No, queridos lectores, los Silenos no han cerrado el quiosco bloguero. Simplemente descansan entre viaje y viaje de este corifeo. Acabo de regresar de una breve escapada a Berlín, que ya luce sus galas pre-navideñas en días de adviento. Entre mercadillo y mercadillo, entre olores de salchichas al curry ("currywurst"), he paseado mi frío gaditano desde Ku'damm a Alexanderplatz, con Schöneberg como cuartel. Y he tenido la gran suerte de poder compartir comidas y conversación con Fernando Valls y Gemma Pellicer. Corta ha sido la estancia, pero largo el placer. De las imágenes que me he traído, me quedo con este "semáforo veleta" de Unter den Linden, que, a la manera de un Jano conciliador, mira al oeste y al este al mismo tiempo. Me quedé un rato esperando, por ver si se levantaba brisa y el artefacto giraba y giraba volviendo locos a los coches y ciclistas. Pero no. Prometo volver a Berlín e intentarlo de nuevo.
5 comentarios:
Querido Antonio:
El placer ha sido mutuo. Nosotros hemos disfrutado muchísimo con tu visita y compañía. Lástima que no tuvieras más suerte con el tiempo, que por aquí suele empecinarse en mostrarse malo e inclemente...
Un fuerte abrazo
God helps those who help themselves........................................
Un abrazo Antonio, buena entrada. La veleta me ha recordado tanto¡¡¡
Otro abrazo.
Qué suerte: Lovaina, Cadiz, Berlín... yo no me muevo de mi casa, ay, pero navego.
Nunca había visto un semáforo veleta, la incultura qué mala es;-)
Un beso.
Antonio, me encanta esta exploración de mester (de juglaría o clerecía? ) que haces. Menudo equilibrio transitado.
Sabrosas conversas habrán tenido. Fantástico.
Abrazos giratorio.
Sergio Astorga
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