El baile de los Silenos se acerca a su primer aniversario (será el 2 de abril), lo cual suscita en el que escribe algunas consideraciones en torno al fenómeno de la blogosfera. He aquí una de ellas. El blog exige tres servidumbres. La fundamental es mantenerlo activo, para lo cual bastan dos o tres entradas semanales. Pero no es fácil, porque no siempre está uno en condiciones de escribir (o "rescatar") algo que tenga un mínimo interés. Activar la opción de los comentarios conlleva la segunda servidumbre, de ahí que algunos blogueros no lo hayan hecho. Pero no seamos mal pensados, no veamos en esto la soberbia de quien se limita a exponer al respetable sus atinadas opiniones sin creer que las de los demás lo sean. No. Sencillamente, así se evita un plus de lectura en cierto modo impuesto. La tercera servidumbre es responder a los susodichos comentarios. Aquí caben, sobre todo, dos opciones: responder a alguno estimulante o responder a todos. Hay entre mis blogueros preferidos algunos que son modélicos en esto último, y en su esfuerzo los imagino sosteniendo, cual nuevos atlantes, el peso de internet. En mi caso, no siempre ando sobrado de tiempo para saludar acá y acullá y responder con solvencia. Espero que mis lectores no lo tengan por descortesía. Otro día escribiré sobre las bondades, que son también variadas y dignas de clasificación.
(Atlante en una fachada de Cádiz. Fuente: Silenos)









