viernes, 29 de enero de 2010

Entre por qués y porques


Razones laborales me han impedido en las dos últimas semanas atender el baile de estos silenos como ellos merecen. Ahora que he podido salir un rato al recreo, dejo aquí algunas cuestiones que me asaltan a menudo, cual un machacón ritornelo, supongo que para que no me olvide de que la vida acontece en el exiguo e inestable espacio que hay entre los por qués y los porques. Agradecería un poco de ayuda en este trance vital, pues sé que entre mis lectores hay cráneos privilegiados. Aunque también sé que la propia vida es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

1.- ¿Por qué se ha extendido tanto entre los escritores el abuso del impersonal UNO, convertido ahora en el más personal y determinado de los pronombres?
2.- ¿Por qué el buenismo zapateril ha creado escuela incluso entre los blogueros, de suerte que cada vez proliferan más comentarios del tipo qué bueno, qué bien escribes, justo lo que yo pensaba, no puedo vivir sin tu blog, eres el más guay de la red? ¿Tanto cuesta decir públicamente, por ejemplo, pues no, ese libro que tanto elogias es un mal libro? (Cf. Ridao)
3.- ¿Por qué los relojes parados siempre indican las diez y diez? ¿Acaso en ese justo instante arrancó la maquinaria de la Creación?
4.- ¿Por qué nadie ha inventado todavía un filtro contra los majaderos de internet?
5.- ¿Por qué entre el saxo y el sexo sólo media un intervalo musical?
6.- ¿Por qué cuando nos secamos con la toalla después de la ducha siempre hacemos el mismo recorrido por la faz de nuestro cuerpo? ¿Tan poca capacidad de improvisación tenemos?
7.- ¿Por qué política y estupidez son una pareja tan bien avenida, tan lujuriosamente avenida? ¿Tanto hemos degenerado desde los tiempos de Platón?
8.- ¿Por qué hay tantos cantantes en este país que parecen egresados de una comparsa del Carnaval de Cádiz, paladines del falsete y el rictus lacrimógeno?
9.- ¿Por qué ya no suena en mi calle de jugar el caramillo del afilador?
10.- ¿Por qué UNO escribe en los blogs guays de los amigos desde la diez y diez de la mañana, expuesto a la majadería que se cuela por las rendijas de la red, luego de una noche de saxo que culmina con el repaso circular de la toalla, mientras en la radio se cuecen en el mismo fuego las memeces políticas y el llanto lastimero de los andilucas, cuando lo que UNO querría de verdad es seguir oyendo la música de reclamo del afilador por esas calles inexistentes de la niñez?

10 comentarios:

Gemma dijo...

1.- Uno no sabe qué contestar...
2.- Porque por escrito las críticas suenan -creo- mucho más demoledoras de lo que en realidad son. Seguramente se deba en parte a la mayor necesidad de matización que exige la escritura. Y, en general, por una tendencia inevitable (quien esté libre de pecado, etc.) a cierta exageración en el elogio.
3.- Las 10 y 10 se empeñan, una y otra vez, en señalar únicamente la victoria del tiempo.
4.- El filtro lo tenemos que ejercer, de momento, nosotros mismos: y correr el antipático riesgo de que te acusen, por lo menos, de censor.
5.- Esa pregunta parece formulada por el propio Groucho Marx.
6.- Porque somos animales de costumbres. Y porque es un gesto que a estas alturas ya hemos automatizado.
7.- Porque el que se hace el tonto medra más y mejor.
8.- Pura retórica de las masas de hoy y de siempre.
9.- Malos tiempos para los oficios de poco pedigrí.
10.- Diseminación-recolección (Dámaso Alonso dixit).

Firmado: Un cráneo sin demasiados privilegios

Olga B. dijo...

Pues hijo, no sé, "una" escribe de lo que le gusta, donde le gusta y porque le gusta. Cada "uno" sabrá por qué hace las cosas, si es que lo sabe (que se suele saber). Los halagos vanos son tan perniciosos como callarnos aquello que nos gusta, así se consigue el café para todos y el buenismo triunfa en un mundo que sigue siendo igual de malvado.
De todas maneras, cunde mucho la reflexión en la blogosfera. A mí lo que me gusta es hacer poemas.

Y, mientras tanto, el afilador, como Pinkerton, no regresará nunca jamás.

Buen fin de semana, Antonio.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

La música del afilador es uno de mis recuerdos infantiles más vivos, Antonio. Esto me ha emocionado. Qué curioso que sea la melodía de tu descontento. Un fuerte abrazo.

Cele dijo...

Estos por qués y porqués me recuerdan a la etapa de la infancia donde todos son preguntas y preguntas, solo que en esa etapa encontrábamos las respuestas, o al menos eso creímos, a dia de hoy después de tanta pregunta, solo queda el silencio del que no logra comprender. Un abrazo, y excelente blog.

Antonio Azuaga dijo...

Desde mi “docta ignorancia” me atrevo a la osadía de la respuesta: hay tantos porqués porque todavía quedan entre nosotros algunos especímenes como tú, mi tocayo amigo, capaces de preguntarse por qué no es lo que ser debiera.

Y me permito añadir una personal inquietud: ¿por qué tengo la impresión de que, a no mucho tardar, nadie se va a preocupar del porqué de nada?

Un abrazo.

P.S.: Por cierto, de crío yo tuve un "caramillo de afilador" exactamente igual que ése. Bueno, yo o "uno", dicho sea porque suelo pecar con el uso de tan "impersonal persona".

José Miguel Ridao dijo...

1. Ni idea: a uno no le gusta, pero uno no sabe qué decir.

2. Bloguitas bloguitatis. Elogios de ida y vuelta. Sin ánimo de tocarte las palmas, gracias por la cita.

3. EL mío se para a las 10 menos cuarto.

4. Porque los que se dedican a inventar esas cosas son majaderos per se.

5. Por culpa del timbre del saxofón.

6. Porque hay veces que es mejor la rutina que la improvisación.

7. No creo, con Platón seguro que era igual, habría que ver los políticos de la época.

8. Por lo mismo que hay tanta prensa rosa.

9. Porque no vives donde yo.

10. Porque es lo que hay.

Un abrazo desde un cráneo bien grande. Lo de dentro, no sé.

Anónimo dijo...

Yo, Angeles Prieto, sólo tengo más preguntas, Antonio, mi capacidad craneal es muy justita: ¿Por qué las críticas, de haberlas, se dirigen, con mucho respeto y largos despliegues hacia los que están empezando o están ya muy consagrados?, ¿por qué hay autores que no se dignan escribir un elogio nunca, ni así los maten, pese a que se pasan todo el santo día consultando la red, por ver si salen?, ¿por qué hay tan pocas diferencias entre el rancio mundo académico, y el no menos hirsuto mundo literario, con todos afanados en labrarse raudamente un currículum, sin importar la calidad de los trabajos? Y un abrazo, campeón, para ti todos mis halagos.

LUISA M. dijo...

Nos das varios buenos temas para pensar, Antonio, ahora mismo no sería capaz de contestar a ninguno de tus "por qués".
No me he fijado nunca en que los relojes parados marquen esa hora, lo tendré en cuenta en lo sucesivo.
¡Ah! la música del afilador ya no suena ni por las calles de tu infancia ni por las nuestras, aquí todo lo más, en el verano pasa un afilador con una grabación de esa musiquilla.
Aun a riesgo de darte la razón a tu segunda cuestión, te diré que -sobre todo- me ha gustado cómo los hilvanas todos en el último "por qué", porque me ha parecido bastante ingenioso tu forma de plantearnos este tema.
Quizá deberíamos ser un poco más exigentes y críticos con lo que leemos y con lo que escribimos en nuestras visitas a otros blogs.
Saludos.

Anónimo dijo...

Sin salir de la puerta de tu casa
puedes saber lo que ocurre en el mundo.
Sin mirar por la ventana
Puedes contemplar en Tao del cielo.
Cuanto más empeño pones en obtener sabiduria,
menos sabes.
Por esto, el sabio sabe sin moverse,
comprende sin ver,
hace sin hacer.

Lao Tse.


Espero Antonio que este Aforismo escrito hace 3000 años te ayude a calmar tus dudas.

A mi me parece excelente, además de por lo poético, porque partiendo de la idea del origen único, del famoso "uno" como dicen ellos se ha generado todo, todo lo bello y todo lo feo, lo bueno y lo malo, etc.
Por tanto, si buscas ese "uno" en tu interior podrás comprender el mundo y responder a todos sus inexplicables preguntas como las que nos plantesas hoy.

Un abrazo,
Fernando Gutiérrez.

Mery dijo...

Harto me lo fiáis, D.Antonio; a ver quién es el sabio que tiene respuesta a todo.
UNA está convencida de que cada vez cuesta mas improvisar y cambiar costumbres, bien con la toalla o con el propio vocabulario.
UNA también echa de menos mas sinceridad en los comentarios, aunque comprendo que el lenguaje escrito, cuando dice algo inapropiado, suena mas inapropiado aún.
UNA cree que el saxo tiene un sonido muy sexy, por cierto.
Y etc, etc, etc.

Esta entrada es una bomba, caballero.
Un abrazo