jueves, 14 de enero de 2010

Dos microrrelatos de Ángeles Prieto


OTRA VEZ EL VIEJO DEPORTE

Sólo después de otorgarle amistad y confianza, aquel tipo se descubrió atacándome con su proposición imposible, ese florete astillado dirigido a mi cuello que, como todos los manuales recogen, no está permitido como blanco válido. Pero ante esa estrategia primeriza de tocar y ganar, sin ser tocado, me revolví fiera para vencer, tirarle al suelo y marcharme rauda después, sin molestarme siquiera en mostrar mi rostro enamorado. No sé siquiera si logró aprender que, en cuestión de esgrima y amores, la mejor defensa es un ataque noble y sin cuartel, atosigante.


DE HIROSHIMA A NAGASAKI


Yo no olvido, ni puedo hacerlo. Me llamo Bernardo Aguirre y al igual que mi padre, soy albañil. A mi pesar, porque me gustó siempre estudiar y hubiese preferido escribir en casa como hacen los señoritos, pero al cumplir quince años me quedé sin madre de repente en la calle Correo, tras renovar el carnet, trámite necesario para que ella pudiera comprarme una máquina de escribir a plazos. Voló por los aires con una bomba anónima de gran potencia, atribuida mediante comunicado etarra, tres meses después, a una operación de la ultraderecha, en conexión con tramas negras internacionales. Muchos fueron los detenidos, aunque ningún culpable pagó por ello. Y pasó luego tiempo, apenas nada, porque hace cinco años también perdí a Jesús, mi único hijo, sentado en un tren de Atocha que le llevaba al Instituto, sin que le hubiera podido comprar el ordenador que me pedía. Es por ello que termino mis días ante esta máquina del progreso, que debió ser suya, haciendo preguntas y buscando respuestas para todas esas sombras y tantas dudas. Tan sólo necesito saber ahora qué oscura trama internacional consiguió que nunca me cayera del andamio.



Angeles Prieto Barba (Cádiz, 1966), licenciada en Historia y educadora vial de la DGT, mantiene una intensa actividad relacionada con la literatura. Lectora infatigable y consejera de lecturas varias (a mí, por ejemplo), editora en la DGT (ha publicado libros de poesía y relatos para fomento de la educación vial), escribe microrrelatos y cuentos. Quedó finalista en el II Premio Ciudad de Huesca (2008) y ha publicado en la revista Clarín, en El Independiente de La Rioja (Argentina) y en blogs literarios. También colabora en el periódico digital El Heraldo del Henares, donde tiene una columna semanal. Los dos microrrelatos son inéditos.


(La fuente de estos datos biográficos es La nave de los locos, en donde Ángeles ya hizo una corta travesía. Debo añadir a última hora que hoy, 15 de enero, ha vuelto a embarcar en La Nave de Fernando Valls)


9 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Toda una exhibición de temple, en mi opinión. El primer texto regala imágenes sublimes, como ese “florete astillado”, y esconde hábilmente el botín del ganador. Entiendo que te dejes aconsejar por esta autora.

Anónimo dijo...

Muy buenos, muy bien construidos y profundos. A ver si vemos más de Ángeles Prieto, que además de estos hermosos micros, escribe magníficos artículos históricos y de opinión.
Un abrazo y gracias Antonio por brindar este espacio a tanta gente taentosa.
Norberto

Octavio dijo...

Estupendos los dos micros, me interesa especialmente el primero (sin desmerecer el segundo). Los juegos de las estrategias dan para mucho, y aquí se les saca partido. Un abrazo (para Antonio) y un beso (para Ángela). O viceversa, ya puestos...

La Biblioteca dijo...

Estupendos los dos, cada uno en su estilo, ambos con mucho sentimiento. Voy a recomendarlos en facebook ahora mismo.
Besos y saludos a todos, que hace mucho que no me paso por aquí.

Gemma dijo...

Felicidades, Ángeles. Me han gustado mucho; también el que publica Fernando.
Me agrada, sobre todo, ese tratamiento indirecto, y no obstante certero, con que logras abordar cada uno de los diferentes temas de tus micros...
Un abrazo

Luis Borrás dijo...

Yo, querida Ángeles, me quedo con el segundo. Soy más de preguntas y respuestas desesperadas que de combates y estocadas. Supongo que será mi naturaleza cobarde. Aunque entiendo el destino inevitable de algunos duelos, la escocedura de algunas heridas, estocadas recibidas con los ojos vendados.
Un cordial saludo, Antonio.

Anónimo dijo...

El primero tiene la ligereza del florete, la estilizada figura de es@s combatientes con las mallas blancas ajustadas a su figura y un colador tamaño XXL en la cara. Un bellísimo contoneo que deja el gusto de una faena bien rematada.
Pero el segundo, ese sí que pesa sobre el pecho como si uno tuviera encima el Enola Gay con su bomba dentro, y el piloto llevara en el bolsillo un ejemplar del sagrado Baghavad Ghita para poder decir lo que dijo en el momento: "Ahora me he convertido en el destructor de los pueblos".
Ángeles, ¿cómo explicar que me he quedado sin aliento?

José Cruz

Angeles dijo...

Muchísimas gracias a todos, sobre todo a Antonio, un autor elegante de quien me gusta aprender. Los micros, pese a la opinión de algunos, son difíciles, requieren estudio, lecturas, diccionarios, la palabra precisa, ausencia total de lugares comunes y lectores cómplices. De nuevo gracias.

LA ESFERA CULTURAL dijo...

Seré conciso:
Me gusta.