Para celebrar que estamos de regreso en Cádiz, lejanas ya las tierras de Flandes que me han acogido durante estos tres meses, y por mor de la lluvia persistente que se ha instalado en el sur de Andalucía, os dejo un poema húmedo de la otra estación lluviosa.
LLUVIA OTOÑAL
Bajo picas de punta diamantina
se estremece la luz acristalada.
.
La tarde va restándonos
las horas, como quien recuperara
la parte de una deuda, el anticipo
de un préstamo librado en los albores
del tiempo, y ya vencido.
.............................................Llueve. El rojo
pálpito de la sangre goteando
se acompasa a la lluvia.
.
¿Qué parte de nosotros
se pierde para siempre
por grises sumideros de la tarde?
se estremece la luz acristalada.
.
La tarde va restándonos
las horas, como quien recuperara
la parte de una deuda, el anticipo
de un préstamo librado en los albores
del tiempo, y ya vencido.
.............................................Llueve. El rojo
pálpito de la sangre goteando
se acompasa a la lluvia.
.
¿Qué parte de nosotros
se pierde para siempre
por grises sumideros de la tarde?
(Fuente de St. Sulpice, París. Foto: Silenos)
5 comentarios:
El final es enorme.
Me alegro del regreso.
Un abrazo.
Muy bueno, Antonio. Un abrazo.
Muy bueno, Antonio. Y bienvenido de vuelta a la ciudad.
Yo creo que tú no pierdes nada, al contrario, cada vez ganas más... Que el próximo año sea magnífico para tí, querido amigo.
¿Qué parte de nosotros
se pierde para siempre
por grises sumideros de la tarde?
Una belleza...
Saludos cordiales.
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