumbramiento poético es uno de ellos.
EL NACIMIENTO DE UN VERSO
Trémulo y prematuro
eclosiona, y con pronta medrosía
amaga primerizo y vacilante
un torpe andar de estreno.
sacudiéndose el velo chorreante
que acoraza su tránsito
desde las sombras.
..................................No tarda en henchir
sus pulmones con soplo inaugural de vida,
ni demora tender su largura esplendente
en el surco preciso del poema.
recibe del cumplido alumbramiento,
ya sombrea su ser congénito misterio.
5 comentarios:
Menuda descripción, alumbramiento puro.
Sabes, es curioso, yo me encuentro con versos, pocos, que nacen sólos pero que son padres de muchos otros versos que vienen arrastrados, los primeros traen el alma del poema, los segundos le dan cuerpo.
Un abrazo
Me encanta Antonio, me encanta.
Como todo lo que escribes en este rincón tuyo que tanto visito, aunque a veces no tenga tiempo apenas para comentar.
Pero aquí sigo, en la sombra.
Te debo un libro, y te lo tengo firmadito.
Cuando me dijiste que te lo enviara, se me pasó, ya te explicaré los porqués, que son transcendentes, y no es dejadez.
Te tengo en cuenta, y si puedes, dime en mi correo, de nuevo, la dirección a la que enviarte los Juguetes de Dios, ¿vale?
Este año está siendo muy complicado para mi, pero también muy feliz.
Espero que estés bien.
Y a ver si coincidimos.
Un beso, amigo.
Charo.
También yo creo que un verso es un enigma, paradógicamente clarificador. Y es que brota de un lugar muy profundo. Besos.
Es difícil, muy difícil, transformar el pensamiento, las ideas, algo continuo y sintético, en el leguaje por definición fraccionario y analítico.
La poesía intenta con sus artificios, transmitir emociones, ideas, imágenes. Esto que por definición es imposible se hace más cercano en poesía, en tu poesía, pero siempre nos queda esa zozobra de si la comunicación real se ha producido.
Un abrazo,
Fernando Gutiérrez
Ese misterio del que hablas, Antonio, es indescifrable, ya lo dijo Bécquer: "Pero en vano es luchar; que no hay cifra / capaz de encerrarle..."; con todo, has escrito un muy hermoso poema de esos que suelen llamarse de metapoética.
Un abrazo, Javier.
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