domingo, 1 de noviembre de 2009

Santos, difuntos, pintores y el corazón de la tierra

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Todos los santos y el recuerdo de los difuntos me han empujado a visitar Amberes. En la Catedral de Nuestra Señora se exponen hasta mediados de noviembre 15 obras de maestros pintores (Peter Paul Rubens, Frans Floris, Artus Wolffort, Maerten de Vos, Otto van Veen, Ambrosius Francken, Hendrick van Balen...), muchas de ellas retablos encargados en su día por gremios y agrupaciones artesanales y que, hasta la dominación francesa, decoraban la catedral. Entre varios descendimientos y alguna lucha de los celestiales contra los ángeles caídos, hay un hermoso tríptico de Barend van Orley titulado Juicio Final con las siete acciones de la misericordia. He sentido el pesar de las almas inconsolables que un ángel se llevaba hacia las llamas. Y como estoy convencido que el ánimo anterior pesa y modula el ánimo siguiente, al llegar a la Estación Central de Amberes, ya de vuelta, he reparado en que, después de siglos haciéndolo hacia arriba, el mundo crece hacia abajo, como una raíz obstinada que busca agua en el hemisferio opuesto. Vamos volviendo (qué largo volver) a la cavernas, de donde salimos con el único propósito de descubrir (qué largo descubrir) que nuestro sitio estaba dentro, al abrigo de la tierra, al amparo de las sombras telúricas. Y con tanto cavar vamos ampliando el número de las entradas al Infierno.

(Arriba la estación moderna, que convive con esa hermosa "catedral ferroviaria"
que es la antigua (abajo). Fuente: Silenos)
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4 comentarios:

Capitán dijo...

Y algún día liberaremos el Cancerbero.

Es bonita la catedral de Amberes.

Un saludo

Antonio Azuaga dijo...

Te puedes imaginar que comentaría hoy un platónico convicto y confeso como yo. Y, sin embargo, de quien me he acordado es de una antítesis suya mucho más reciente en el tiempo; me he acordado de Sartre, de aquello tan terrible que afirma en “A puerta cerrada”: “el infierno son los demás”, es decir, los otros. Claro que... lo he recordado con una ligera alteración: “el infierno somos nosotros”.

Me temo que es verdad. Y me temo que, en el fondo, me he acordado de Platón. Hoy, por culpa tuya.

Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Lo peor no es que sean entradas al infierno, sino que son salidas... Una reflexión de lo más sugestiva. Besos.

Mery dijo...

Menuda exposición, lujo puro.

Como tu, en ocasiones he reflexionado sobre estas galerías del subsuelo en que vamos desarrollando sub-vidas. Tu les pones perlas a estos pensamientos en cada entrada.