viernes, 22 de enero de 2010

Un microrrelato bíblico


GÉNESIS

Desde su altura, con la visión privilegiada de los dioses, compone un vergel admirable en medio de una planicie rodeada de cimas suaves. Coloca árboles frondosos, de sombra prieta y perpetua fruta en sazón: doradas manzanas, pomelos de orondo deseo, ciruelos y melocotones cuya pulpa estalla derramando sus líquidos y olores en brazos del céfiro. Alrededor coloca arbustos de baja espesura y cuevas donde habita alegre la luz. Muy cerca de una de estas cuevas coloca un manantial de agua saltarina, que, a medida que discurre hacia la planicie, crece en caudal y envergadura, hasta escindirse en cuatro ríos sonorosos. En medio de todo, en el espacio que dista entre dos árboles señeros, uno esplendente al sol, el otro tenebroso y retorcido, coloca al primer hombre y a su lado, hermanados por la carne, a la primera mujer. Como desde su altura no logra saber qué traman, apoya los codos sobre la planicie con la cara entre las manos, y espera expectante. Pero no sucede nada. Entonces recuerda que aún debe colocar a los demás pastores, al ganado diseminado en la floresta, a los Reyes Magos y, cómo no, a los tres protagonistas del belén.


(Imagen: panel derecho de El Jardín de las Delicias, El Bosco)

9 comentarios:

Olga B. dijo...

Pequeño dios jugando con el mundo, o pequeño hombre jugando a dios. Pero se supone que Dios sí sabe lo que tramamos... lo que pasa es que por el asunto del libre albedrío a veces sólo debe mirar. No sé. Digo yo.
Me gusta ese gesto pensativo. Así me quedo yo, como puedes ver;-)
Un beso.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Jaque mate Antonio.

Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Un hermoso relato, Antonio.

LUISA M. dijo...

Muy buen relato, Antonio. Una narración y descripción impecables. Nos lleva a pensar que es Dios creador "poniendo en el paraíso" al primer hombre y la primera mujer y... ¡sorpresa final! resulta que era una persona montando un belén. ¡Bravo!
Saludos.

Herman dijo...

Magnífico, Antonio. Admirable prosa bíblica y sorprendente relato. Mi aplauso.

Gemma dijo...

Me encantó esa transfiguración del belén en mundo creado... Efectivamente, el pecado sólo puede surgir una vez las distintas figuras se hallen bien dispuestas.
Un beso

Pedro Herrero dijo...

Un relato vertical y resolutivo, Antonio. Y también condescendiente con tu personaje. Porque si querías complicarle la vida un poco más, aún podrías haberle obligado a encender las bombillitas de colores. Un abrazo.

Javier de Navascués dijo...

Enhorabuena: cómo me hubiera gustado escribirlo a mí...

Antonio Serrano Cueto dijo...

Olga, este hombre es un Creador de belenes culto y juguetón a la vez. Gemma, el pecado sólo está en la mirada del hombre, por eso este personaje lo espera, con algo de morbo, todo hay que decirlo. Pedro, vertical es nuestra mirada incluso sobre nuestras más torpes creaciones. Javier, bienvenido a este baile. Javier Sánchez, José Miguel, Luisa M. y Herman, gracias por vuestra lectura, siempre amable y enriquecedora.Un abrazo.