Los silenos recogen los bártulos en Flandes y regresan al sur de España. Han sido tres meses de trabajo, sobrellevado gracias a la lectura, la escritura, los amigos de internet, la cerveza belga y escapadas a Bruselas, Amberes, Gante y Berlín. Llegué con los flecos del verano, vi desnudarse el bosque de arces frente a mi ventana, pisé la nieve (¡cuánta!) en Lovaina, Bruselas y Berlín. No comí pavo, sino algo de marisco en la fría Nochebuena berlinesa. Y hasta he visto esta última noche a San Nicolás en un trineo volador. Me voy (ahora bien acompañado) con las carnes más frías, pero más templado el espíritu. Os dejo, con mis mejores deseos para el próximo año, un árbol de Navidad diferente. Luce en el escaparate de una librería singular por menuda, llamada Minilibris, en Spandauer Str. 27, Berlín.
5 comentarios:
Feliz viaje de vuelta a casa, Antonio. Un fuerte abrazo.
Prepárate a la lluvia, y seas bien recibido.
Un abrazo.
Bienvenido a casa, querido Antonio. Memorables las crónicas que nos has dejado de tu experiencia. Un abrazo y feliz 2010para todos los tuyos.
Muchas gracias, amigos.
Qué ganas tengo de conocer Berlín.
Curioso árbol.
Un abrazo
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