viernes, 27 de febrero de 2009

La toalla


Todas las mañanas, después de la ducha, inicia el ritual de la toalla. Es la única rutina que no cambiaría por nada del mundo. Empieza por secar la cara, las orejas y la cabeza, con especial frotamiento en la nuca. Luego, ceñida la toalla a modo de capa, toca el turno a los hombros y el cuello y, cruzada por delante, a las axilas, que reciben siempre la punta opuesta de la prenda. Sigue bajando en forma de anillo que se estrecha en los senos, donde las manos presionan suavemente con un movimiento espiral. Pasado el ombligo, la orografía de pliegues y hendiduras exige más precisión, pues la toalla debe absorber humedades ocultas. Aquí siempre hay risas. Después abraza los muslos, primero el izquierdo luego, el derecho. La fase final acontece cuando ella se sienta en el borde de la bañera. Ahí se ensimisma masajeando los tobillos, los dedos y los tersos empeines, que siempre besa como culminación del trabajo. Entonces él se levanta del suelo, le entrega la toalla y entra desnudo en la bañera.

Antonio Serrano Cueto
(Mujer inclinada, de Pierre Bonnard)

miércoles, 25 de febrero de 2009

Historias de Ventura (5): los peligros del margen


En su deambular errático por las calles, Ventura llegó hasta los confines del blog. Como un niño que ya intuye el peligro en el borde de la acera, nuestro hombre permaneció un instante quieto, pensativo, mirando con curiosidad los mundos que se le abrían en el margen izquierdo, y cuyos nombres parecían invitarle a insólitas aventuras. ¿Cómo saber qué extraños pensamientos pasaban por su cabeza en reconstrucción? Quizás sentía el deseo de experimentar Caricias perplejas, o quizás volvía a almacenar Sueños en la memoria, quién sabe si tan etéreos como gozar entre Las diosas y las nubes. Es posible incluso que tuviese la tentación de embarcar en La nave de los locos para navegar hacia tierras de Fuego con nieve, o hacia ese puerto rico de ultramar que debe de ser El tinglado de Santa Eufemia, dejando detrás una sutil Columna de humo por toda estela, pero con el riesgo, me temo, de zozobrar en La tormenta en un vaso de agua. En esa espera y esa dubitación, Ventura se puso la mano en la boca y a modo de bocina gritó algo. Tal vez pensó que tenía alguna deuda con "Con la voz a ti debida", o tal vez, simplemente, saludó a modo de consigna: "Ah, de la Vida". Lo cierto es que me asusté, pues temí que en su desvarío se arrojase por una Fuerta falsa y a la postre acabase pasando Una temporada en el Infierno, condenado eternamente a ser Una imaginaria del alma. Así que, no permitiéndole que siguiese metiendo las narices en más mundos paralelos, desenfundé la autoridad del narrador y tomé una decisión dolorosa pero necesaria. Ventura estará castigado sin salir a la calle durante unos días. A ver si así logramos enderezar sus pasos y asegurarle un recto porvenir.
(Continuará)

(Morador del zoo de Jerez. Fuente gráfica: Silenos)

lunes, 23 de febrero de 2009

El arcángel trabaja en Carnaval


Mientras abajo, en las calles, el gentío enmascarado armoniza compartiendo brebajes y risotadas, arriba, a media altura entre el suelo y el cielo, se sigue librando tan secular batalla. No hay descanso para los exterminadores, que no respetan que estamos en Carnaval.





(San Miguel y el demonio. Fachada de Cádiz. Fuente gráfica: Silenos)

sábado, 21 de febrero de 2009

Extrañeza


¿A qué viene la ausencia, si su ser es no estar?
¿Persiguiendo qué espacio todavía ocupado
se me acerca, rondando qué cuerpos aún míos?
¡Qué extraño este sentir cómo desde remotos
lugares me alcanza su largo aliento de arena!




(Carretera paralela al Guadalquivir. Trebujena. Fuente Gráfica: Silenos)

jueves, 19 de febrero de 2009

La melancolía de Luz


Se llama Luz, ha cumplido dieciséis años y tiene el fulgor apagado por la melancolía. Sus padres no alcanzan a desvelar qué misterio ha ensombrecido su rostro y está minando su rendimiento escolar.
"Me temo que el asunto es más grave de lo que pensaba", afirma enigmático el doctor. "A pesar de ser una chica delgada y guapa, Luz detesta su cuerpo. Y no crean que es un problema de transexualidad. No. Ella está satisfecha con su feminidad, pero anhela ser de otra naturaleza que no sabe explicar bien. Dice que se siente pulverizada y líquida. Es como si algún gen dormido desde su nacimiento estuviese ahora despertando".
De regreso a casa, sus padres caminan atribulados y en silencio. Sin duda ahora ambos se lamentan de haber despreciado el nombre que el bebé traía grabado en la pulserita cuando lo adoptaron: Rocío.

Antonio Serrano Cueto

(La pintura es de Susana d'Momo)

martes, 17 de febrero de 2009

Tan sin mañana


Tan sin mañana estamos, que no sé
qué luz ha de venir mañana. Déjame
esta luz de febrero atardecida,
que resbala liviana por tu rostro
y se esconde furtiva en el ojal
plisado de tus pechos. Que mañana
nadie sabe si pájaros a cientos
puntearán de nuevo el tul del aire.

lunes, 16 de febrero de 2009

La luz ilusoria


Al amanecer abre sus puertas el restaurante en el que suelen coincidir varios patrulleros de la Guardia Civil para tomar el primer café y comentar las incidencias de la noche. Hoy hablarán sobre todo del inesperado temporal de levante que ha sacudido la zona; se admirarán de cómo una noche apacible de otoño se volvió repentinamente un infierno de lluvia y viento conjurados; se preguntarán a cuántos barcos sorprendió faenando y cuántos arribaron a puerto gracias a la diligencia y pericia de sus tripulantes. Hablarán también de la cercanía del puente de la Inmaculada, del trabajo redoblado en la carretera en esos días de trasiego interminable. Hablarán también de los turnos solicitados para las próximas fiestas navideñas, de las guardias que habrán de cubrir sin remedio, lejos de la familia y del hogar donde se cantará en su ausencia por la Natividad o se brindará con cava por la prosperidad del Año Nuevo. Pero hasta que llegue ese primer café, el faro de Tarifa todavía iluminará muchas veces el cadáver del hombre.

Escribí estas líneas hace años, cuando los cadáveres se amontonaban en la inmensa fosa común que es el Estrecho. Años después, con S.I.V.E. (Servicio Integrado de Vigilancia Exterior) y sin él, la sangría de los naufragios continúa. El último ayer en las costas de Lanzarote, con un saldo hasta el momento de una veintena de muertos, muchos de ellos niños. Mientras tanto, los policías de Madrid hacen números con los inmigrantes detenidos para maquillar la ineficiencia de los políticos.

(Faro de Tarifa. Fotografía de Eladio Romero Abollado)

domingo, 15 de febrero de 2009

Historias de Ventura (4): en pos de un nombre florido


Asomaba el sol por la línea de las azoteas cuando Ventura sintió la llamada repentina de las alturas. Sin saber por qué, caminó varios metros por aquella calle mirando hacia arriba, tropezando con alcorques y bordillos, con papeleras y otros estorbos del mobiliario urbano. Pero nada detuvo ese impulso desconocido, ni siquiera el coche que frenó bruscamente y a punto estuvo de mandarlo de nuevo, quién sabe con qué fortuna, al capítulo segundo de esta historia. ¿Perseguiría algún indicio de su vida anterior? ¿Sería este elevado mirar una secuela del manoseo quirúrgico a que fue sometida su pobre cabeza? ¿O habría en esta obstinada torcedura de cuello alguna querencia póstuma del recién abandonado Torcuato? Con los pocos y defectuosos mimbres de esta vida suya en reconstrucción, difícil es saberlo y aventurado conjeturarlo. En cualquier caso, Ventura se detuvo delante de una fachada florida y, ante el asombro de los viandantes, gritó cinco veces el nombre de una mujer: Violeta.
(Continuará)

(Jardín vertical de CaixaForum. Madrid. Fuente gráfica: Silenos)

sábado, 14 de febrero de 2009

José María Merino, premio Castilla y León de las Letras 2008


José María Merino acaba de recibir el premio Castilla y León de las Letras 2008, que fue fallado ayer en Valladolid. El escritor gallego-leonés, autor de libros memorables como Días imaginarios (2002) o La glorieta de los fugitivos (2007), suma así otro galardón a su extenso palmarés. Más información aquí.

viernes, 13 de febrero de 2009

Bajo el azul


Bajo el azul cruzado de cordeles,
a lomos de la brisa va creciendo
una canción doliente. ¡Qué remotos
penares en los labios de mi madre!
Marineros tatuados, vespertinos
jinetes, melancólicos pintores
ocultos en armónica porfía
en la albura secreta de las sábanas.
Terminada la copla, ¡qué regusto
de pena en la garganta dolorida!
¡Y qué efluvio de aromas inmortales
-cuajada con polvillos de jengibre-
desprendía su cuerpo enmudecido
bajo el azul cruzado de cordeles!

lunes, 9 de febrero de 2009

El semáforo


De la mano de su padre, el niño espera en el semáforo. Muñeco rojo, no pasar. Muñeco verde, sí pasar. Le gusta ver cómo el muñeco verde acelera el paso paulatinamente a medida que transcurren los treinta segundos y, sobre todo, cómo corre en los últimos cuatro. Ahí empieza la carrera, y el niño siempre gana entre risas al muñeco verde. Ocurre al menos dos veces al día, en el trayecto de ida y vuelta de la guardería, y no pasa de ser un juego inocente. Pero el muñeco verde no perdona. Medio siglo después una furgoneta le ayudará en la revancha.

Antonio Serrano Cueto

sábado, 7 de febrero de 2009

Tarde de paseo


A veces, en las tardes prometedoras, se pinta las pestañas y hermosea sus pómulos con coloretes. Luego pasea sus piernas de alambre contoneando las caderas. Sabe que la están mirando, que cada movimiento suyo altera la sustancia del aire, y por eso pisa tan sutilmente la tierra. Cuando se acerca y abre el negro pozo de sus ojos, las mujeres se tocan instintivamente los collares, mientras ella se relame con su lengua de culebrilla.



(Hoy hemos visitado el zoo de Jerez. Lástima que no le pregunté el nombre.
Llamémosla Dorotea. Fotografía: Silenos)

jueves, 5 de febrero de 2009

Joan Margarit en Cádiz


Sin duda hoy ha sido un día singular en Cádiz. La mañana, tempestuosa; la sobremesa, expectante por mor de un inminente tornado con hora exacta de visita que finalmente prefirió girar en otros lares, y la tarde, poética. Con Joan Margarit. Entrevistado por el poeta Ángel Mendoza, Margarit no ha parado de hablar, de pie, con paso inquieto sobre la tarima. Ha hablado de la relación entre la poesía y la vida, de las vanguardias, de la importancia de la palabra, de su concepción de la poesía (intensidad, concisión, precisión), de sus libros, en especial de Joana y de Misteriosamente feliz, su última obra (que en breve alumbrará la colección Palabra de Honor de Visor), de algunos de los autores que hicieron mella en él (Machado, Cernuda, Thomas Hardy, Mayakovsky...), de cómo su formación científica ha influido en su percepción poética del mundo. Ha hablado de su hija Joana, del dolor y el desamparo, de la poesía como instrumento para ordenar del desorden de la vida. Y aún ha tenido tiempo y energías para recitar media docena de poemas y conversar con los asistentes. Me han sorprendido su capacidad oratoria y su sentido del humor. Os dejo algunas reflexiones suyas que he anotado en mi cuaderno:

- No hay que adaptar la vida a la poesía, sino la poesía a la vida.
- No me interesa la sinceridad en la poesía, sino la verdad. Aspiro a sacar un destello de verdad de la poesía.
- La palabra es tan esencial, que soportamos el mundo porque podemos nombrarlo.
- Es ley de la física que tendemos al desorden. Para ordenar el desorden interior la poesía es mi instrumento.
- Un poema es como una caja negra. El secreto está dentro. Sé cómo entro en él y sé cómo salgo (ordenado), pero no sé lo que pasa mientras lo leo o escribo.

(El acto ha sido organizado por la Universidad de Cádiz,
dentro del programa "Presencias Literarias")

lunes, 2 de febrero de 2009

Seis cervezas


Ha dejado el coche en doble fila, con las luces de avería parpadeando, y ha entrado en el supermercado para comprar seis cervezas de lata frías. "Señorita, ¿dónde tienen las cervezas de lata frías?" Sólo hay dos cajeras, porque es un supermercado pequeño, de esos de barrio, y ninguna de las dos responde a su pregunta. Una anda atareada con la cuenta de un cliente que no cuadra; la otra, con el terminal de tarjetas bancarias, que maldita la gracia que le hace la maquinita. "Por favor, ¿dónde están las cervezas de lata? " Esta vez no ha dicho frías, no porque no las quiera frías, sino por las prisas, no sea que los municipales vean el coche y le pongan una multa; o, lo que es peor, que en un santiamén se lo lleve la grúa municipal, que fama tiene de llevarse los coches en un abrir y cerrar de ojos. Una de las cajeras deja la cola de clientes y se pierde en el interior del establecimiento. La otra se impacienta cada vez más ante la maquinita. "Oiga, por favor, ¿dónde puedo encontrar las cervezas?" Ahora no ha añadido ni de lata ni frías, no porque no las quiera de lata y frías, sino por abreviar aún más. Podría buscarlas él mismo, pero seguro que perdería mucho más tiempo. Y el coche sigue en doble fila. Reúne nuevas fuerzas. "Por favor, señorita, ¿dónde están?" En esta ocasión ha omitido cervezas, de lata y frías, no porque no quiera cervezas de lata y frías, sino porque, después de varios intentos, da por hecho que ya todo el mundo sabe lo que quiere. Sin embargo, ni siquiera los clientes que aguardan en la cola tienen la gentileza de ayudarle, y seguro que alguno habrá que sepa dónde están las malditas cervezas. "Por favor". Ya no pide nada; se limita a acompañar ese por favor con el balanceo de las manos. Y, por fin, el pobre mudo vuelve a ser visible.

Antonio Serrano Cueto