lunes, 7 de diciembre de 2009

Berlín y el semáforo veleta


No, queridos lectores, los Silenos no han cerrado el quiosco bloguero. Simplemente descansan entre viaje y viaje de este corifeo. Acabo de regresar de una breve escapada a Berlín, que ya luce sus galas pre-navideñas en días de adviento. Entre mercadillo y mercadillo, entre olores de salchichas al curry ("currywurst"), he paseado mi frío gaditano desde Ku'damm a Alexanderplatz, con Schöneberg como cuartel. Y he tenido la gran suerte de poder compartir comidas y conversación con Fernando Valls y Gemma Pellicer. Corta ha sido la estancia, pero largo el placer. De las imágenes que me he traído, me quedo con este "semáforo veleta" de Unter den Linden, que, a la manera de un Jano conciliador, mira al oeste y al este al mismo tiempo. Me quedé un rato esperando, por ver si se levantaba brisa y el artefacto giraba y giraba volviendo locos a los coches y ciclistas. Pero no. Prometo volver a Berlín e intentarlo de nuevo.

5 comentarios:

Gemma dijo...

Querido Antonio:
El placer ha sido mutuo. Nosotros hemos disfrutado muchísimo con tu visita y compañía. Lástima que no tuvieras más suerte con el tiempo, que por aquí suele empecinarse en mostrarse malo e inclemente...
Un fuerte abrazo

napoleonhalstead dijo...

God helps those who help themselves........................................

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un abrazo Antonio, buena entrada. La veleta me ha recordado tanto¡¡¡

Otro abrazo.

Olga B. dijo...

Qué suerte: Lovaina, Cadiz, Berlín... yo no me muevo de mi casa, ay, pero navego.
Nunca había visto un semáforo veleta, la incultura qué mala es;-)
Un beso.

sergio astorga dijo...

Antonio, me encanta esta exploración de mester (de juglaría o clerecía? ) que haces. Menudo equilibrio transitado.
Sabrosas conversas habrán tenido. Fantástico.

Abrazos giratorio.
Sergio Astorga