sábado, 20 de febrero de 2010

Post nubila Phoebus?


Después de tantos días, semanas ya, de lluvia, anegados el cuerpo y el alma, miro hacia los días primaverales que han de venir para reconducir el ciclo alocado de las aguas. Escribí la estampa que sigue en una tarde abrileña lejana, que bien podría ser la que pronto nos sonría. La dedico a los muchos que ya padecen, padecemos, la melancolía del cielo.

Sonando agitan prestas las campanas la luz desceñida de la tarde, cuyos flecos azules rompen los niños bajo la grácil sombra de la torre. Turistas en revuelo miran al campanil y atrapan con sus cámaras el zureo encendido que aletea por los angostos miradores. En embozos del cielo transparentes se ocultan las nubes, mientras con el son ambulante de los músicos flirtean levantiscos aires de azahares. Por la calle, quedamente, los sueños se miran en el espejo cóncavo del tiempo.

3 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Bonita estampa llena de imágenes, Antonio. Un abrazo.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Me gusta especialmente, Antonio, la personificación y la imagen que cierra la estampa, en la que tan bien manejas la palabra poética a la hora de describir. Sin querer, me ha hecho pensar en aquella otra imagen que Rafael Azcona nos dejó en el guión de la "Lengua de las mariposas": "Los libros son como un hogar. En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío" ("La lengua de las mariposas", guión de Rafael Azcona, Col. Espiral, Editorial Ocho y medio, Libros de cine, Sogetel,Madrid, 1999, p.60).
Hermosa entrada.
Un abrazo, Javier.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, José Miguel. Y gracias, Javier, por ese hermoso recuerdo del guión de Azcona. Un abrazo.